Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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37. RECTIFICACIÓN EN EL TRAZADO DE LA ETAPA (BELÉN SÁENZ)

El sol frenó en seco el día que permití que mi padre volviera a ponerle los ruedines a la bici. Fue a finales de agosto, después de un descenso triunfal por la Cuesta de la Coja con Maribel sentada en el manillar, mientras sus coletas de alambre recogían el color del trigo de todo un verano. Los radios se fundían en plata, en promesa de aventura, hasta que nos topamos con la negra sombra del párroco. Luego mamá empezó a llorar a todas horas y a pedirme que me esforzara por encajar en las roderas de la vida. No entendía nada. Maribel volvió a Madrid y el portón de la casa de sus abuelos quedó cerrado con una tranca de hierro. No regresó ningún otro verano y yo terminé ennoviado con la hija del médico, la que solía sacarnos la lengua cuando se cruzaba con su patinete. Intento ser feliz paseando con ella de la mano por la rotonda del pueblo, atrapado en sus rodeos y mis circunloquios, pero cuando veo a los chavales lanzarse a volar sobre dos ruedas me acuerdo del maestro, que siempre nos decía que el camino más corto entre dos puntos es la línea recta.

32 Respuestas

  1. Te ha quedado un relato delicioso, lleno de color, pero también de ese sabor ácimo de la nostalgia. Leo, aunque casi nunca comento, pero ante esta delicatesem no me he podido resistir. Enhorabuena hermanita 😉 y mucha suerte. Besossss!!!

  2. Towanda

    Hola, Belén.

    Un micro con frases maravillosas de una cabeza ídem.
    El inicio del texto es ya un nano en toda regla: “El sol frenó en seco el día que permití que mi padre volviera a ponerle los ruedines a la bici.”, ¡ostras, qué bueno!
    “sus coletas de alambre recogían el color del trigo de todo un verano”, muy ingeniosa y muy rubia tu Maribel.
    “Los radios se fundían en plata” y para contrastar “nos topamos con la negra sombra del párroco”. alternancia de colores como en todos los amores de verano.
    Y seguiría, y seguiría porque me parece sobresaliente.
    Un enorme abrazísimo porque creo que este se mete en el libro.

  3. Sergi Cambrils

    Qué chulo, Belén. Las frases del relato son para paladearlas, para quedarse quietecito y mantenerlas un rato en la cabeza con la mirada perdida; no tienen desperdicio. Me ha encantado. Qué original lo de esa rotonda, lo de dar vueltas durante esa inocente juventud y, si se quiere, después, durante la vida. Esa última frase me da mucho que pensar. Me quedo con todas las imágenes que creas porque, como te digo, me encanta.
    Enhorabuena Belén.

  4. M Belen Mateos Galan

    Precioso relato lleno de colores que contrastan, sentimientos dispares y palabras que lucen por ellas mismas.
    Una historia sencilla que tú la haces grande.
    Imágenes de un crecimiento, de un adiós, de un nuevo encuentro forzado y un final comprendido entre dos puntos y una línea recta que ojala termine en el libro. Lo mereces.
    Un beso enorme Tocaya guapa.

  5. Ángel Saiz Mora

    He leído comentarios tuyos diciendo que envidias a otros que tratan de hacer poesía, cuando a ti te sale hasta sin querer, con esas frases llenas de belleza que a la vista están. Está muy lograda la figura del párroco como símbolo que corta un camino que es el que tendría que haber sido pero queda cercenado. Todo queda condicionado por una ruta alternativa, correcta y aceptable, pero que está hecha de círculos que no van a ninguna parte. Una rectificación obligada que sufrió el protagonista en su etapa vital y que siempre lamentará aunque no se lo cuente a nadie, ni a sí mismo.
    Un relato lleno de aciertos, sensibilidad y un resquemor nunca confesado de lo que se intuye que podría y debería haber sido y nunca fue ni será, una sensación cuya tristeza impotente se acrecienta al llevarse en soledad y silencio.
    Ni que decir tiene que me ha gustado mucho, Belén.
    Te deseo suerte, porque la mereces, y te mando un abrazo lleno de aprecio.

  6. María José Escudero

    Un relato con nostalgia del primer amor y con una frase inicial muy descriptiva que resume la resignación del protagonista al optar por la línea recta en vez de ir por sus deseos y vivir ,si es necesario a contra corriente. El título muy acorde con la historia que cuentas. Me ha gustado mucho. Suerte y un abrazo.

  7. Maria jesús Briones

    No le falta de nada, es real, poético, costumbrista , paisajista, y se sigue la historia con mucha facilidad.
    Buenisimo, Belén
    Un beso.

  8. He leído el comentario de mi queridísima Towanda y no puedo estar más de acuerdo con ella , qué frases más bonitas y magistrales.
    Me ha encantado.
    Besos y mucha suerte, Belén.

  9. A mi me gusta mucho, esos amores juveniles (que no infantiles) que surgían con las chicas que venían de la capital, con curas castrantes y familias que no respetaban los sentimientos. Tienes frases hermosas y finaliza con un posible camino de libertad. Yo quitaría lo de ruedines, para que fuera amor juvenil. Seguro que llegas a las deliberaciones.

  10. Salvador Esteve

    Colocar ruedines a la bicicleta y a la vida no permite girar y caerse con libertad. Un relato lleno de sensibilidad. Me ha encantado, Belén. Abrazos y feliz verano.

  11. Ana Fúster

    Un relato que se lee despacio para ir saboreando cada frase. Evocador, con un título a mi parecer magnífico y una frase final también redonda. Como te han dicho por ahí, quizá le quitaría los ruedines para hacerlo adolescente más que infantil. Besos y suerte.

  12. Patricia Mejias Jimenez

    Cuando lo leí lo hice lentamente, porque las imágenes son tan sabrosas que valen la pena rumiarlas un buen rato antes de digerirlas.
    Es un relato de poesía, pero también de denuncia de los prejuicios que no nos dejan despegar y que en este caso se materializan como los ruedines que el padre le vuelve a poner a la bicicleta para impedir que el siga manejando a su propia velocidad y con Maribel en el manillar.
    Excelente relato que al leerlo de inmediato pensé: ¡Este sin duda, va para el podio, si no es que queda en primer lugar!

  13. Isabel

    Enhorabuena Eva, es un relato perfecto.
    La vida vertiginosa y aventurera, a toda prisa, cuesta abajo, iba sin esfuerzo y era toda disfrute. Una bici con ruedines ya no permite esa experiencia, sino la contraria, la de unos movimientos torpes y encorsetados. Claro que queremos seguir montando en bici, incluso así!, pero ¿cómo olvidar?
    Quien sabe, aún puede escapar de rodeos y circunloquios y recorrer la línea recta, rectificando su etapa.
    Besos

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