Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

SEP129. EL SABOR DE LA FELICIDAD, de Rosa Molina

Querido hijo:
¿Nunca te hablé de Eva? Era la hija de la frutera del pueblo, siempre rodeada por la ingenua forma de las peras, por el olor de las  manzanas que pesaba en la romana. Durante años balbuceamos pedidos y precios, pero nuestra inmadurez nos separó y ambos, por senderos y parejas distintas, culminamos vidas correctas, regladas, hasta que ahora, muchos años después y otra vez solos, nos hemos reencontrado. En cuanto la vi dejé de sentirme vacío, cerrado, nadie. Mi soledad se agarró a su alegría tratando de adivinar qué porción de sufrimiento traía ella consigo, pero en sus ojos sólo vi la certeza de saber que la vejez es efímera, que es posible vivir sin memoria ni previsión,  que la vida queda grabada en los surcos de la piel, en la forma de los huesos. Así que, tras una furiosa afirmación mutua, instalados en una felicidad definitiva, hemos decidido huir, abandonar esta residencia a la que llegamos con la sumisión de sabernos abandonados, para vivir de nuevo, con el corazón lleno de sabor y saber.
Hijo, quiere a los tuyos y recuerda: la vida, cuanto más madura, más sabia y efímera, como la fruta.
Os quiere,
Papá.

23 Responses

    1. Rosa Molina

      Gracias Miguel Ángel por tu bonito comentario. Tampoco se puede vivir solo en pasado, sin verbos por conjugar, ni sin saber a qué sabes ni cuánto sabes. En fin. Gracias de nuevo. Saludos.

  1. Rosa, tu carta está llena de vida y de saber. Viene muy bien recibir una carta como esta para no desperdiciar el tiempo, para vivir con alegría y con sabor(como dices tú) cada momento.

    Besos agradecidos.
    Amparo Martínez A.

    1. Rosa Molina

      Gracias a ti ¿Petra o Amparo? No sé cómo llamarte. Da igual: gracias. Hay cosas tan evidentes que caen por su propio peso y que no las vemos hasta que han caducado. ¡Qué bobos y ciegos estamos! Un abrazo.

  2. Preciosa despedida la de ese padre a su hijo, que le ha dejado abandonado, y él le recuerdad que desde su vejez sigue vivo y con ganas de vivir. Bonita lección, espero que el hijo tome buena nota de ella y aproveche bien su vida.

    Besos Rosa y suerte,

    1. Rosa Molina

      A todos nos viene bien que nos recuerden que hay que aprovechar la vida, minuto a minuto. A veces nos despistamos y dejamos muchas cosas para después. Tal vez demasiadas ¿verdad? Gracias Yashira. Besos

  3. Anonymous

    Como en su dia te comente, muy hermoso el relato, Rosa, ahora incluso mas 🙂 Me gusta mucho el pulso que tiene, el mensaje que transmite y el modo en que cierras la historia.
    Un abrazo y mucha, mucha suerte.
    NACHO RUBIO

    1. Rosa Molna

      Nacho, gracias mil,como siempre. Me alegra que te haya gustado mi relato y, sobre todo, que haya conseguido mejorarlo. Un abrazo de los apretados.

  4. Rosa muy bonito el relato, cuando nuestros padres o madres se hacen mayores les quitamos sin querer sus sentimientos y muchas veces no pensamos que es posible que no hayan sido felices del todo.
    Un beso

    1. Rosa Molina

      ¡Cuánta razón tienes! Y encima nos sorprendemos cuando ellos se empeñan en seguir siendo personas cabales, capaces y coherentes con la vida. Ya veremos lo que hacemos cuando lleguemos ahí. Un abrazo.

  5. La vida no acaba en la vejez, sino cuando la muerte llega. Y mientras tanto, hasta el último minuto es bueno para buscar la felicidad.
    Tu relato es un himno de vida, un ejemplo de que mientras hay vida hay esperanza. Y que si aquella pareja en la juventud perdió su oportunidad, ahora ya con la experiencia de los años no desperdiciarán lo que les queda para ser felices.
    No se si tu obra ganará el concurso, pero ya se ganó mi corazón.
    ¡Saludos!

    1. Rosa Molina

      Pues con eso me basta. Si con este relato he conseguido todo lo que dices, misión cumplida. Lo malo es que seguimos sorprendiéndonos cuando los mayores no viven por inercia, sino decidiendo su vida minuto a minuto. No aprendemos. Gracias, Juan Carlos por tu comentario. De verdad.

    2. Rosa Molina

      No tengo blog. Hace un año escaso que decidí escribir y me desahogo en mis caóticos cuadernos y en mil ficheros que mi ordenador se empeña en esconderme y que no siempre doy con ellos. Aún no me he decidido a publicar mis cosas. Lo de participar en concursos como este, a la vista de todos, para mí ha sido todo un éxito en mi lucha contra la timidez. De todos modos, gracias por tu interés. Me halaga. Abrazos.

  6. Enhorabuena por este relato tan positivo y además veraz, porque en los geriátricos han surgido historias de amor verdadero. Un tono muy amable. Luego, claro, como todos sabemos, vienen los líos por la herencia. Nadie piensa en la felicidad del abuelo sino en la pasta que está en juego si llega a casarse.
    Un abrazo.

    1. Rosa Molina

      Sí, veo que conoces los geriátricos. Yo hice un estudio en uno y, desde ese día, procuro pelarme mis prejuicios, porque solo vi lo injustos que somos con personas con un pasado, un carácter, una historia y un derecho a decidir su vida que, no sé por qué, les hemos eliminado de antemano. Solo miramos lo que dejan, sus cosas, ni si quiera aprendemos de su historia. En fin. Que ya llegaremos y tendremos que pelear para que nos miren y respeten como personas, no como herencias. Un abrazo.

  7. María Elejoste

    Tu relato tiene un sabor muy dulce sí y tiene frases gloriosas y certeras, como eso de dejar de sentirse nadie y que la vida queda grabada en la piel. Que cierto es que parece que la vida en la vejez ya no es vida y no se puede tener sentimientos… es una hirtoria tierna la que cuentas y está muy pero que muy bien escrita, las pausas, las frases metafóricas, las rimas del sabor y saber, es realmente muy bonito. Gracias

    1. Rosa Molina

      Jo, gracias mil, por tu atenta lectura y por el reconocimiento que haces de mi texto. Que una persona como tú y que escribe como tú lo haces me diga esto, me llena de alegría. Muchas gracias, de verdad. ¡Tengo el mercurio del ánimo arriba de todo! Un abrazo.

    2. María Elejoste

      ¿Cómo? ¿una persona como yo y que escribe como yto? o sea ¿con 10 dedos para aporrear teclados? que sigas con el termómetro bien arriba que es importante!!!

  8. Belén Molina

    Me encanta como anuncias la historia de amor en «el balbuceo de pedidos y precios» y el juego entre sabor y saber. ¡Muy bueno Rosa!
    Un beso,
    Belén

    1. Rosa Molina

      Belén, hubiera puesto la fruta de tu relato en el puesto de Eva, pero me quedaba sin sitio para contar la historia. Creo que ahora están ambos debajo de tu árbol, dentro del laberinto, más contentos que la una, viviendo su destino. Abrazos.

Leave a Reply