Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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03. Solo o en compañía de otros (Jesús Garabato)

Gracias a Dios, no le sirvieron de nada sus gritos y forcejeos. Salí al relente, pues mi sagrada misión debía continuar. Bajo el cobertizo, sonsaqué al moinante que aguardaba en su penumbra la razón de mi siguiente destino. Señaló, con un gesto huidizo, el sendero que asomaba a su izquierda. Amparado por mi navaja y su filo todavía chorreante, me adentré decidido. Al rato, lo inmisericorde de mi suerte y un rosario de bastonazos traicioneros me arrojaron sobre la escabrosa y húmeda corredoira por la que avanzaba con dificultad. Entre la niebla que súbitamente me rodeó, pude entrever, animadas por un punzante tintineo de esquilas y el rumor entrecortado de un coro de jaculatorias, algunas luces temblorosas acercándose.
Tras despojarme de mi maltrecha loba ensangrentada, varias almas caritativas procedieron a incorporarme con delicadeza. Luego, el encapuchado que parecía comandarlas me ofreció, solemne, su cruz.
Ahora, encabezando la hueste, sigo recorriendo los caminos y, a la par, suplico que mi encomienda pueda, al fin, reanudarse. De este modo, hendiría de nuevo mi faca en la tersura del vientre pecaminoso de otra puta. Aunque sea en el de La Muerte, donde quiera que se oculte esa malnacida.

54 Respuestas

  1. María José Viz Blanco

    Jesús, admiro tu estilo cuidado y muy trabajado de escritura. Además, la temática que abordas (la Santa Compaña), forma parte de esa tradición mitológica gallega, tan rica en ensoñaciones y fantasía, que causa admiración en quien escucha hablar de ella o en quienes leen sus historias. Hay en tu texto, además, dramatismo y provoca reflexión en el lector. ¡Qué más se puede pedir! Enhorabuena.
    Besos.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Muchas gracias por lo que me dices, María José. Aunque creo que la imagen de la Santa Compaña es reconocida, aun con otros nombres, en toda España, en mi relato, su presencia se produce, “lógicamente”, en las, en su día, húmedas tierras gallegas. Un beso.

  2. Martín Zurita

    Hola, Jesús.
    La primera gran virtud que aprecio en tu texto es que el lenguaje y el tema tratado conforman una sola piel, de manera que la lectura está reforzada y deviene doblemente nutritiva, como poco. Deleitosa. El segundo punto fuerte, la fluidez, la musicalidad, y ello, seguramente, con la elección de palabras muy adrede. “moinante”, “corredoira”, “jaculatorias”, “Hueste”, “enco-
    ienda”, “faca”.
    El texto no confunde, y ahí va el tercer buen fundamento, deja bien a las claras desde el principo, de qué va la cosa y nos interesa en ella, generando tensión narrativa, expectativa dramática. El título también opera esa misma virtualidad, la de situarnos en la peripecia y abrirnos el apetito para continuar. Y el último balance positivo nos lo aporta el final, perfecto y contundente cierre del relato. Y, la Santa Compaña, como apunta Mª José, ahí presente, como bloque molecular y cohesivo. La savia troncal.
    En fin, el texto gana con cada lectura y tú te desenvuelves, amigo, cada vez más en escritor y más músico en cada nueva propuesta “escrituril”.
    Mi más definitiva gran enhorabuena y el abrazo entrañable y admirado, que te mereces, en tanto colmo de la bonhomía y como narrador pleno de acierto.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Cómo te pasas, Eduardo. Diez mil gracias por el regalo de tu lectura y tus amabilísimas palabras. La Santa Compaña (u otros “mitos” análogos), aunque no creamos en ella ni en nada parecido, creo que siempre resulta atrayente, incluso en estos tiempos en los que todos estamos hartos de leer, ver y oir de todo. Lo que sería, hace cien años, ser un niño asutadizo y escuchar estas historias de nuestros mayores, para ellos una forma de pasar el rato, pero para un chaval… Gracias otra vez. Un abrazo, Eduardo.

  3. Ángel Saiz Mora

    Un individuo convencido de ser el ejecutor de una misión sagrada, consistente en pasar bajo su navaja a mujeres de vida licenciosa, merece un final como el que le llega a tu protagonista: encabezar una tétrica procesión de almas difuntas. Quizá la diferencia con su antecesor como guía de la Santa Compaña es que difícilmente va a encontrar a alguien que lo suplante o releve en esa tarea sin fecha límite, pues nadie merece el castigo más que él, por su proceder sin escrúpulos, vivo entre los muertos, más muerto ya que vivo, mensajero de mal augurio. Cuando estaba solo, malo; ahora que está acompañado, peor.
    Un relato muy bien trabado y trabajado con sumo esmero, encuadrado en la tradición galaica de leyendas que tan bien conoces, en el que el lenguaje juega un papel primordial para comprender la psicología del personaje y crear el ambiente adecuado para la historia.
    Un abrazo grande, Jesús. Suerte

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Muchas gracias, Ángel, por tus siempre animosas y amables palabras. En el relato, he querido incorporar otro personaje que entrara en colisión con la estantigua de ánimas o, casi mejor, con la muerte. Primero había pensado en un sacaúntos, como el famoso Romasanta. Al final, preferí quedarme con un cura iluminado y vengador, dispuesto a cumplir hasta el final la alocada e irreflexible misión de acabar con todas las, para él, mujeres de vida licenciosa, como dices. UN abrazo.

  4. Nuria Rubio

    Hola, Jesús
    Con la semilla de la tradición gallega, germina -regado por tu hábil escritura- un robusto relato de cuidada corteza y savia profunda.
    Enhorabuena; estás hecho “un escritorazo”.

    Un beso enorme y toda la suerte del mundo (ahora y siempre)

  5. Salvador Esteve

    Me he zambullido en la red para empaparme de la magia de la leyenda, y tu relato, con un lenguaje exquisito, nos adentra en la colisión de un depredador asesino con las ánimas en procesión, en busca del nuevo portador para su cruz anunciadora. Gran relato que se paladea a cada lectura. Enhorabuena, Jesús. Abrazos y suerte.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Aunque no soy mucho de leyendas ni de tradiciones, como gallego, la de la Santa Compaña siempre me ha resultado atrayente. Muchas gracias por tu lectura y comentario. Un abrazo, Salvador.

  6. J u a n P é r e z

    Estos argumentos luctuosos de Galicia y sus historias narradas a la luz del candil me vuelven loco. Siempre fui un enamorado de las ánimas y sus apariciones. Me empapa todo lo que has descrito como si fueras el mismísimo Anxel Fole (tengo en mi amada biblioteca “Cuentos para leer en invierno” y “De cómo me encontré al demonio en _Vigo”) Esta faceta tuya preternatural es la que más me gusta. ¡Con mis hachones de cera me siento un verdadero saltatumbas!
    Enhorabuena Mago.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Una comparación un tanto exagerada, pero como no tengo abuela… Sin bromas, muchas gracias por leer y dejarme tus palabras. Saludos, Juan.

  7. J. Ignacio

    A Santa Compaña, el mito por antonomasia sobre las procesiones de ánimas, tan ligado siempre a los ambientes nebulosos de las aldeas y bosques gallegos y astures. Aunque también tenemos la Huéspeda leonesa y la Estantigua castellana, muy en esa línea.

    Respecto al sacaúntes que mencionas, yo lo he conocido siempre como sacamantecas y no creo que sea ningún mito, sino una realidad a la que se temía profundamente. Por cierto que en Latinoamérica también tienen algo similar.

    En definitiva, que magia y misterio son dos grandes bazas que tienes aquí a tu favor, porque Galicia es particularmente fecunda en mitos, leyendas y seres mágicos de todo tipo, para bien y para mal, penitentes o justicieros, pero siempre asociados con esos bosques ‘animados’ (literalmente) que inspiraron a escritores como Wenceslao Fernández Flórez y cineastas como José Luis Cuerda, entre otros.

    Sólo una pregunta: quien tenía la desgracia de ver pasar a la Santa Compaña, a eso de medianoche, ¿tenía que santiguarse tres veces?

  8. Jesús Garabato Rodríguez

    Muchas gracias por tu lectura y por pararte a dejarme unas palabras, J. Ignacio. Sobre tu pregunta, la verdad es que no lo sé y como bien dices este mito tiene una gran diversidad de formas de actuar y de ser imaginado. Para el relato tampoco quise documentarme demasiado, solo con mis evocaciones de lecturas o películas. Como curiosidad, tengo un CD del grupo castellano La Musgaña, titulado El paso de la estantigua. Y recuerdo la novela El bosque de Ancines, sobre Romasanta (o su trasunto), que dio lugar a una película protagonizada por José Luis López Vázquez. Sí, el sacaúntos es el sacamantecas. Por aquí, el unto es la grasa rancia que se le echa al caldo. Gracias otra vez y un abrazo.

  9. Barceló Martínez

    Hola Jesús. Nos presentas en esta ocasión un relato complejo y lleno de matices. Yo lo he degustado en varias lecturas en distintos momentos, tratando de desentrañar todos sus recovecos. Coincido con Eduardo en que la elección de las palabras aporta un ritmo y una musicalidad distintas. Creo que ello contribuye mucho a la recreación del clima, que a mí particularmente me parece lo mejor de todo. Has conseguido situarme en el centro de esa atmósfera densa, turbia y tétrica. Destacar también el ritmo del relato, al principio rápido y luego un poco más lento, como la procesión de ánimas que representa. Enorabuena, suerte y abrazos.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Cómo no estar agradecido con semejantes palabras dedicadas a mi texto. Pues eso, muchas gracias por leer y comentar. Un abrazo, Ángel.

  10. Bueno, bueno, bueno… Antes de subir mi texto, no había leído ninguno (esta vez he estado entretenida leyendo y juzgando los de la remesa anterior) y ahora voy y me encuentro con este magnífico relato tuyo con la Santa Compaña rondando, igual que en el mío. ¿Casualidad o desgracia? 🙂

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Desgracia sería encontrarme, o encontarte, con ella en el medio de una aquellas noches húmedas y heladoras, imaginadas en la infancia, que con solo evocarlas ya te da yuyu. Todo lo que sea disfrutar de textos como el tuyo es una alegría. Gracias por leer y comentar, Edita. Saludos.

  11. Blanca Oteiza

    Jesús, tu texto está lleno de una musicalidad en las palabras que fluyen solas. Bien trabajado y entrelazado llegando a un final donde tu protagonista se acerca a la muerte.
    Un abrazo

  12. Llego un poco tarde a tu texto, Jesús, y no puedo más que redundar en lo que ya te han dicho. Leyenda, misterio, y un lenguaje que nos lleva de la par con lo simbólico y los seres que forman parte del imaginario popular. En algunos lugares, mencionar a La Santa Compaña, o La Hueste, con sus luces en mitad de la noche, podía hacer que la gente se persignase, y tú lo has reflejado muy bien.

    Enhorabuena. Un abrazo.

  13. Vernay Juillet

    Me sumo a todos los comentarios anteriores… un texto impactante y que me ha permitido añadir una palabra a mi libreta de «palabras nuevas». Nuevas para mí, quiero decir. :-)) Un abrazo.

  14. María José Sánchez

    Jesús, menudo relatazo nos has dejado; los pelos como escarpias tengo. Me ha gustado e impactado por igual. Magnífico vocabulario y maravilloso hilo conductor. Muy bueno. Te deseo mucha suerte. Nube de besitos para mi querido amigo.

  15. Reconozco haber necesitado varias lecturas para disfrutarlo con plenitud, pero coincido con los demás comentarios, un texto intenso, cuidado, que toca un tema siempre atractivo y con un final que pone los pelos de punta. Enhorabuena y mucha suerte!!
    Un abrazo!!

  16. Hola, amigo Jesús. Como conoces soy griego. El relato es impresionante, pero me has hecho sentirme mal porque no ha hecho otra cosa que mirar el diccionario y recordarme de mi pobre español. A mí la santa compaña me fascina tanto que en mi próximo relato (lo voy a publicar en mi blog ) se trata sobre este tema. Mis felicitaciones por tu excelente relato. Buon Natale, Sotirios.

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Muchas gracias, Sotirios. No te sientas mal por haber aprendido alguna palabra nueva, eso es bueno. Para darle un aire arcaico y de ambiente rural gallego al relato me pareció adecuado utilizar esos términos un tanto inusuales. Saludos.

  17. Buen trabajo, Jesús. Me has hecho buscar palabras en el diccionario que siempre es bueno. Una redacción perfecta que atrapa desde el principio con ese asesino en serie, una forma eludida de decirnos que lo matan y ese caminar errante en busca de su próxima victima, la mas grande. Felicidades.

  18. vitolosa@gmail.com

    Las leyendas que rodean a La Santa Compaña siempre provocan en mí un cierto temor. No soy miedosa pero esta procesión tiene un aire nefasto.
    Tu relato me ha causado ese desasosiego que me pide dejar la historia y a la vez no me permite apartar los ojos del texto.
    Me ha encantado, de verdad, me ha encantado.
    Mucha suerte. Un abrazo.

  19. Jesús, te has marcado un texto con enjundia de texto mayor, pues se articulan hilos y, sobre todo, el personaje central, que arrastran desde las primeras palabras hasta aquellas que fijan en tan férrea enemiga su misión sagrada. Me gusta el tono, la brutal historia, la elaboración del texto y el contexto (fantásticamente recreado mediante el uso de algunos vocablos poco usuales, pero de gran afinidad narrativa) que me ha sobrecogido tanto como aquellas Comedias Bárbaras de nuestro ilustre Valle Inclán. Vaya mi enhorabuena junto a mi abrazo. Feliz 2018. Gracias por dejar tu comentario en mi relato.

  20. Isabel

    A través de las palabras del protagonista (las tuyas tan bien compuestas) miramos sus míseras peripecias intentando averiguar cual es su misión, la que le lleva a esa vida tan sanguinaria.
    Incluso con cruz a cuestas sigue obstinado en su persecución.

    ¡FELIZ AÑO 2018!

  21. Después de buscar el significado de algunas palabras de tu elaborado y estupendo relato, decirte que has logrado una atmósfera inquietante llena de magnetismo. Mejor que el protagonista siga portando la cruz mucho tiempo y se olvide de su encomienda, más de una se lo agradecerá. Felicidades, Jesús. Y lo mejor para el 2018. Un abrazo.

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