Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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103. Suite de lujo para fin de año

Prefirió tomárselas en la suite del hotel que había reservado, frente a la tele, una, dos, al ritmo de las campanadas, tres, con la tranquilidad que requería el momento, cuatro, mientras repasaba los aciertos, cinco, y los errores, seis, y recordaba su infancia de uvas acumuladas, inmasticables, en su boca, siete, los años felices, ocho, las navidades pasadas, nueve, y pensaba en su mujer, diez, en sus hijos, once, hasta tragarse la última, justo a tiempo, doce, en ese mismo instante en el que el reloj se quedaba mudo y la sala de fiestas del hotel explotaba de júbilo. A la mañana siguiente, cuando la señora de la limpieza entró en la habitación, la televisión seguía encendida, y el bote de pastillas, vacío, en el suelo.

12 Respuestas

  1. Eduardo Iáñez

    Ernesto, excelente ritmo el que has conseguido imprimir a esa enumeración de lo que el lector cree un año y resulta ser toda una vida –una vida de “uvas acumuladas, inmasticables”. Una prosa cuidadísima y unas frases medidas con una puntuación exquisita para un relato doloroso que constituye un magnífico broche para tu 2014. Enhorabuena.
    Te deseo que este 2015 colme todas tus aspiraciones, al menos las confesables. Saludos.

  2. Creo que lo más logrado del relato, aparte de ese ritmo trepidante, es esa visualización de toda una vida que, con cada uva que se ingiere, hacen tanto el personaje como el lector.

    Un cuento muy bueno, terriblemente bueno, ERNESTO, te felicito.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Comentario a mi comantario:

      Releyendo el cuento y los comentarios, me acabo de dar cuenta de que lo que se toma el tipo no son las uvas, son las pastillas ¡glup!

      Si el cuento es según lo interpreto ahora, ERNESTO, es aún mejor de lo que pensaba…

      Cariños,
      Mariángeles

  3. Isabel

    Dura soledad en una habitación de hotel tomándose uvas al ritmo de las campanadas y de los recuerdos. Una vez conocido de qué materia estaban hechas esas uvas, terrible.

    Me cuesta encontrar el impulso de los buenos deseos navideños.
    Aún así, rebusco, Feliz Navidad.
    Besos

  4. Pues a tus pies Ernesto. Tengo la costumbre de leer primero el texto y luego quién lo escribe. Así que esta vez lo último que he pensado es un ahora lo entiendo. Muy bueno, amigo, Pero mucho. Microrrelato en estado puro, del que te desgarra los estereotipos y te hace pensar. Feliz 2015. Mucha suerte 🙂

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