Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

2. Tiempo de silencio (Jesús Garabato)

«¡Maldita sea tu estampa!» Mamá ya  me había avisado de que, al fin, ibas a volver; aunque solo fuera con un permiso de fin de semana. Yo no te echaba de menos. En realidad, casi ni  te recordaba;  aun así, ella solía hablar muy bien de ti, de la labia que tenías, de lo mucho que la habías querido, de que a pesar de que eras un buen estudiante  te viste obligado a  abandonar Medicina, de lo que  ─por vuestro bien─  le aconsejaste hacer…  A veces, acordándose de ti,  la oía llorar tirada sobre  la cama. Siempre tuve la impresión de que lo que deseaba era que,  algún día, pudiésemos estar los tres juntos.  Y ser una familia.

Esta mañana vi  cómo llamabas a la puerta, cómo mamá te abrió contenta, cómo entrabas ya bebido, cómo te enfadaste al verla con su vestido más bonito, cómo la insultabas, cómo le pegabas, cómo la matabas y cómo te marchabas. Con pesar, yo también  he de  abandonarla.  Desde hoy, serás tú quién me presienta.

 

40 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    Muy bueno tu cuento, casi de la “Ghost story” británica, con la pequeñuela que podrá interpretarse que permanece a la vera de su madre, advirtiendo sus pensamientos y pesares por la vida de tribulaciones bizantinas a la que la ha sometido semejante cerdo violento de marido; pero que al regreso del Bestia, su ectoplasma va estar encima de él torturándole desde El Más Allá. ¡Por cierto! Muy adecuado a la foto.
    J u a n .

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Muchas gracias, Juan; aunque otros puede que prefieren “inspirarse muy libremente” en la imagen, yo he preferido hacerlo solo “libremente” y que la primera y la última frase del relato “tuvieran sentido”; sin embargo, soy consciente de que sin la foto puede que no tenga ningún sentido. Un abrazo.

  2. José Ignacio Blanco

    Hola. Te leí anoche pero temo que mi comentario se fue al limbo de los justos. Bien, la cosa es que a mí también me gusta el ritmo que imprimes y la espontaneidad que manejas, cosa nada fácil de conseguir; también esa alternancia entre lo positivo y lo negativo, y ese destino cruel abocado al fracaso pese al esfuerzo por mejorar la situación. En cuanto al final, no lo llamaría ni justicia ni venganza, porque hay una palabra más adecuada: vendetta.

    Lo que no pillo es por qué se trata de una niña ya que no veo que se especifique en ninguna parte. Pero bueno, si los demás lo dicen, por algo será.

    Fantástico!!!

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      Muchas gracias por leer y comentar, J. Ignacio. Lo de ver a la niña supongo que será porque la imagen de la pared representa a algo parecido a una niña con la cabeza al revés. Al principio creí que era la de un niño con el cuerpo de un niña y, así, usé el plural en la primera versión, aunque se me complicaba mucho el asunto, porque mi idea es que esa niña-niño fuera un aborto, de ahí lo de tiempo de silencio, estudiante de medicina, y otras “pistas” (no sé si completamente acertadas). Un abrazo.

      1. José Ignacio Blanco

        Tranquilo, son acertadas porque es justo lo que pensé al leerte y de hecho me quedé con esa frase sobre lo que él le aconsejó hacer a ella, es fácil intuir de qué se trataba. Como siempre, con los mejores propósitos pero fatídicos resultados.

        Gracias por la aclaración sobre la niña, qué torpe por mi parte no ver algo tan evidente.

        Otro abrazo para ti.

  3. Ángel Saiz Mora

    La ilusión de una mujer, enamorada a pesar de los pesares, que eran muchos, de quien no debía, transmitida a su hija. Recuerdo aquel consejo bíblico de “no dar rosas a los cerdos”, creo que aplicable a la esencia de tu texto. Una persona que tiene lo que no merece está abocada a perderlo, a que, en su lugar, solo quede el silencio.
    La vida y el tiempo suelen poner las cosas en su sitio, aunque a veces, para ello, utilice la tragedia. Siempre he tenido pendiente leer la novela homónima a tu relato de Martín Santos, que también es trágica. Me temo que tendrá que seguir pendiente, pero me alegro de leerte a ti.
    Un abrazo grande, Jesús. Suerte

    1. Jesús Garabato Rodríguez

      La novela la leí hace bastantes años, en una época en la que libro que entraba en casa (principalmente, de la biblioteca), libro que me “obligaba” a acabar. Como ya he dicho en otras ocasiones, de la mayoría de esos libros solo recuerdo el haberlos leído, no las historias que contaban o si me habían gustado. De Tiempo de silencio, en este caso, me interesaba el título (por lo bien que casaba con la historia y la foto) y, muy por encima, lo que recordaba de su trama o protagonistas. Y aunque tengo un ejemplar en casa he preferido no hojearlo. Muchas gracias, otra vez, por tus siempre apetecibles y amables palabras. UN abrazo, Ángel.

  4. Salvador Esteve

    La ansiada felicidad aniquilada por el odio y la violencia. Pero la venganza no será efímera, y la sombra de su propia sangre eternizará su sufrimiento. Muy, muy buen relato, Jesús; el título, perfecto. Abrazos y suerte.

  5. María José Sánchez

    Hola, Jesús. Un tema muy triste, pero un relato de los buenos. Como siempre, tu realismo y espontaneidad hacen todo extremadamente cercano, palpable. Me ha encantado.
    Besitos.

  6. Hola, Jesús. He de decir que, de no leer tus explicaciones sobre la niña “no nacida”, yo no entendí a qué te referías. Lo leí varias veces pero no acababa de entender quien era esa niña. Al leer: “de lo que, por vuestro bien, le aconsejaste hacer” entendí que enlazaba con el título -tiempo de silencio- y, por tanto, con algún secreto, pero pensé que se refería a un crimen de una persona nacida no de un aborto (estudiando medicina podía también tener conocimiento de venenos, etc…) No veo bien desarrollado este aspecto, de hecho creo que de tratarse de una niña que hubiese llegado a nacer tendría más peso y sentido que el hombre se sintiese “perseguido” o pudiese llegar a presentirla.

    En cualquier caso el texto desprende fuerza. Saludos.

  7. Jesús Garabato Rodríguez

    Muchas gracias por pasarte y comentar, Manoli. Y estoy de acuerdo contigo en que puede que esté confuso el asunto. En mi caso, las prisas (me impuse que si no se me ocurría una historia en las primeras horas, ya no participaría) y mi inseguridad permanente (no exagero si digo que lo he corregido unas veinte veces) seguramente compliquen el entendimiento del relato. De todos formas yo trataba de jugar (no sé si lo conseguí, pero esa era mi intención) de algún modo con una especie de “intertextualidad” con la novela titulada como mi relato, en la que se produce un aborto, aparece un estudiante de medicina, etc. El tiempo de silencio fue el que le tocó vivir a la madre abandonada y trastornada, para la que el recuerdo de esa hija no nacida sirvió de acicate para seguir viviendo, unido al amor por su pareja. Ahora, ese silencio, lo va a oír (y sufrir) su padre. De ahí que, este, se dé la vuelta cuando un ente irreal le increpa. Gracias otra vez, Manoli. Saludos.

  8. ¡Madre mía Jesús! La piel de gallina me puso tu relato. La presencia “no nata” unida siempre a su madre, esa madre eternamente enamorada de un hombre que nunca la mereció, y que deduzco en presidio por ese “permiso de fin de semana”. Cuántas cosas dices en tan pocas palabras, y qué duras todas.
    Curioso final, seguirá al padre y abandonará a la madre, supongo que perseguirá venganza, acabó con ambas. Y me extraña porque por fin podían estar juntas. Quizás se una la sombra de la madre en un futuro y entre las dos logren juntar a la familia.

    Muy bueno, mucha suerte con él. Saludos admirados.

  9. Aunque no suelo leer los comentarios antes de hacer el mío (no quiero influenciarme), esta vez sí que he tenido que leer alguno antes. Gracias a Manoli he entendido lo que él «le aconsejó hacer…» que era lo que me trababa. Una vez superado ese punto te aseguro que es perfecta. Seguro que si aclaras ese punto un poquito, tu relato es de diez.
    Por cierto, hace siglos que me leí el libro, pero no me acuerdo casi de nada…
    Un abrazo, Jesús.

  10. Jesús Garabato Rodríguez

    Yo tampoco recordaba gran cosa, excepto las “miserias” de todo tipo que envolvían el relato y la presencia de un aborto y de unas ratas. El título y esas circunstancias me parecieron acordes con la foto. Aunque no tenía pensado, porque sí que me acordaba de su dificultad de lectura, estoy en ello. A ver cuándo acabo. Muchas gracias por leer y comentar, Rosy. Besos.

  11. Nuria Rubio

    Hola, Jesús
    Llevo tres convocatorias sin presentar relato porque atravieso una delicada situación, como ya anuncié en su momento.
    Estos días, pese a no concursar, estoy visitando -en la medida que puedo- la casas que antes visitaba. Y aquí estoy, en la tuya, contenta de tener fuerzas para poder leer de nuevo un relato tuyo y dejarte mi humilde opinión sobre él.

    Título, relato y fotografía componen en tu propuesta una “historia gráfica” sobrecogedora; una historia muy potente, dura, desgarradora, inquietante.
    La voz narrativa tiene una gran fuerza; conduces al lector progresivamente hasta esa sentencia final que se perfila como una suerte de “justicia divina” que castiga a la figura paterna.
    Buen relato, querido amigo.

    Un beso con todo mi afecto y mucha suerte, ahora y siempre.

  12. Tu relato es muy impactante, por lo crudo de la historia y por la contundencia con que la cuentas. No se me había ocurrido que pudiera ser una hija no nacida, pensaba que la niña presenciaba toda la escena y luego, al no poder vivir con tanto dolor, se suicida. Después leyendo tu explicación, he encontrado el sentido a la frase “de lo que ─por vuestro bien─ le aconsejaste hacer…”. Muy duro, pero muy bien contado, Jesús. Suerte y abrazo.

  13. Hola, Jesüs,

    Una historia escalofriante, aunque al leer los comentarios veo que no la he entendido del todo. A mí, sí me había quedado claro que él le aconsejaba que abortase, pero creí que finalmente no lo había hecho, porque toda la historia está narrada por la hija y habla de una forma que parece que está allí, incluso habla del deseo de que estuvieran los tres juntos. Total, que después de leer los comentarios, lo he vuelto a leer, pero continuo con la duda. Seguro que soy yo, que no consigo librarme de la primera impresión.
    Suerte y saludos,

Dejar una respuesta