Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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32. URMINDA (SIN HACHE)

‘Urminda se escribe sin hache’ – decías siempre, entre risas.

Entraste en mi vida como un elefante en una cacharrería – menuda locuela estabas hecha – , pero ni una sola tarde dejabas de acudir a mi encuentro, a eso de las siete, con las alas desplegadas para que no me mojara, y juntos contemplábamos el arcoíris desde aquella parte del bosque donde siempre cantaban los pájaros.

Tu alma inquieta ansiaba las Islas Felices, donde nadie envejece porque el futuro es ya presente, y me dejaste acompañarte aquel primer trecho que no sé si sería el más difícil, pero tú afrontabas cargada de ilusiones. Fue así como, poquito a poco, te convertiste en la hermana de mi corazón, porque nunca existió amistad más noble y desinteresada que la nuestra, hasta que la acabamos agotando.

Ahora, cuando por azar nos cruzamos en alguna esquina de este extraño hábitat de adoquines negros y aceras grises, pasas a mi lado como la perfecta desconocida que te empeñas en ser, y yo me giro anhelando una mirada que nunca encuentro.

Porque algo dentro de mí se niega a creer que no quede siquiera un poso de ternura. Y porque tu propia sombra te delata, Urminda sin hache.

14 Respuestas

  1. J u a n P é r e z

    ¡Vaya fantasía de poso clásico! Por lo pronto, ya me predispone para bien el título por las concomitancias con uno de mis autores de humor predilectos de todos los tiempos: ¡¡El Grandísimo Enrique Jardiel Poncela!! y su “Amor se escribe sin Hache”.
    También estimo que “Urminda” está muy bien puesto para tu protagonista porque posee sabor a “Umbra” (me gusta mucho utilizarlo, de hecho esta convocatoria aparece una pincelada), esto es “sombra”, y la terminación haciendo como que imitas a los nombres femeninos de La Edad Media, es el acabose. Quiero creer que Urminda es un espíritu feérico, sílfide elemental quizás -con esas alas-El encuadre del argumento mencionando Las Islas Felices, tan genéricas, pero asaz legendarias, acaba por convencer al lector que nos encontramos con territorios propios del Calila E Dimna. Y de repente, esa vuelta a la realidad tan gráfica…”extraño hábitat de adoquines negros y aceras grises…” cuando el lector comprende que también él (Nosotros) estamos incardinados en esa jungla gótica urbanita¡¡¡y siento pesadumbre brutal añorando tus menciones anteriores de Las Islas Felices!!! Me voy a aventurar y a decirte, que por cómo soy, es una de las microfantasías que has compuesto que más me han gustado hasta ahora. La parte mala es que lo que yo adoro -como las cosas tan poco comerciales que escribo- no suelen recalar en “puertos benefactores”….¡¡¡pero eso me ha dado lo mismo siempre!!! Estoy sorprendidísimo por este microcuento que podría haberlo escrito el mismísimo Georges McDonald. ¡¡¡¡¡¡¡Has estado Sembrado!!!!!!! Me da a mí, que esta fotografía, todos debemos atesorarla en nuestras casas, es fecunda en extremo. Y por supuesto, ya estoy deseando saber en qué estabas pensando-aparte de la foto- para crear tal lindeza. ¡Buenos Días, Muchacho!

    1. J. Ignacio

      Pues en fondo, creo que estaba pensando en la sinrazón por la que estoy aquí. Y en esas mujeres que tocan y curan, pero besan y matan. Y viceversa, quiero pensar. En un millón de cosas, realmente.

      Urminda no era un ser sombrío sino hermoso y lleno de luz. Algo impetuosa. Supo hacer realidad el futuro que anhelaba. Una mujer valiente.

  2. Jesús Garabato Rodríguez

    Por desgracia (o por suerte) no dispongo de la facundia de Juan Pérez y de algunos otros que por aquí pululan y que todos tenemos en la mente. Así que solo me queda decir que me ha gustado. Y también ese nombre, Urminda, que me hizo recordar a una pariente (¡jo!, cómo suena eso), fallecida hace muchos años, llamada Herminda, con hache. Nombre que siempre me gustó, como Arminda, Palmira, Herminia…, puede que de otros tiempos, pero aún biensonantes. Suerte, J. Ignacio. Un abrazo.

    1. J. Ignacio

      Te lo agradezco, aunque lo del nombre no es cosa mía, así que sería injusto atribuirme ningún mérito. Además desconozco su origen y su significado, no os puedo ayudar en ese sentido.

      Muy gracioso lo de la ‘pariente’, jeje.

      Otro abrazo para ti.

  3. Ángel Saiz Mora

    Los seres humanos somos capaces de pasar del todo a nada, a veces de un plumazo, otras de forma gradual, sobre todo cuando de las relaciones entre hombres y mujeres se trata. A pesar de los pesares, que diría el poeta, donde hubo siempre queda algo, siquiera un poso o un destello, que se manifiesta de alguna manera, puede que con un pequeño gesto. Tu personaje femenino vuelve la cabeza cuando cree no ser vista, tras una esquina. Es en ese gesto en el que, pienso, se fundamenta buena parte del relato y el final, algo que lector y protagonistas conocen, aunque no se diga, acorde con el juego de disimulos que ambos parecen haberse impuesto, para tratar de enterrar, sin éxito, las vivencias compartidas pasadas. El nombre, que es título, puede apelar según Juan (siempre e deben tener en cuenta sus palabras) a la umbría, o sombra (siempre que sea sin hache). Google también dice que, en rumano, significa “siguiente”. En todo caso, aporta un aire misterioso al personaje, dejando un posible futuro abierto.
    Un abrazo y suerte, José Ignacio

  4. J. Ignacio

    Lo de la sombra que se vuelve es el principal nexo de unión con la foto, aunque no deja de ser una mentira piadosa, un autoengaño que tiene más de esperanza quimérica que de utopía.

    Me gusta ese significado rumano que dices, muy sugerente. Hasta ahora siempre había pensado que el nombre era portugués. Gracias por la labor de investigación.

    Un abrazo para ti también.

    1. J. Ignacio

      Pues habrá sido de casualidad… pero si a ti te complace, no seré yo quien diga lo contrario!!

  5. Ese deseo contenido de hacer y no querer ¡Qué bien lo expresas al final del relato!
    Me ha gustado mucho, tanto por la magia como por la naturalidad que desprende, sí, las dos juntas, aunque pueda parecer raro, tú lo has conseguido.

    Muy bonito, la ternura no se agotó con la amistad, sigue ahí. Suerte y saludos José Ignacio.

    1. J. Ignacio

      Te lo agradezco, aunque eso que quzá pueda parecer raro, a mí sin embargo me parece que no podría ser de otra manera.

      Saludos para ti también, Maribel, quedo muy honrado con tu visita.

  6. calamanda

    José Ignacio, interesante y bien llevada esta forma de no terminar del todo la relacion, aparentemente finalizada, y dejar patente como siguen añorandose. Suerte y saludos

  7. Nuria Rubio

    Una bella historia, tejida con hermosas imágenes que deja en el lector un maravilloso “poso de ternura”. Me ha encantado, José Ignacio.
    Un abrazo y hasta pronto, tan pronto como mi situación actual me permita volver a leer un relato tuyo… o a ti leer -si lo tienes a bien- uno mío (cuando pueda retomar mi actividad creativa)

    1. J. Ignacio

      Hola, qué gran alegría es siempre recibir tu visita, espero estés mejor. Me encantará leerte de nuevo en cuanto te veas con fuerzas y ánimos, ojalá ese momento llegue pronto.

      Para ternura, la que estáis poniendo vosotr@s en los comentarios.

      1 besote y mucho ánimo!!!