Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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02. VISIONARIOS (Ángel Saiz Mora)

Hice un hueco entre reuniones para atender a dos jóvenes estudiantes, con gafas de pasta anacrónicas y aspecto de no haber besado a una chica, que buscaban financiación para su proyecto.
Me hablaron de un combustible que habían elaborado en un garaje, a partir de algo tan barato como la avena, aplicable a cualquier vehículo sin apenas modificaciones. Por toda emisión, un vapor inofensivo y no contaminante. Me mostraron planos y fórmulas.
Como presidente del consejo de administración de una multinacional, supe que su idea era viable. Esa fuente de energía sin competencia volvería prehistórico el motor de combustión y hasta el eléctrico. El fin radical de las grandes petroleras y de la riqueza privilegiada de los países exportadores iba camino de ser un hecho, algo capaz de alterar el equilibrio del mundo y sus estatus.
Prometí darles una respuesta y se marcharon en un viejo utilitario azul, adaptado a su carburante. Después ordené un encargo por teléfono.
Ellos, el coche y todos sus proyectos terminaron carbonizados tras caer por un precipicio e incendiarse. Un trabajo eficaz y discreto, como de costumbre.
El mundo no está para revoluciones, pensé mientras me ajustaba la corbata, camino de la siguiente reunión.

27 Respuestas

    1. Ángel Saiz Mora

      El altruismo y las buenas intenciones van por un lado; los intereses de quienes se enriquecen con el sistema establecido, por otro. Es, o debería ser, patrimonio de la juventud querer mejorar el mundo, hasta que el tiempo y la realidad aplastante hacen del ideal una quimera.
      Muchas gracias y un abrazo, Yolanda

  1. Ángel, un relato genial y como te ha comentado Yolanda, creo que muy real. Pienso que muchas empresas que viven en la opulencia en la actualidad no les interesa nuevos avances que las dejen a ellas atrás, tal como hace tu protagonista.
    Nos muestras con tus letras la frialdad de este ejecutivo y la inocencia de estos jóvenes.
    Muy bueno y mucha suerte.
    Un abrazo enorme.

    1. Ángel Saiz Mora

      Tener la nobleza de pensar en lo que es mejor para todos, aunque sea a largo plazo, implica renunciar un poco al beneficio propio e inmediato, pero quienes podrían hacerlo siempre son remisos. El ser humano solo es grande cuando supera ese egoísmo.
      Muchas gracias, Javier
      Otro abrazo grande para ti

  2. Barceló Martínez

    Hola, apreciado tocayo. Lo que menos me gusta de tu relato es que no me sorprende nada que la historia termine de semejante manera. Por desgracia el mundo funciona así. Lo que más me gusta del relato, por contra, es que está escrito, como siempre, con tu habitual maestría y ese estilo sencillo y claro, pero a la vez profesional y sofisticado que te caracteriza.
    Un placer leerte, amigo. Un saludo muy cordial.

    1. Ángel Saiz Mora

      Era difícil que terminase de mejor manera, aunque hubiera sido lo más lógico. Mejor nos iría si el mundo se moviese en aras a la sensatez y no por intereses.
      Crear una historia y desarrollarla con palabras es un largo aprendizaje, tanto, que nunca termina.
      Agradezco mucho tu lectura y tus palabras.
      Un saludo cordial, tocayo

  3. Jesús Garabato Rodríguez

    Hola. Ángel. Aunque nunca he tenido coche, y por eso no he prestado, ni presto, demasiada atención a los asuntos relacionados con ese mundillo (que no ni sabría citar cuatro modelos actuales, vaya), si que recuerdo que, siendo yo un chaval, en los medios de comunicación de por aquí se hablaba bastante de un sustitutivo de la gasolina elaborado a partir de otro “producto” muy económico (gratis, diría yo): el toxo (tojo), del que también se saca un aguardiente apreciado por algunos. Lógicamente, los que tenían la sartén por el mango dijeron tararí y el pobre “inventor” (si es que lo era y no un simple “estafador”) a buscarse la vida por otros derroteros. Creo que el producto se llamaba “Sol fuerza”. Pues nada, que me uno a los parabienes precedentes sobre la oportunidad, veracidad y sencillez de tu historia. Suerte y un abrazo.

  4. Jesús Garabato Rodríguez

    Como puede que eso de la sencillez (algo positivo, creo yo) a algunos puede que no les “suene” muy bien, aclaro que me refiero, como destaca Ángel Barceló, a la claridad del estilo de escritura. Saludos, otra vez.

    1. Ángel Saiz Mora

      Interesante historia la que cuentas. Entre quienes propugnan soluciones sencillas a grandes problemas hay muchos estafadores, qué duda cabe, bajo muy diversas formas, desde promotores de dietas milagro a políticos populistas. Todos ellos venden humo en forma de promesas que nunca cumplirán, porque son imposibles, o , al menos, no tan sencillas de realizar, pero viven de la credulidad. Entre estos charlatanes, alguno puede no serlo. Detectarlos no debe ser fácil, habría que ser igual de visionarios No hay forma de cuantificarlo, pero seguro que se han perdido talentos y buenas ideas, confundidos con proyectos locos.
      Hubo un tiempo en el que me forzaba a escribir de forma más alambicada, pero luego me di cuenta que prefería hacerlo de una manera más natural y suelta, lo que no quita para que la redacción esté todo lo cuidada posible.
      Muchas gracias, Jesús. Saludos

  5. virtudes Torres

    Pues totalmente de acuerdo con los comentarios anteriores. Siempre ha sido así y por mucho que nos duela seguirá mientras haya al frente del papel por firmar una “estilográfica” de oro.
    La buena cara del “lo estudiaremos” y los dedos por detrás cruzados.
    Así van las cosas.
    ¿qué pasó con aquel señor que decía que con agua y un componente que solo él conocía podía hacer andar un coche?
    O de personas más importantes como Tesla que hablaba de electricidad gratis?
    Bueno, que me ha encantado tu propuesta y que te deseo toda la suerte.
    Un abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Seguro que muchos jóvenes talentosos, bien dirigidos, podrían hacer del mundo un lugar mejor, igualitario y razonable, pero bastante tienen con intentar que el sistema les conceda unas migajas para ir subsistiendo, al tiempo que les explota, a pesar de su preparación y valía. El dinero y sus intereses asociados son los que mueven el mundo, todo lo demás queda relegado a no pasar de detalles al margen.
      Tesla era un genio y un benefactor de la Humanidad, que hubiera merecido mucha mayor atención.
      Muchas gracias, Virtudes
      Un abrazo

  6. Paloma Casado Marco

    Me ha gustado tu relato, como todos los tuyos, por otra parte. Se nota que están escritos con esmero, pero además, por una buena persona. La historia, por desgracia, tiene visos de realidad aunque el trágico final sea más literario.

  7. Ángel Saiz Mora

    No sé si serían capaces de llegar a tanto, pero si sabemos que es más fácil obtener beneficios rápidos que tomarse la molestia de probar con otras opciones menos contaminantes y lesivas para todos.
    Tú sí que eres buena, vaya comentario más bonito y vaya guerra de juguetes más redonda que te has marcado.
    Muchas gracias y un abrazo, Paloma

  8. calamanda

    Ángel,enarbolar historias de este estilo siempre beneficia, aunque sean mera ficción bien llevada, revolucionan opiniones y son eco de la historia y sus vaivenes economicos. Suerte y abrazos.

    1. Ángel Saiz Mora

      No es algo nuevo, ya en la Edad Media hablaban de “poderoso caballero es Don Dinero”. Las grandes decisiones que todo lo condicionan, como también muchas pequeñas, vienen mediatizadas por el vil metal y el enriquecimiento propio, no por el bien común.
      Muchas gracias y abrazos, Calamanda

  9. Nuria Rozas

    Fíjate que no me parece una idea tan descabellada… Veo esta historia perfectamente posible. Eso de que la realidad supera la ficción aquí le va que ni “pintao”.
    Saludos.

    1. Ángel Saiz Mora

      El que haya gran reticencia para estudiar alternativas mejores para la Humanidad, pero peores para unos cuantos, es un hecho, aunque no seamos testigos de ello.
      Gracias por leer y comentar, Nuria.
      Saludos

  10. Blanca Oteiza

    Ángel, muy buen relato. Creo que este tipo de situaciones se dan más de lo que nos gustaría, pero el poder y el dinero muchas veces no van de la mano de la honestidad.
    Un abrazo

    1. Ángel Saiz Mora

      Lo has dicho muy bien, poder y dinero son términos egoístas por naturaleza y, el altruismo, algo muy difícil de ver cuando se está en el lado fácil de la vida.
      Muchas gracias, Blanca
      Un abrazo

  11. Lo malo del cuento, amigo, es que lo que relatas no es tan de ficción. Lo malo del cuento es que lo vil se impone a la inocencia en muchos ámbitos de nuestra vida. Porque lo has escrito en primera persona, no haré un encargo por teléfono ahora mismo, pero anda que si de otro se tratara…
    Muy bien relatado y original como siempre.
    Abrazos.

    1. Ángel Saiz Mora

      Virtudes como la inocencia, la franqueza y hasta las buenas ideas, acaban muchas veces bajo la bota de los que se imponen sobre los demás a cualquier precio. Espero que ese presidente de consejo de administración no se acuerde de este pequeño narrador.
      Muchas gracias, Mercedes.
      Un abrazo

  12. Hola, ÁNGEL. Ya cuando leí la palabra “encargo” sospeché que no era para pedir una pizza, jaja… Y lo de las gafas de pasta anacrónicas y el garage me retrotrajo a Bill Gates, que casualmente dio inicio a su gran imperio tecnológico justamente en un garage… Y es cierto que quienes ven amenazados sus imperios petroleros, comerciales y multinacionales por ideas más ecológicas y más equitativas y más buenas hacen todo lo posible por borrar de un plumazo esas ideas, para no perder los dividendos que lo suyo – más sucio, más contaminante y definitivamente no tan bueno -les reporta. Lo visionario de los estudiantes causa admiración, y lo visionario del narrador, por otra parte, pone la piel de gallina, por la frialdad con que se maneja y por la eficiencia de su encargo… Es lamentable pero es así… en este mundo, cada quien “cuida su quintita”, unos con más ferocidad que otros.

    Cuando creo que ya no podrías sorprenderme más, me descubro otra vez sorprendida.
    Como siempre, un placer leerte.

    Cariños,
    Mariángeles

    1. Ángel Saiz Mora

      Bien visto, Mariángeles. Las gafas de pasta y el garaje son un pequeño homenaje a Bill Gates, a él si le salió bien su descubrimiento, tuvo la visión de cambiar el mundo y nadie se lo impidió, fue un visionario, como los dos infortunados estudiantes del relato, como también el narrador y empresario sin escrúpulos, que al ver las posibilidades eliminó de raíz toda posibilidad de que su parcela de confort se viese alterada. Si el mundo se moviese por una idea global y altruista nos iría a todos infinitamente mejor, pero no, funciona a golpe de pequeños y grandes egoísmos, tanto mayores cuanto más poder se detenta.
      No sé si tendré capacidad para poder sorprenderte más veces, solo puedo decir que lo intentaré y que me alegro de que así haya sido esta vez.
      Mil gracias por tu atenta lectura y amable comentario.
      Un abrazo, Mariángeles

  13. Carmen Cano Soldevila

    Como demuestras en tu relato, el mundo no tiene solución por mucho que se esfuercen el talento y la bondad de algunos humanos. Las grandes multinacionales, los ricos privilegiados y los seres sin escrúpulos se encargan de que nada cambie. A estos jóvenes científicos les ha faltado experiencia vital, ya lo dice el deleznable protagonista; de otro modo no hubieran sido tan ingenuos al creer que su invento iba a ser recibido como se merecía. El desenlace es trágico y perfecto, una orden rutinaria más dicatada desde los altos despachos.
    Crudo y realista. Cuántos avances para paliar la desigualdad mundial desaparecen sin que siquiera lo sospechamos.
    Excelente, Ángel. Enhorabuena y un fuerte abrazo.

    1. Ángel Saiz Mora

      Una vez escuché a un filósofo (no recuerdo el nombre) decir, con una visión optimista, que aunque sea a trompicones, el mundo evoluciona en la buena dirección, para lo que argumentaba que, en general, somos mejores personas, más consideradas y solidarias que en la Edad Media, por ejemplo. Luego vemos las noticias y se nos cae el alma al suelo. Cuando sabemos de algún caso ejemplar y de proceder generoso parece que recuperamos la fe en el género humano. Así vamos hacia no se sabe dónde, en un equilibrio precario entre la esperanza y la desazón. No cabe ninguna duda de que muchos buenos proyectos se han perdido en el ostracismo por falta de apoyo o de fortuna. Estos estudiantes, como bien dices, eran brillantes y bienintencionados, pero su ausencia de malicia les hizo no detectar la ajena.
      Agradezco mucho tu lectura y tus lúcidas reflexiones.
      Un abrazo, Carmen

    1. Ángel Saiz Mora

      Hay personas que manejan los hilos, saben muy bien lo que se hacen y no les tiembla el pulso, lo cual no sería negativo si sus objetivos fuesen viables, pero es justo lo contrario.
      Gracias por leer y comentar, Antonio
      Un abrazo

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