Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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13. Manchas de hierba

El único recuerdo son las manchas de hierba en mis zapatillas. Cierro los ojos y rescato una brizna de los cordones. Tenías una igual entre los dientes. Cada vez que hablabas bailoteaba entre tus labios. Y si reías… Ah, si reías.
Vuelvo a mirar el verdín y me viene a la mente una certeza: también tú te manchaste de igual manera. Estábamos allí tumbados, escuchando atentamente el silencio. Verde bajo nuestros cuerpos, verde en tus ojos y el buen tiempo de junio.
Y el sol, por más que lo intentara, no achicaba tus pupilas. El viento no alcanzaba a despeinarte. Y el calor del verano eras tú. Y lo supe. El sol ¡eras tú! ¡Como también eras aquellas nubes algodonosas, y ese pájaro! ¡Tú lo eras todo!
Entonces arrancaste aquella margarita, diminuto centinela erguido en la hierba. Murmurando algo la deshojaste. Desnuda de pétalos, pareciste disculparte con ella y la besaste con infinito respeto.
Y tu mirada fue diferente a todo lo tuyo.
Por tus ojos, por ti, por todo… Me jugaría todos tus instantes a que la florecilla te confirmó lo que ya sabías.
Creo que ya sé por qué tengo estas manchas de hierba en el corazón.

2 Respuestas

  1. Alvaro Abad

    Me decía mi madre, siendo niño, más bien me avisaba con cara de madre, que no me manchara de hierba, que luego la mancha «no salía…». Así veo las manchas en los corazones de tus protagonistas: pasó el tiempo pero esas manchas que adquirieron aquella adolescente tarde de verano persisten y sobreviven al paso de los años. Realmente las «manchas» pasaron también a la memoria, resultando ya indelebles.
    Bonita propuesta que nos retrotrae a esas largas tardes de verano sin ruidos, ni pantallas, ni otras distracciones. ¿Quién puede olvidar ese amor sobre la hierba? ¡Ayy, qué tiempos!
    Enhorabuena Alicia Isabel, suerte y abrazo.

  2. Alicia Isabel León Lobera

    Efectivamente, tu madre es una persona sabia: hay manchas que resisten cualquier detergente. Incluso al olvido, uno de los más potentes.
    Muchas gracias por tu lectura y tus buenos deseos, Álvaro.

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