Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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68. MATARILE

Visité el Taj Mahal, Machu Picchu y las cataratas de Iguazú, pero no sentí nada. En algún lugar de mi vida había perdido mi capacidad de asombro, tan necesaria. Salí en su busca. Bajé al fondo del mar, pero solo vi las llaves ya oxidadas del castillo de la canción de mi infancia. Inservibles, pensé, pero las recogí.

Luego bajé a un pozo.  Comprobé decepcionada que solo estaba mi gozo, que lo había dejado caer —o decaer— quién sabe cuándo. Estaba un poco famélico, pero me lo guardé también.

Mientras iba a casa con esos hallazgos inútiles, frustrada por no haber recuperado mi capacidad para sorprenderme, me topé con una ilusión pequeñita que había extraviado sin querer. Me acompañó. Quizás era familia de las ilusiones ópticas pues en vez de mi casa vi un castillo. Abrí la puerta con la llave encontrada.

Desde entonces, no quepo en mí de gozo que —desde que anda con la ilusión— no para de crecer, sobre todo porque está apareciendo todo lo que he perdido durante mi vida: la vista, la esperanza, la libido, la paciencia, el tiempo, un exnovio inglés y hasta unos kilos de antes del verano.

No salgo de mi asombro.

2 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Cuando una persona se siente desorientada y, lo que es peor, vacía, lo primero que necesita es ser consciente de lo que le sucede, teniendo en cuenta que siempre hay alguna carencia detrás. Luego, debe intentar encontrar la clave, o la llave. Después solo debe esperar a que todo se vaya recomponiendo en el lugar que le corresponde..
    Una cancioncilla infantil, sin valor añadido aparente, puede ofrecer las pistas necesarias para dar sentido a una vida que lo había perdido.
    Tu protagonista dice no salir de su asombro. A quienes conocemos tus letras el sentimiento de grata sorpresa no deja de acompañarnos.
    Un planteamiento muy original.
    Un abrazo y suerte, Elena

    1. Elena Bethencourt

      Qué arte tienes, Ángel, para escribir, para comentar… Muchas gracias, siempre enriqueces los relatos con tus palabras.

      Un abrazo

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