Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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06. De estraperlo

Aunque no ha pegado ojo en toda la noche, se levanta antes del alba y corre hacia el puerto franco. Se cuela en el muelle de carga, trapichea como de costumbre y consigue unas vajillas por cuatro perras. Tiene suerte porque son de vidrio color ámbar, las francesas que están de moda y en el mercadillo las pagan bien. Calcula que ganará lo suficiente para comprar dos gramos. Con las manos temblorosas, mete los platos en un hatillo y se lo echa a la espalda. Luego camina cinco kilómetros hasta llegar a los puestos ambulantes y allí los vende. Por fortuna, obtiene más de lo previsto, puede ir a por la dosis que necesita. Se sube los cuellos del chaquetón, esconde sus cabellos rojos bajo una gorra y, a paso ligero, se encamina hacia las chabolas de la playa. A medida que se aproxima, siente que las piernas le flaquean y una opresión en el pecho le obliga a detenerse un momento. Mientras recobra el aliento, se saca de debajo del tirante del sujetador una fotografía. La desdobla con cuidado, la mira y la besa. Después, prosigue el camino hacia el antro donde le venderán la penicilina para su hijo.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Por un hijo se hace lo que sea, hasta actuar al margen de la ley estricta. También es posible hacer cosas peores, más peligrosas, que es en lo que parece que anda metida tu protagonista, necesitada de conseguir sustancias, pero no para matarse poco a poco, sino para lo contrario, para dar la vida. Esperemos que pronto se ponga bien el pequeño y que ella consiga un trabajo con un sueldo digno para sacarle adelante.
    Un relato con la trama muy bien oculta y un final inesperado, que casi hace respirar con alivio y admiración hacia esta mujer, de la que se revelan las verdaderas causas de sus angustias y trabajos, así como su auténtica actividad.
    Un abrazo y suerte, Aurora

  2. Javier Arroyo

    Hola Aurora,

    Como me gusta este micro, la manera de contar y ese desenlace que no esperas, más bien crees que son otras las sustancias que busca. Me trae a la memoria historias de la familia, de trapicheos en el puerto franco de Barcelona. Eran otros tiempos, de mucha penuria, tras la guerra. La misma que debe sufrir esa pobre mujer y por el mismo motivo, aunque distintas circunstancias, sacar a la prole adelante.

    ¡Mucha suerte!

    1. Aurora

      En el puerto franco de Barcelona y tras la guerra, correcto Javier
      Es triste como un antibiótico, ahora común, hubo un tiempo que fue el producto estrella en el mercado de estraperlo, muy triste
      Muchas gracias por tu comentario
      Abrazos

  3. F. Javier Cano Santa Bárbara

    Maravilla de relato, Aurora, como siempre, muy bien contado. Qué gran coraje el de tu protagonista.

    Fabuloso, muchas felicidades.

    Un fuerte abrazo

  4. J u a n

    Sensacional. Posee ecos de Graham Greene y «El Tercer Hombre» ¡No dejo de rememorar la transacción fraudulenta de penicilina en Viena! Hasta leyéndote escucho la cítara de Anton Karas y la celebérrima música de la peli de Carol Reed. No defraudas -¡¡¡jamás!!!- con estas microliteraturas con aires muy internacionales, y tu estilo límpido de altísima calidad. ¡Deseo que sigas teniendo un trimestre final de MMXXI plagado de éxitos que bien mereces!¡¡¡Olé!!! 🌏💎

    1. Aurora

      La Viena de la posguerra, tremendo escenario donde nos sitúa Greene!
      Muchísimas gracias por leer el texto y por tu comentario,lo agradezco Juan.
      Deseando que acabe el MMXXI como tú dices, ja ja ja
      A ver si hay suerte y el MMXXII goza nuevamente de la cotidianidad perdida

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