Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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14. Pneuma del Hijo de La Luz

Un hombre vestido con estameña, melena y barbas leoninas rondaba por los caminos ensombrecidos de la aldea. Sus ojos cabrilleaban simpáticos.

El hijo del aguador, de aire extraviado, llegó con una hogaza, cermeñas del huerto y la bota de clarete.

-Gracias muchacho, ahora puedo andar más aún.

El joven se rascó la cabeza ausente:

-Pero es medianoche y da pena pasear.

-Tú tienes angustia hasta de día ¿verdad?

– ¡Claro!

-Es como un airecillo en tu cabeza, amiguete. Y no deseas esas brisitas en tus sienes. Tus días son noches densas. Pero traes comida y bebida, el único lugareño.

El chico iba a frotarse otra vez la coronilla, pero aquel barbón lo impidió y lo hizo él mientras susurraba:

-De ahora en adelante creo que verás mejor tus pies.

Y dijo “Adiós”.

La aldea se encendió, casi plateándose, una milésima quizás, y todos en sus alcobas disfrutaron del destello. Después la noche volvió a proporcionarles sueños infantiles.

Aunque nunca más pasó, se sentían afortunados, porque cuando alguno olvidaba luminosidades, sabían dónde buscar el fogonazo.

Los ojos del hijo del aguador alumbraban. Y cabrilleaban sanando a otros.

Nunca volvió a rascarse la cabeza.

Los aldeanos con gesto interrogativo pero satisfecho, sí.

8 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Lo primero, quería agradecerte que ese retorno a las letras en ENTC, que augurabas breve en tu último relato, no haya sido así y tenga continuidad, que rima con originalidad, tanto en la forma de narrar, como en los argumentos en sí, una simbiosis que convierte tus historias en únicas, diferentes y felizmente inclasificables.
    Aquello de «haz bien y no mires a quién» se cumple en esta trama, en la que un muchacho generoso ayuda a un desconocido, más bien un vagabundo de paso, quien en recompensa a su gesto le dota de una luminosidad sanadora y permanente a través de sus ojos. Toda acción tiene una consecuencia, aunque no se busque y no seamos conscientes de ello.
    Una historia que demuestra que quien hace el bien a una persona, en consonancia con la máxima «nada humano me es ajeno», se lo hace a toda la Humanidad. De alguna manera, el mundo es, de esta forma, un poco mejor.
    La generosidad y el altruismo tienen siempre recompensa, la satisfacción de ayudar a otros quizá sea la que más nos ayuda a nosotros mismos. No todos pueden llegar a entender este bucle invisible, aunque real, pero todos, de alguna manera, reciben el beneficio y reconocen el gesto.
    Un abrazo y suerte, Juan

    1. J u a n

      ¡Son días otoñales muy felices, estimado Á n g el y estoy complacido y repleto de bienaventuranza por extenderse la deliciosa tarea de escribir en ENTC y que me haya equivocado en las pautas! Mi agradecimiento sincero desde luego es por tus palabras tan carismáticas siempre, y la amistad que compartes con todos nosotros. Tanto es así que el microcuento sobre el nuevo asunto propuesto, me impregna de la mística que tú has calado, y he compuesto esta historia de píos varones y otras personas no tan favorecidas y ese compartir coordenadas sobre la faz de La Tierra. Hacer El Bien es lo más sanador y soteriológico que puede existir. Sin saber cómo, he escrito arropado en la Luz de La Inspiración que han propuesto en la penúltima Lid antes de que termine el año pero…¡de manera literal! ¡¡Ha sido chispa y centella!!
      Un Abrazo para un veterano como tú en estas lides que tanto nos acercan Unos A Otros y que sigas Siempre con ese carácter Tuyo que no debe faltar aquí.

  2. Después de meses sin pasar por aquí llego y me encuentro con este texto que más bien pareciera una parábola.
    Como no tenía nombre he pinchado en los comentarios y se ha deshecho la intriga. Es Juan, no podría pertenecer a otro entciano.
    Bueno pues coincido con Ángel en lo de hacer el bien sin mirar a quién, pero a veces eso no resulta gratificante. A veces quien da pan a perro ajeno pierde pan y pierde perro. (Hablo simbólicamente, no trato de comparar al viejo con un perro. Dios me libre)
    Pues nada Vidente, siempre encantada de leerte y de aprender. Un abrazote.

    1. J u a n

      ¡Agradabilísima sorpresa, Querida y Recordada V i r t u d e s!¿Cómo te va la vida? Sí que es verdad que ha transcurrido el tiempo. Tienes razón que cuando las cosas se ponen feas a las personas de buena fe, sucede lo que traes a colación con el excelente y apropiado refrán(ya lo había oído en tiempos por mi fuerte impronta manchega) Hay que ser contumaz, avanzar a contracorriente muchas ocasiones y las tribulaciones son muchas, pero sigo con mi fe, y es lo que se decía en Las Escrituras, aquello(ahora no me acuerdo exactamente)de que aunque sea tan pequeña como un grano de mostaza, basta para edificar en el espíritu. Casi podría decir que irrumpió en mi mente el barbón con su aspecto de Las Cuevas del Mar Muerto y el cuentecillo parecía que me lo dictara a mi peludo oído.
      Recuerda, pasa El Tiempo, pero sigo siendo Tu «Vidente Entre Oropel»
      ¡Un Beso Hiperbólico y me pongo, Hoy como Ayer, a Tus Nobles Pies, y gracias por Iluminar también mi reconditorio con tu augusta y amistosa presencia!
      E l V i d e n t e E n t r e O r o p e l .

  3. La luz como conductor curativo. Un vagabundo que no es lo que aparenta, un muchacho que aparenta lo que es. Párrafos como destellos que iluminan la trama. Un cuento de aldea. Un milagro errante. Un bien recompensado. Un cuento con final hambriento de lectura, pero que deja satisfecho.
    Un gustazo, Juan. Felicidades.
    Un abrazo.

  4. Salvador Esteve

    El protagonista, sencillo y humilde, con la bondad como camino, es recompensado, y sus titubeos de vida ahora son certezas y la luz su aliada. Como siempre, estupendo, enigmático y diferente, Juan. Me uno a la alegría de Ángel de poder seguir disfrutando de tus destellos literarios. Un abrazo y suerte.

  5. Vaya con el chico. Tenía un tesoro dentro y tuvo que venir alguien a despertar su conciencia sanadora. Es la hora de despertar, desde luego que sí, por eso tu relato, es bastante ilustrativo de situaciones presentes.
    Como siempre, muy ingenioso, original, elocuente y lleno de vocablos solo atribuibles a tus micros. No me puedo imaginar, o sí, me la imagino, la cara que pondría un escolar escuchando estas palabras.
    Interrogante sería poquísimo.
    Un abrazo y feliz noche señor Juan.

  6. J u a n

    ¡ A n t o n i o B o l a n t !
    ¡ ¡ S a l v a d o r E s t e v e ! !
    ¡ ¡ ¡ M e r c e d e s M a r í n D e l V a l l e ! ! !

    M i l G r a c i a s

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