Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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36. Mi amigo Baldo (towanda)

El día que cumplí los siete, deseé un amigo. Aunque fuera invisible.

Aquel verano conocí a Baldo, el niño más extraordinario del universo. Me enseñó a perseguir ardillas, a romper nueces a pedradas y al ‘quién mea más lejos’. Él comenzó a imitar mi manera de vestir, de peinarme, mi torpe caminar. A su lado, agosto olía a helados, a pizza. A amistad verdadera.

Una tarde, propuso un nuevo divertimento: intercambiaríamos nuestra ropa y él me suplantaría durante un día entero. Entretanto, desde un lugar privilegiado, yo observaría. Fue desternillante verle sentado a la mesa, tartamudeando y sorbiendo la sopa como yo; corriendo con Scooby o columpiándose con papá. Pero cuando anocheció y no vino a liberarme me asusté. Tenía frío y la humedad me daba tos. Pensé que Baldo quería seguir jugando otro día más.

Al amanecer, le vi en el tendal. Estaba con mamá. Parecía regañarle… Tuve un feliz pálpito cuando los dos volvieron sus ojos hacia donde yo permanecía encerrado. Por fin, ella le había desenmascarado.

No sé qué me dolió más, si la siniestra sonrisa de Baldo o lo endiabladamente contenta que estaba mamá mientras ambos se alejaban abrazados. Tengo miedo. El agua comienza a subir.

25 Respuestas

  1. Ángel Saiz Mora

    Con amigos como éste no hacen falta enemigos. Lo que comienza como un juego inocente puede terminar de la forma más trágica cuando una parte introduce reglas que la otra ni imaginaba. Todo se ha confabulado contra el pobre muchacho, hasta su madre. Dan ganas de ir a rescatarlo al pobre, y de adoptarlo también. Seguro que, pese a la traumática experiencia, no deja de ser sensible, confiado y generoso, alguien que necesita y es capaz de dar mucho, como quien yo me sé en cada relato. Que alguien vaya con una barca o algo antes de que el agua suba del todo, el personaje merecería un indulto.
    Un abrazo grande y veraniego, Towi. Suerte

    1. Hola, Ángel.
      Ya ves que las apariencias engañan y que no es oro todo lo que reluce. A veces, las ansias por tener algo que añoramos no son buenas consejeras. Es mejor que todo fluya sin tentar a los duendes o a los fantasmas.
      Muchísimas gracias siempre por esa forma de desgranar todas y cada una de las lecturas que haces. Seguro que en el cole te encantaba hacer comentarios de texto.
      Abrazos de verano y que todo fluya para bien.
      ¡¡¡Gracias!!!

  2. María José Escudero

    El ingenuo protagonista ha pagado muy caro su inmenso deseo de tener un amigo y ha descubierto tarde que no siempre “un amigo es un tesoro”, que a veces, más vale estar solo que peligrosamente acompañado.
    Me pasa como a Ángel, me da pena el chiquillo y me entran unas ganas tremendas de ser su amigo invisible para echarle un cable, rescatarle y otorgarle un verano inolvidable. Buen relato. Un beso y mucha suerte.

  3. ¡Qué original y perverso argumento! Cuando sea mayor, quiero ser creativa como tú. 😉

    (Relee la tercera línea empezando por el final, creo que se te ha colado una palabra. Seguro que ha sido en la revisión final, me pasa a mí tantas veces…)

  4. Hasta ahora se sabía de casos de madres que habían robado hijos pero no de hijos que robaran madres, Tu envidiable imaginación lo ha conseguido. Ahora hace falta otra madre que salve al auténtico.
    Gran relato. Otra vez apuntando alto.
    Suerte y besos,

    1. María Sergia Martín (towanda)

      Hola, Yolanda.
      Me alegro mucho por haberte sobrecogido. Gracias!!!
      Un abrazo también para ti y muchísima suerte con tu micro.

  5. El vello de punta. Así me has dejado,
    Qué desazón. Qué miedo. Qué angustia. Qué, qué, qué… fácil nos lo pones para que vivamos la historia hasta el final, ese momento terrible en el que el protagonista anuncia que tiene miedo, que el agua comienza a subir.
    No me gustan los amigos invisibles, me dan miedo, pero me ha encantado Baldo.
    Un besazooo para una amiga “visible” y admirada. Felices vacaciones!!

    1. María Sergia Martín (towanda)

      Hola, Amparo.
      Me superalegrounmontón.
      Tampoco he sido yo mucho de amigos invisibles, dónde esté la carne y el hueso que se quite todo lo demás.
      Gracias, felices vacaciones y estos abrazos!

    1. María Sergia Martín (towanda)

      Hola, Nani.
      Muchísimas gracias y me das un alegrón si te he sobrecogido. Yupi!!
      Un abrazísimo gigante y millones de gracias.

  6. Jesús Garabato Rodríguez

    No me extraña que tenga miedo el chaval. Y lo bien que le vendría, ahora que se ha largado Baldo, un “balde” para poder achicar esas aguas que nos hacen presuponer lo peor. Sin bromas, terrorífica historia. Sobre todo, para mí, el hecho de que unos padres no sean capaces de “reconocer” a un suplantador o diferenciarlo de su verdadero hijo. O tal vez sí lo han hecho y lo han preferido, lo que seguramente peor. Me parece que me estoy liando. Bueno, que da para mucho tu relato. Suerte, Towanda. Besos.

    1. María Sergia Martín (towanda)

      Hola, Jesús.
      Descubres en tu comentario la miga del asunto.
      Muchísimas gracias por esa lectura tan atenta y no te estás liando sino todo lo contrario.
      Un abrazo inmenso.

  7. Salvador Esteve

    Es escalofriante la sensación de angustia que nos transmite el protagonista. Esta sociedad tiene la capacidad de volver invisible a muchos, pero una madre tiene que ver con los ojos del corazón, de las entrañas. Genial, Towanda. Abrazos.

  8. Un relato espeluznante, Towanda. Baldo, el amigo tan deseado, pasa de instructor a imitador. Lo que no esperaba el niño -ni el lector- es que se convertiría en un perverso suplantador, una criatura demoníaca capaz de robarle el amor de su madre y condenarlo a una muerte casi segura.
    Muy muy bueno. Suerte y besos.

  9. Towanda, ya no se puede fiar uno de nadie. Al protagonista le duele la traición de Baldo, pero muchísimo más la de su madre. Son malos tiempos para el honor, el respeto, la lealtad, etc.
    Muy buen relato. Mucha suerte.
    Besos apretados.

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