Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

QUIJOTERÍAS

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en QUIJOTERÍAS

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC 2025 Comenzamos nuestro 15º AÑO de concurso. Este año hemos dejado que sean nuestros participantes los que nos ofrezcan los temas inspiradores, y el tercero serán QUIJOTERÍAS Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
15 DE MAYO

Relatos

ÍMPROBO (Juan Manuel Pérez Torres)

A Manuel Marín Navarro

Mi vecino es un hombre de hoy, perfectamente capaz de lidiar con la más puntera tecnología, de manejar sus tiempos con equilibrio de funambulista y de cultivar cada lado de su poliédrico intelecto con música, pintura, fútbol, cine y literatura. Su afición favorita es la caligrafía y la rotulación a tinta china y plumilla. Muy fan de Cervantes, se ha propuesto hacer una copia manuscrita de El Quijote con letra gótica. Y la escribe a pulso. Dice que es lo suyo, que el castellano antíguo no va bien con la moderna tipografía de la letra de imprenta del siglo XXI. Cuatro o cinco páginas del libro llenan un cuaderno y ya lleva un buen montón. Es un ingente trabajo, de increíble paciencia, de apasionada dedicación.
-Precioso, don Manuel, pero se le va la vida en esto ¿por qué lo hace?
Con gesto de orgullo, pero sin altivez, cesa un momento en la tarea, deja la pluma bien colocada, se levanta de la silla y, señalando hacia arriba con el índice derecho, contesta con determinación.
-Porque no es cuestión de conseguir una hazaña sino de desfacer un entuerto.

10. El viaje aplazado de doña Aldonza Lorenzo

La del alba sería cuando se encaminó a buen paso a la parada de autobuses. Las combinaciones desde El Toboso con otras localidades castellanomanchegas no ofrecen demasiadas opciones, así que debía madrugar para cumplir su propósito. Lo había demorado más de la cuenta, pero dos años después de la muerte de su marido y con sus hijos ya mayores, quería zanjar la cuestión de una vez por todas.

En su bolso llevaba la llave de un apartado de correos, la misma que le entregó hace mucho tiempo un empleado de la notaría Carrasco, cumpliendo la voluntad del caballero misterioso que le había dado tantos quebraderos de cabeza desde su lejana juventud. Todavía recuerda apurada las habladurías en el pueblo y aquellos extraños personajes que acudían al negocio familiar para presentarse de su parte, aunque ella nunca llegara a conocerlo. Ni siquiera quería acordarse del nombre de su lugar de origen, que alguna vez le llegaron a insinuar.

Ya en la oficina, abrió el cajetín metálico y extrajo un sobre grande que abrió con cautela, preguntándose qué serían todos aquellos folios amarillentos escritos a máquina.

09. AldeIA

Al final decidimos tomar ese camino. No fue fácil, pero no nos quedó otro remedio. Habíamos llegado a un punto en el que las cosas, sencillamente, no salían. Entonces alguien nos habló de esa solución y, así, fuimos los pioneros.

El proyecto podría resumirse en que cederíamos nuestra soberanía a la IA, es decir, que ella sería nuestro alcalde. Y la empresa promotora tuvo el detalle de construirnos un androide andrógino, con aspecto autoritario para facilitarnos la transición.

Al principio nos hizo gracia el interés mediático y sus consecuencias. Éramos el centro de atención. Pero según iba pasando el tiempo y empezábamos a sufrir las “sesudas” decisiones de nuestro “alcalde”, las cosas empezaron a torcerse.

Suprimió el consultorio médico porque no era rentable; negoció para la instalación de un megaparque eólico; desvió el curso del río que nos daba nombre y, la gota que colmó el vaso fue que se cargó la cantina para poner un Carrefour. Los del mus se sublevaron. Por la noche secuestraron al robot y le obligaron a buscar la forma de acabar con sus iniciativas para, posteriormente, autodestruirse de manera definitiva.

¡Ya no somos AldeIA!

¡Volvemos a llamarnos Aldea del Río!

08. LAS MARZAS (Jesús Alfonso Redondo Lavín)

─No lo niegues, Victoriano, he visto el color del billete. ¿Les has dado 5 duros? Tú y tus quijotadas, nunca cambiarás. Así terminaba el reproche de la abuela Tina a su marido.

Y ella dándose la vuelta se iba a la cocina “rumiando”: ¡Habrase visto cosa igual!, este hombre será toda su vida un “babión”.

─No te vayas “rutando”, Tina. No es para tanto, mujer. Es solo una vez al año y además, hoy han venido muchos. No querrás que les dé una peseta para todos. Con eso no tendrían ni para chupar de un cigarro.

Hacía muchos años que las estrecheces en casa de mis abuelos, en el barrio de Madriro de Orejo, habían terminado. Vacas, doscientas, prados en la marisma y en otros lugares, premio como mejor ganadero de Cantabria… Hasta fueron objeto de robo a mano armada de la partida del Cariñoso. Pero la abuela nunca cambió su carácter frugal.

Los muchachos del pueblo sabían de la generosidad de mi abuelo. En el tiempo de las ”Marzas”, cantos de anuncio de la primavera, su primera visita coplera, apoyados en sendos palos con farolillo, era a Victoriano Lavín. Después aclaraban sus voces en la cercana fuente del Cerizo.

07. FANTASÍAS Y EVASIONES (Ángel Saiz Mora)

Me sentí feliz cuando ella me planteó una cita tras las clases, a pesar de tener que prescindir de la compañía habitual de mi fiel amigo, el único que prestaba atención a mis historias de castillos, dragones y encantamientos.

Tardé en descifrar que en sus ojos había trazas de burla, confirmada cuando se marchó sin despedirse, minutos después.

Lleno de desconcierto, vi cómo se unía a un conocido grupo de pendencieros, que manteaban a mi compañero en el parque.

Los labios de la bella quedaron adheridos como ventosas a los del cabecilla de aquellos galeotes. Comprendí entonces la artimaña para entretenerme y cebarse con el débil como diversión. Mi estatura también dejó de imponerles respeto. Ambos acabamos apaleados.

La dama de mis pensamientos resultó cómplice del mal. Mi amigo, herido por la decepción y los estacazos, ya no quiso ser escudero de alguien de figura tan triste como incapaz de desfacer agravios. Los villanos vencieron.

Encerrado en mi cuarto antes de que en casa descubriesen las magulladuras, abrí uno de mis bálsamos espanta miedos e inventa futuros. Fui consciente del inevitable efecto secundario de tropezar de nuevo con la pétrea realidad, pero dejó de inquietarme después de varias páginas.

06. ELLA (Puri Rodríguez)

–”Ví bajar al cachorro arrastrado por el torrente y golpeándose contra las rocas. Conseguí sacarlo del agua, pero estaba tan malherido que no pude salvarlo. Entonces apareció ella, y…”–
Esas fueron las últimas palabras que el hombre pronunció cuando los forestales lo encontraron, destrozado y agonizando, junto a la orilla.
A no mucha distancia vieron cómo se alejaba una osa parda, transportando entre sus fauces a un pequeño osezno inerte y arrastrando jirones de una tela azul enredados en sus zarpas.

05. PARANGÓN

Me voy a comprar un parangón amigo Sancho. Había oído decir que yo estaba tan loco que no tenía parangón. Me dolió. Mi ego se sintió herido. Yo no podía soportar haber llegado a estas alturas de mi vida y que alguien, con cierto predicamento en libros de caballería, se refiera a mi ingenio en esos términos. De ninguna manera.

Yo quiero tener parangón. Me lo pondré bajo la bacía a la altura de la ceja izquierda ¿Dónde puedo adquirirlo? pregunté en la reunión vecinal de la corrala y Doña Aldonza me susurró “Bastante cerca de aquí; en el zoco lo venden y te lo colocan a la altura de la ceja; lo hace un barbero que presume de habérselo puesto al mismísimo Amadís de Gaula y en su último viaje a las Galias, al hipocrático Fierabrás”

Así lo hice, y en adelante nadie se atrevió a decir que yo no tenía parangón. También me sirvió para darme cuenta de que Doña Aldonza sabía que yo estaba enamorado de ella… sin parangón.

Ayer nos cruzamos a la salida de misa de doce. Nuestras miradas y sonrisas se abrazaron en silencio. Su sonrisa… sin parangón. Mi mirada… con parangón….

04. OTRO FINAL DE LA HISTORIA (Paloma Casado)

-A este lo han encontrado tirado en la calle, como un perro.

-¿ Sobredosis? ¿alcoholismo?

-Que va…aunque está en los huesos. La comida escasa y el frío, con esa edad…pobre hombre. Una víctima de la mala vida. Mira todas las cicatrices que tiene en el cuerpo, la mayoría antiguas. Le han debido de dar buenas palizas.

-Quizás se las haya buscado.

-Quién sabe. A pesar de su aspecto parece de buena familia: las manos finas y sin señal de haber trabajado mucho con ellas.

-Igual le fueron mal los negocios, o lo perdió todo en el juego, o un trastorno mental…

-Vivir al margen acaba volviéndote loco.

-Otro que, si nadie se hace cargo, irá a parar a la facultad de medicina.

-Se va a librar de que lo troceen los estudiantes porque lo ha reclamado una mujer.

-¿Una “ex”? ¿ una pariente?

– Ha dicho que no es de la familia pero que quería darle el entierro que se merece. Aunque, por las pintas, no parecía sobrada de dinero.

-Quizás el muerto haya sido su caballero andante, ja,ja. ¿Cómo se llama la tal?

-En este papel que ha firmado lo pone: Aldonza Lorenzo.

03 El astronauta de la triste figura

Por un canal de La Mancha Televisión lo vimos alunizar en directo. Se hacía llamar teniente John Lewis, y de aquel Juanlu seco de carnes que pasaba los veranos en el pueblo permanecían su expresión taciturna y una sombra rojiza en la mejilla, vestigio de una antigua caída.

Nada más tocar suelo se arrodilló sobre el polvo lunar. En tanto que el resto de la tripulación daba saltitos de alegría contenida entre los cráteres, él llenaba saco tras saco. Con cada golpe de pala, se dirigía a cámara: «El que la sigue la consigue». La prensa creyó vislumbrar en sus palabras la consagración del sueño americano, pero bien sabíamos en El Toboso quién era la destinataria del castizo refrán. Aunque de aquella Clara que tan alto precio pusiera a un beso solo quedaba entonces una lápida, hecho que él ignoraba.

Y aún ignora. A sus setenta años continúa al frente de las expediciones. Hace mucho tiempo que de la luna sólo vemos un cuarto, cada vez más menguante.

02 Un mañico testarudo ( Fernando García del Carrizo)

Tenía que conseguir su atención como fuera. Se conformaba con que el ilustre profesor mirara sólo una de sus preparaciones. Con eso, todo el esfuerzo de los últimos años habría merecido la pena. Estaba cansado de las negativas que le habían dado otros prestigiosos catedráticos que asistían al congreso. Era su oportunidad final. Se acercó a él con decisión y sin darle tiempo a que se opusiera , le suplicó en un humilde francés que aceptara contemplar sus hallazgos. Quizá fue la determinación del joven doctor que casi lo arrastraba o el aburrimiento por los múltiples halagos del grupo de científicos que le rodeaban, el Dr Kölliker aceptó el reto. Tras mirar por el microscopio, que el insistente colega había traído desde España, supo que estaba ante algo único. Con calma fue observando cada una de las muestras, mientras escuchaba la nueva teoría sobre el sistema nervioso que rompía con todo lo que sabían hasta entonces. Al finalizar, le preguntó cómo se llamaba y supo que ese apellido llegaría muy lejos.

01 ANDANZAS

Aldonza corrió a cerrar todos los portillos y ventanas. Apagó los candiles de la venta y mandó a mesoneros y mozos de cuadra encerrarse en sus aposentos y guardar silencio. Había fuera unos extraños con aspecto de malhechores que no traerían nada bueno a la hacienda. Y más ahora que se había corrido la voz de que el ilustre caballero Don Quijote de la Mancha había anunciado por todos los caminos su deseo de, en cualquier encrucijada, tomar rumbo al Toboso. No tardaría en aparecer y por ello, camastros y caballerizas aguardaban la jubilosa llegada del hidalgo con sus cincuenta escuderos que, según narraban, habían derrotado con éxito y distinción a gigantes, condenados y malandrines de toda La Mancha.

Solo los grillos y el parpadeo de las estrellas más lejanas interrumpían la soledad de la noche. Desde el patio, un bodeguero lleno de pulgas se revolvía y aullaba la despreciable presencia de los merodeadores.

—Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.

103. TODA LA VERDAD

Te lo juro, cariño, si tuviéramos dinero, todo sería diferente. Aquí siempre se han hecho las cosas así y no nos va tan mal. Mira nuestra familia: tu padre y yo. Al final aprendí a ver sus cosas buenas y ahora no lo cambiaría por otro. A ti te pasará igual. Con el tiempo terminarás enamorándote.
Aunque nos cueste admitirlo, igual que ellos sin nosotras no son nadie, nosotras necesitamos un hombre al lado. Cariño, todos tienen algo bueno, solo hay que aprender a verlo.
Anda, quita esa cara, mi niña, que no hay porqué llorar. Yo siempre estaré ahí para lo que necesites. Y, por mucho que sea el señorito, si te tratara mal, tu padre le arrancaría las tripas a bocados. Está bebiendo menos y ha prometido dejarlo. Sabes que solo tenemos el jornal que le pagan los señores, pero ya sabes lo que dice siempre: «Antes que humillarme como un becerro, nos largamos con lo puesto».
Cuando lo de aquel dinero no nos fuimos porque no se pudo. Aquello fue diferente. Y lo de tío Antonio, al final, nadie lo presenció.
Todo va a estar bien, mi niña. Que me caiga muerta si no es verdad.

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