Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

LA ALEGRÍA Y LA FELICIDAD

Un relato con menos de 200 palabras inspirado en cualquiera de los dos temas que te proponemos

ENoTiCias

Bienvenid@s a ENTC 2021 Puedes participar con un relato en cuya historia se muestre LA ALEGRÍA Y LA FELICIDAD. Y recuerda que el criterio no debe ser poner menos palabras sino no poner palabras de más. Bienvenid@
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Esta convocatoria finalizará el próximo
31 de Diciembre

Relatos

14. Breve visita

Uno de los días de mayor alegría fue con la llegada del Rey, nuestro señor. Las ciudad toda se engalanó para la ocasión como nunca antes. Los vecinos salimos a la calle luciendo los mejores ropajes dispuestos a aclamar con grandes vítores a la comitiva real. Nuestro monarca había decidido convocar Cortes aquí para presentar a su primogénito y heredero al trono y que éste jurase nuestros Fueros y Libertades. Además de para solicitar dinero y hombres en sus guerras en el extranjero. Por ello, otro de los días de mayor alegría en la ciudad fue cuando se marchó el Rey, nuestro señor.

12. Un gran paso para la humanidad (Aurora Rapún Mombiela)

Llueve, el día es gris, mejor. Se calza las botas de goma amarillas y la gabardina a juego, no necesita paraguas, desea mojarse. La sonrisa no se le ha borrado de la cara desde que ha sabido que hoy sí, que hoy por fin.

Con una mano sujeta la bolsa morada y besa a su madre mientras esta le abre la puerta.

Un paso más y estará fuera. 

Nada más pisar la acera, salta y grita. Una viandante se para para observarla, sonriente.

Recorre los cien metros que la separan del contenedor y tira dentro la basura. Vuelve corriendo, como si hubiera hecho algo indebido.

Su madre la recibe con los brazos abiertos y vuelven a entrar en casa. 

Hoy es el primer día en que los niños pueden salir a la calle desde que empezó la pandemia. La foto de ese momento permanecerá durante mucho tiempo como fondo de pantalla.

11. LOS MEJORES MÉDICOS DEL MUNDO (Mariángeles Abelli Bonardi)

Doctor Salud: fanático del jugo de naranja, corre a la par del aire puro. No hay camino que resista ni zapatillas que le duren.

Doctor Descanso: catador de aromas de lavanda, venera el silencio, los párpados cerrados y las almohadas de plumas.

Doctora Dicha: amante de la música, las margaritas y el color amarillo, su risa no ocupa lugar alguno y, sin embargo, lo llena todo.

Para abrazarse, potenciarse y disfrutarse, todos los domingos se reúnen los tres: «Hablar de nuestros problemas es nuestra gran adicción. – le dicen a quien quiera oírlos – Rompe el hábito y habla de tus alegrías».

 

10. WAKA,WAKA. (Jesús Alfonso Redondo Lavín)

El perro, asustado, pegó un salto y se metió en un hueco imposible debajo del aparador. La lata de Coca-Cola y un vaso de cerveza saltaron por los aires manchando con espumas las peladillas, los chetos y los kicos que también volaron en todas direcciones. Las lágrimas de cristal de la lámpara se desencadenaron de sus engarces y cayeron por el suelo tras el manotazo a puño cerrado que le pegó Antonio cuando saltó gritando sobre el sofá, una de cuyas patas se quebró haciendo que su suegro cayese de culo sobre la alfombra.

La abuela Paca, que tejía abstraída a ganchillo macramé se pegó un pinchazo en el dedo índice. Carlitos dio un bote en su cuna y rompió a llorar y a Manuela, su madre, se le desparramó la tortilla sobre la vitrocerámica.

─Por dios Antonio, gritó Alicia, su mujer, con un susto de muerte en el cuerpo. ¡Contrólate!, que nos matas.

Fuera, estalló un cohete de feria y un vociferio rompió el silencio tenso que hasta ese momento amasaba la noche.

10 décimas de segundo antes, Antonio Martínez, el locutor de la televisión había gritado desaforado rompiendo su voz:

¡Gol de Iniesta!

Iker, sin freno, besó a Sara.

09. El placer de lo inevitable

Suena un La que emite el oboe para el violín primero, éste afina y le siguen el resto de instrumentos de cuerda, también los de viento -madera y metal- y, por último, se suma la percusión. El caos de armónicos despierta al cuarteto de la felicidad que a duras penas circula por su torrente sanguíneo y enseguida siente como la música cosquillea sus venas.

Ahora escucha un breve silencio (ha entrado el director), ruido de sillas, atriles, algún carraspeo, toque de batuta y, por fin, el engranaje de la masa sinfónica se pone en marcha con allegro. Un allegro con brio que tararea, al unísono y en el tempo perfecto, mientras continúa limpiando los apestosos váteres del auditorio.

08. ENSAYO SOBRE LA FELICIDAD (A. BARCELÓ)

Después de varios éxitos, me había propuesto escribir mi obra cumbre. Aproveché la coyuntura y determiné invertir en mi nuevo proyecto. Viajé por medio mundo entrevistando gentes de lo más dispares tratando de confrontar experiencias que desembocaran en la formulación de un concepto universal de felicidad. Recopilé material suficiente para escribir dos volúmenes sin alcanzar una conclusión definitiva.

Hoy, tras superar una grave enfermedad, crucé el umbral del centro hospitalario donde he estado ingresado durante quince días. El sol asomaba tímidamente entre las nubes y me acarició la piel produciendo en mí una cálida sensación de bienestar, las copas de los árboles que pueblan un jardín situado justo enfrente del centro sanitario se mecían empujadas por una suave brisa, sus hojas entonaban una relajante melodía, respiré hondo y el aire entró a borbotones en mis pulmones. En ese momento, sentí una especie de éxtasis que acaparó un instante eterno. Tras la experiencia, llegué a la conclusión de que no puedo dar una definición global para un concepto tan abstracto y ni puñetera falta que hace.

07. INTERFAZ (Juan Manuel Pérez Torres)

A su modo era feliz, eso decía. Tenía un banco en el parque. Debajo guardaba una bolsa para llevar sus pertenencias, a saber, algo de ropa, unas botas, su peine y el sombrero.
Aquel era su mundo, dos kilómetros de zona peatonal arbolada, con bancos para descanso y disfrute de paseantes, un mundo paralelo al otro por donde fluía el tráfico y se agolpaban vidas ajenas.
A veces recorría todo el ámbito, para saborear su felicidad, y se dedicaba a observar los viandantes. Había quien ni se percataba de su presencia, quien le dedicaba apenas una mirada casual, quienes lo observaban con curiosidad, pero muy pocos podrían reconocerlo si se lo encontraran por otros lugares. Él, sin embargo, distraía su tiempo analizando y escrutando personalidades y adjudicando nombres para familiarizarse con los asiduos.
Un día, de esto hace ya bastantes años, alguien llegó con unos papeles y le explicó que era el único heredero de una fortuna.
Ahora recorre el parque cada atardecer y busca en los bancos al hombre que fue, esperando encontrar aquel perdido modo de ser feliz.
Pero aquellos viejos bancos ya fueron sustituidos por estos que tienen wifi y están equipados con cargadores micro USB.

06. Oro, por favor

Desde que The Gold & Time Clock Company descubrió el método que convierte el oro en tiempo sus acciones no han dejado de crecer. Para comercializarlo se diseñaron una serie de relojes similares a los de arena en los que esta se sustituye por un fino polvo de oro que, al precipitarse hacia el bulbo inferior, va dilatando cada segundo mientras su brillo se desvanece.

Sus aplicaciones son ilimitadas, aunque quizá entre los modelos más demandados esté el que evita retrasos en los viajes, el que alarga esas despedidas inevitables que se resisten a serlo, el utilizado por amantes que no pueden justificar sus encuentros furtivos, el que regalan a los novios para su noche de bodas, el que concede la oportunidad de marcar un gol al equipo de fútbol que lo necesita… sin olvidar, por su puesto, el que ha logrado el éxito de la compañía al hacerlo accesible a todos los bolsillos, un modelo de inspiración española que se acopla al despertador y empieza a funcionar en cuanto suena la alarma, conocido popularmente como 5 MM PFV, y que sigue haciendo felices a millones de personas de cualquier condición desde las primeras horas de la mañana.

05. MEMORABLE (Ángel Saiz Mora)

Había anhelado protagonizar esta escena desde niño, pero el pie izquierdo pesa demasiado, en él se concentra la carga de un dilema.
Si no marco, me sentiré responsable de la pérdida del campeonato.
El penalti transformado en gol humillaría al portero que, caprichos del destino, es también hermano de mi novia. El maldito sonríe, convencido de que no malograré la relación. Mi fracaso acarrearía padecer su arrogancia insoportable de por vida. En caso de acierto, la incomprensión de la familia de Laura, ella incluida, está garantizada. Nunca han perdonado que pertenezca a un equipo rival.
Yo no entiendo de colores, solo quiero jugar al fútbol.
Impulso mi pierna, la otra sirve de equilibrio. Articulaciones y músculos coordinados para un fin.
El balón convertido en misil impacta sin piedad sobre el guardameta, que con los genitales desechos se estrella al fondo de la red, arrastrado por el cuero. Entusiasmados, mis compañeros me abrazan. Esto debe ser la felicidad.
Una parte de mí recuerda que el éxtasis no puede durar siempre y tendrá consecuencias personales, pero también que hay momentos que justifican una vida y nada puede turbarlos, tampoco los camilleros que entran en el campo a recoger a mi excuñado.

04. TRES JUBILEOS DE EPI

Allá por el año de 1.965, con 13 años, estuve en La Ramallosa en un convento de monjas como campamento de verano.
Comíamos de rancho. Para otras cosas no sé, pero para cocinar, las monjas tenían muy buenas manos.
Escolares en plena adolescencia nos mortificábamos cada noche.
Fuimos de excursión a Santiago y recibimos la» gracia del jubileo» que consistió en una indulgencia plenaria. Se perdonó nuestro pecado.
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En el verano de 1982, el dinero me quemaba en el bolsillo, y ya casado quisimos conseguir el jubileo.
Decidimos ir de Camping. Unos mejor que otros, las noches, ¡qué noches!, eran un jubileo continuo. Se mezclaban los ruidos, los olores…. no se sabía de qué tienda procedía.
Fuimos a Santiago, recibimos el jubileo a medias.
Ya entonces empezamos a comer marisco: sardinas, mejillones, y un día pulpo.

En 2010, estuve con mi mujer (la misma) en un buen Hotel en A Coruña. Tenía un baño enorme sólo para los dos.
Por fin he comido marisco de verdad.
Fuimos a Santiago y entre que no cumplimos las tres condiciones y que, o nuestros pecados son veniales, o son sin querer, o ya no me acuerdo, nos dieron la indulgencia sin más.

03. SONRISAS DE REPERTORIO(Mercedes Marín del Valle)

Escuché un murmullo que procedía del salón de reuniones. No creía que hubiera nadie, de hecho tendría que haberme marchado a las tres, pero un trabajo que entró en el último momento me lo impidió. Llamé Helena para decirle que no me esperara para comer. Aceptó entre comprensiva y resignada pues hacía ya un tiempo que el trabajo me absorbía tanto que, aunque al principio pataleó en el intento de mantener nuestras horas cómplices, acabó por tirar la toalla o, adaptarse, como le decía a sus amigas mientras le mostraba la sonrisa más amplia que tenía en su repertorio.

Sigilosamente me acerqué y, cuando intrigado asomé la cabeza, un coro de voces, unas más afinadas que otras, entonaron el cumpleaños feliz como si no hubiera un mañana.

Tuve una sensación de agobio infinito al verme rodeado por todas aquellas personas que gritaban mi nombre acompañado de hurras,  pero no fue eso lo que me provocó la risa nerviosa e incontrolada; en el centro de la habitación, una gran tarta con tapadera de chocolate y velas de mentira comenzaba a mostrar su sorpresa. Helena, mi mujer, salía del interior ligera de ropa mientras el confeti se pegaba sobre mi cabeza desnuda.