18. Poeta fake
No sabe qué le ha dolido más, si el apodo que le ha puesto el imbécil de su hermano, la carcajada de su padre o la completa indiferencia de su madre, que apenas le miró mientras recitaba frente a ella, en la cocina, tan ilusionado como nervioso. Resignado, hace una bola con la poesía que tantas horas dedicó a componer y la encesta con tristeza en el cubo rebosante de restos de fruta y al que, según el implacable jurado, ha ido a parar todo ese tiempo. Y, prometiéndose no volver a escribir nunca, a la vez que un profundo vacío se instala para siempre en su interior, se encierra en su habitación, abre el libro de mates y empieza a recitar la tabla del ocho.


El tema propuesto, esa palabra de solo dos letras, que es lo que hace avanzar a pesar de los pesares, es justo, sin nombrarla, lo que le falta a tu protagonista. Ese «profundo vacío» es comprensible, pero no debería estar instalado «para siempre», sino que ese «siempre» tendría que ser trasladable al respeto por la sensibilidad ajena, que debería ser absoluto.
Un relato que, pese a su aparente pesadumbre, parece empujar a la reacción contraria, a no resignarse, a perseguir sueños e ilusiones, con todo el respeto a la tabla del ocho.
Un abrazo y suerte, Sara
Gracias por comentar, Ángel, sí, pobre «poeta fake» como le apoda su hermano, vaya familia de quebrantasueños le ha tocado. Un abrazo y feliz año!
Ohhh, pobre muchacho, vaya familia chunga le ha tocado…
Deberían de saber que nadie nace enseñado, y animarle a seguir escribiendo. La práctica es fundamental, ya sea en la poesía o en las mates.
Un abrazo y suerte.
Gracias por comentar, Rosalía. Pobre muchacho, sí, ojalá vuelva a intentarlo. Un abrazo y feliz año!
Es difícil mantener la fe en uno mismo cuando no se obtiene reconocimiento ni crítica favorable. ¿Cuantos escritores nos hubiéramos perdido si hubieran tirado la toalla ? Y me pregunto también cuántos nos hemos perdido o nos estamos perdiendo porque si se rinden.
Un abrazo
Gracias por comentar Gema, muy difícil, y más aún si la falta de reconocimiento es de tu propia familia, ¡qué duro! Un abrazo
La gente es así, sueltan la primera burrada que les parece sin tener en cuenta si le hacen daño al receptor. Espero que tu protagonista, cuando haya terminado de aprenderse todas las tablas, le dé otra oportunidad a la literatura y finalmente se venga a esta casa, donde le trataremos muchísimo mejor.
Un besazo, Sara.
Tienes toda la razón Ana María, no se me ocurre mejor sitio que este para alentar la fe de un escritor novel. Sois los mejores! Un abrazo fuerte de vuelta para tí
Pobre. Qué manera más dura de perder la fe en uno mismo.
Espero que al menos el 10 en mate no se lo quite nadie.
Sí, jeje, pobre chaval, esperemos que al menos le cunda el estudio.
Gracias por comentar, un abrazo
Qué importante es la medida de las palabras, que alumbran u oscurecen. Y frente a la necesidad del arte como forma de expresión y libertad, la vida ordenada de las tablas de multiplicar para ser alguien de provecho. Muy bueno ese contraste. No perdamos la fe en lo que hacemos, por mucho que se empeñen los otros. Abrazos grandes y suerte.
Gracias por tu acertada y bella reflexión, querido Raúl. Un abrazo de vuelta!!
Se puede hacer mucho daño en el seno familiar. La creatividad no se debe truncar nunca. Hay que alentarla. Una penita!
Sí, es horrible cómo a veces se frustran sueños dentro de la propia familia, ¡muy duro! Gracias por comentar ROsa, un abrazo!