20. EL INFANTE BICOLOR (Edita)
Nuestro pequeño cambia de personaje a menudo: hoy me pide un tutú para hacer de bailarina y pasado mañana, convertido en bombero, puede apagar fuegos imaginarios con la manguera del patio.
Viéndolo yo festejar tan efusivamente con su padre los goles de España en la final de la Eurocopa televisada, en previsión de sus intereses inmediatos, bajo al bazar de la esquina. Compro enseguida un balón casi reglamentario, una imitación cutre del traje de la selección medio adaptado a su talla y unas botitas con tacos de goma. En cambio, no puedo adquirir ni una pizca de paciencia materna porque está agotada.
Al llegar a casa, me espera otra sorpresa: el niño se afana en encontrar el color negro revolviendo entre mis pinturas. Como no consigo disuadirlo, le ayudo a caracterizarse.
Ya van nueve días sin variar de atuendo, todo un récord. Y si lo llamamos por su nombre en vez de Nico o Lamine, no responde. A la hora de la ducha hay rabieta asegurada porque destiñe; las restricciones de esponja o jabón resultan ineficaces. Pronosticamos trauma inminente cuando vuelva a ser blanco. Acabo de pedir cita en el psicólogo infantil.


Hola, Edita. Gracias a Don Google, terminé de encajar las piezas que me faltaban para terminar de comprender el relato y creo que la cosa es así: Lamine Yamal y Nico Williams son dos jugadores españoles de fútbol del Barcelona, así que el niño, al ponerse el traje de la selección y caracterizarse como ellos pintándose de negro con el lápiz, se convierte en futbolista de raza negra y adopta su personalidad, por eso no quiere bañarse ni lavarse y su mamá, agotada la paciencia, le saca turno con el psicólogo infantil… Aquí en Argentina pasa lo mismo: hoy en día, todos los nenes que visten la camiseta de la selección, sueñan con ser el próximo Messi…
Me ha parecido muy creativo tu abordaje de esta propuesta de escribir en blanco y negro…
Un beso grande,
Mariángeles
Siento haberte hecho trabajar, pero lo has hecho muy bien. Muchas gracias.
No hay nadie más abnegado que una madre, pero la de tu relato se ha visto sobrepasada. Intentar parecerse a un ídolo entra dentro de la normalidad de la infancia, el problema es que este muchacho quiere lo que no es posible: cambiar de raza y color, como si con ello viniera después la fama y la gloria, de lo que tampoco hay ninguna garantía. La cita con un profesional es lo más adecuado. Cuando madure lo contará como un episodio gracioso, obviando, seguramente, los sinsabores maternos.
La crónica de una aspiración insatisfecha, un drama muy pequeño para el mundo, enorme para un chaval
Un abrazo y suerte, Edita
Así es. Traté de darle un tono desenfadado, tal vez irónico, para desdramatizar problemitas que no lo son en realidad. Muchas gracias.
Parece que la idea de ayudar al niño a pintarse de negro tampoco ha sido la mejor solución. Supongo que el color irá degradándose más pronto que tarde y al mismo tiempo el pequeño se dará cuenta de que hace falta algo más que el color de la piel para llegar a ser una estrella. Al menos que le quede la ilusión y rompa disfrutando a tope el equipo de futbolista y el balón. Posiblemente cuando esto suceda ya no necesitará ir al psicólogo. Aunque igual tendrá que ser atendida la madre, cuya paciencia está agotada, según nos cuentas. Muy divertido tu micro, Edita. Saludos y suerte.
Me alegra que lo hayas encontrado divertido. Muchas gracias.
Divertido relato. Esa madre adaptándose a los caprichos de personalidad de su hijo. Voy a decir a riesgo de equivocarme o de decir algo que no estaba en el expiíritu del relato pero que a mí me apetece resaltar . El hecho de que el niño quiera caracterizarse de negro y ser negro como sus ídolos cuando en los campos de fútbol estos jugadores tienen que soportar insultos hirientes por su color, es reconciliador . Espero que este niño no se transforme en el futuro en uno de esos energúmenos .
Un abrazo
Pues no te has equivocado al resaltar ese matiz importante, que sí encaja en el espíritu del relato. Muchas gracias.
Como dices al principio del relato, el niño lo mismo puede ser un bombero que bailarín o, como en el caso de la historia, un jugador de fútbol. Y en este último caso apunta alto, quiere parecerse al mejor, que en este caso es de raza negra. Pues bien por el niño, que valora más la valía del jugador que el color de su piel. Lo siento por la madre que tendrá que poner más lavadoras…Un relato original, con mensaje y divertido. Me ha sacado una sonrisa, Edita.
Me encanta todo lo que dices. Muchas gracias.
Me encanta todo del relato, empezando por el tono divertido de madre atribulada y falta de paciencia que me representa y acabando porque quiera ser una bailarina o un futbolista negro, alejado de cualquier estereotipo limitante. Enhorabuena, Edita.
Un abrazo y suerte.
¡Has dado en el clavo! Justo lo que comentas es lo que intentaba transmitir, pero no estaba segura de haberlo conseguido. Muchas gracias.
Jaaajaa. He visto al artista destiñéndose en la bañera. Y me ha recordado a cuando de críos, nos tiznábamos la cara con corcho quemado. Bendita paciencia materna. Buen relato, mucha suerte.
Muchas gracias por tu comentario y tu tiempo.
Qué bueno, Edita, y que esperanzadora esa diversidad.
Un abrazo y suerte. ❤️
Muchas gracias por tus reconfortantes palabras.
Divertidísimo, Edita. Me gusta mucho, tanto la voz narrativa de esa madre con la paciencia agotada, como la imaginación desbordante y ganas de explorar el mundo del personaje infante, y esa historia con final abierto tan tierna, realista y cercana. Muy buen micro, con el que me da que pondrás la guinda al pastel de tus buenísimos microrrelatos Entecianos de este año. Un abrazo muy grande
Pues me has alegrado el día con tus halagos, escritor muy formado y premiado. Voy a intentar creerte poquito para no ilusionarme en exceso, que luego la caída duele más. Muchas gracias.
La imaginación infantil convertida en relato. Qué tiempos aquellos en que uno podría convertirse inmediatamente en su héroe preferido. En este caso está el pequeño engorro del tinte… Un buen relato en b/n. Saludos y suerte.
Sí, tiempos aquellos… Muchas gracias por pasarte por aquí y molestarte a comentar.
Qué bueno ese corazón, pequeño y futbolero, partido. Me ha gustado mucho tanto la idea como el desarrollo. Y eso de la paciencia agotada de madre, tan útil y tan frágil, me ha resultado tan empático…Mucha suerte para este relato tan creativo.
Saludos
Qué bien que te haya gustado, me das una alegría. Muchas gracias.
Me encanta el tono de la voz de la madre. Es imposible no empatizar con ella.
Gran trabajo, por lo que se ve y por todo lo que sugiere.
Muchísima suerte y saludos.
Muchas gracias por tu estupendo comentario.
Ayyyyy, los niños…A veces algo problemáticos, pero casi siempre maravillosos. Y los padres ¡Qué valor! Enhorabuena, una vez más, Edita, otro abrazo y suerte, guapa.
Muchas gracias. Muy amable.
Hola, Edita.
Un relato muy simpático. Es de lo más normal que los niños quieran imitar a sus ídolos, en este caso, un poco extremo, para desesperación de la madre.
Suerte y un cálido saludo.
Muchas gracias por tus agradables palabras.
Hola Edita,
Primero: muchas gracias por el comentario a mi texto.
Aquí paso a devolverte el favor, aunque salgo a deber. Me ha gustado mucho el tema. Como padre primerizo me ha fascinado la idea de poder comprar paciencia junto con una pelota.
El toque de humor que le das, me parece el apropiado para el tema. Los niños son niños. Disfrutan, investigan y se toman a pecho cosas que para nosotros son banales pero forman un mundo entero para ellos.
Y el psicólogo que espere. A lo mejor “Nico” gana una Eurocopa.
¡Qué buen comentario! Y nada de que sales a deber; ya que de fútbol va la cosa, pongamos un empate. Yo solo te gano en hijos (2) y años (cantidad). Muchas gracias.
Me encanta tu sentido del humor y no sólo eso, sino la «seriedad» con la que nos presentas este relato tan surrealista. Es un contraste maravilloso que entronca con el tema que nos ocupa. Enhorabuena! Me ha encantado!
¡Sobresaliente! Imposible mejorar este comentario. Serás mi premio de consolación. Muchas gracias.
Está genial, Edita, desde la voz narrativa (que siempre es complicado clavarla) hasta el significado de trasfondo. Y, por supuesto, el final, esperemos que el terapeuta le ayude y el chiquillo no termine como aquel cantante de Black or white que bailaba y cantaba de maravilla pero perdió un poco el Norte en busca de lo contrario del último episodio del infante bicolor…
¡Abrazo!
Un estupendo comentario y con propina en forma de información interesante. Muchas gracias.