29. Let it be (Gabriel Martín)
John, de blanco, parece escapado de una de las líneas. Detrás, Ringo, con su traje negro, aparenta surgir del asfalto. Los otros dos rompen la magia. Si me hubieran hecho caso en el color con que debían vestir hoy —Paul de blanco y George de negro—, tendríamos una portada cojonuda en vez de esta mierda apresurada entre grabación y grabación. Ser un genio no te salva de ser un gilipollas; al revés. El imbécil de Paul, además, se ha descalzado. Luego, si no funciona, la culpa será mía. Como siempre. Como todo.
También seré culpable de que la policía no haya cortado el tráfico y del camión descontrolado que viene hacia nosotros colándose en mi encuadre. Será culpa mía si no les aviso, claro. Como siempre. Como todo.
—¡Eh, chicos! Mirad hacia mí. ¡Girad la cabeza a la derecha!
La perspectiva adecuada ahora sería desde arriba: un plano cenital. El cuerpo de John se ha mimetizado perfectamente con una franja blanca y el de Ringo con una negra. Magistral. El color de la ropa de los otros dos idiotas ya no importa: no se les distingue debajo del camión. La portada será mítica.


Tengo que decirte que con el título y el tema a mí ya me tienes ganado, aunque los 4 de Liverpool hayan terminado fatal bajo un camión en Abbey Road en una portada llamada a ser mítica de una manera o de otra.
Original relato, con humor negro y homenaje.
Un saludo y suerte, Gabriel
Hola, Ángel. Muchas gracias. Espero que en el improbable caso de que alguno de los que quedan llegara a leerlo alguna vez, me sepan perdonar la «recreación» y vean el homenaje, aunque me haya quedado mucho más negro que blanco.
Saludos
Muy buena esta recreación de una imagen mítica. La descripción te va llevando como sin querer a ese final imprevisto tan de relato corto. Saludos y suerte, Gabriel.
Hola, Antonio. Gracias. Lo bueno de esa imagen es que bastan cuatro nombres y dos colores para colocarla en la cabeza del lector.
Un saludo
Reconozco (con sonrojo) que tuve que informarme para pillar el relato en todo su esplendor. Después, sí que si. Enhorabuena.
Ningún sonrojo, Edita, que yo también me documenté para escribirlo.
Muchas gracias
Hola Gabriel
Han quedado más aplanados que la propia portada!
Enhorabuena por este relato visto desde los ojos de un esmerado y frío fotógrafo, con un toque de humor negro muy visual
Suerte!
Gracias, Alberto.
Me alegra especialmente si te pareció visual.
Saludos
Unos segundos después y la portada seguiría siendo mítica, jajaga.
Muy bueno ese soliloquio del fotógrafo. ¿O era Yoko Ono?
Un abrazo y suerte.
Lo digo por esto: https://youtu.be/JOkdjhlDTqU?si=Y7vDzAiuEe9AWED2
jajajaja
Igual estaba por allí, susurrándole al fotografo.
Un abrazo y gracias
Se te nota mucho quiénes son tus Beatles preferidos ¿eh? Jajajaja.
Curioso relato inspirado en esa famosa portada .
Un saludo
Nooo…solo es que habían ido bien vestidos a la foto 🙂
Saludos y gracias
¡Qué buena esa portada alternativa! Aunque no sé si habrían vendido muchos discos. Quizá como última obra del grupo, jajaja.
Original aproximación al tema.
Un saludo.
Carme.
Uf…yo creo que con esta hubiesen vendido todavía más
Saludos y gracias
Hola, Gabriel. Está visto que no sólo entre los escritores existe el perfeccionismo; entre los fotógrafos también, y a éste en particular, está claro que dos de los Beatles le arruinaban la foto perfecta… Ser un genio no te salva de ser un gilipollas (o un boludo, como decimos los argentinos), así que su reacción o falta de ella, ese «dejarlo ser» (porque finalmente no les avisa del camión) da origen a esa otra portada que sí le gusta… Este fotógrafo quería preservar su propio genio, y en cierto sentido, gracias a su omisión, lo ha logrado…
Muy buena esta historia de la foto que pudo ser la última de los Beatles.
Un beso,
Mariángeles
Hola, Mariangeles:
Le hizo caso a Paul, sí…»lo dejo ser». Se vé que se le había metido dentro el estribillo.
Gracias por el comentario.
Saludos