47. Copiloto 24×7
Un segundo, un aleteo, un centímetro menos y es suficiente. El chasis y los airbags también hacen su trabajo. Huesos, cristales y sueños fracturados. Lluvia, alcohol y gasolina lo inundan todo. Las sirenas te acunan en el vaivén de tu mente a la deriva, transitando entre los puertos del desamor y el naufragio laboral. Susurro en tu oído una brisa de recuerdos que hinchen tus venas: los abrazos de mamá al volver del cole, las noches alegres de acampada con los amigos, el primer beso escondido… y así arribas al hospital con un soplo de vida y el aura oxidada. Quieres echar el ancla y descansar ya pero el bisturí se lanza al abordaje de tus entrañas. Te mantendré a flote con la cantinela de que el mar tiene más agua dulce que sal y que todas las olas se pueden navegar, que sigo creyendo en ti, porque tú eres, y siempre serás, mi ángel y yo tu guarda.


¡Qué hermosura de texto! Un placer releerlo. Y ese juego de palabras final…