50. El próximo verano
Con mucho cuidado sigue esparciéndome la crema solar por la cabeza. El juego se le ocurrió a ella: a veces dibuja una palabra y yo tengo que intentar adivinarla. Otras, delinea una ecuación que resolvemos entre los dos. Si se siente inspirada, puede esbozar una mariposa isabelina o una flor de hibisco. Es una buena manera de quitarle hierro al hecho de que se me caiga el pelo. Luego, nos damos juntos un chapuzón para que no me queden marcas. Esta mañana, mientras desayunábamos, me ha dicho que hoy subiría el nivel de dificultad. Que a lo mejor se atrevía con Notre Dame o con la Mezquita Azul. La única condición: un lugar que todavía no hayamos visitado. Reconozco que de momento no tengo ni idea del recorrido que siguen sus dedos. Tampoco es que haya prestado demasiada atención. En lo único que puedo pensar es en el tiempo que queda para que llegue el próximo verano.


Poco se puede hacer contra un contratiempo como la caída del cabello, pero la buena voluntad y el afecto pueden transformar una eventualidad en nomentos gozosos. Tu protagonista tiene fe en ello, esperanza en que se repetirá, ilusión y proyecto. Los pequeños detalles son importantes.
Un abrazo y suerte, Adrián
Tú lo has dicho, Ángel: los pequeños detalles pueden hacer la gran diferencia. Yo también confío en que todo salga bien. Un abrazo y gracias por comentar.
Bueno, difícil momento el que está viviendo tu protagonista. Al menos , ella tiene fe y muy buenas intenciones. Espero que puedan visitar muchos sitios. Eso sería una gran noticia
Un abrazo y suerte
Sí, Hugo: que no falte la fe. También él espero que la tenga. En momentos así es muy importante que vayan de la mano. Un abrazo y gracias.
Adrián, hay que tener fe y yo creo y espero que tu protagonista pueda hacer ese viaje el próximo verano.
Un abrazo y suerte.
Yo también lo deseo. Gracias por tus palabras, Rosalía.
Ma ha parecido precioso, Adrian.
Contado con mucho gusto. Todo en su justa medida.
Deja un poso agridulce de los que se recuerdan.
Saludos
Muchas gracias, Gabriel. Eres muy generoso con tus palabras.
Un abrazo grande.
Bonita forma de afrontar la adversidad. A veces más que fe, hay que tener imaginación, fortaleza y amor, como la que tiene tu protagonista.
Un abrazo
Muchas gracias, Gema. Es muy bonito eso que dices. Un abrazo.