53. REDENCIÓN
Es mi primera misión en la tierra y no pienso fallarle al jefe. He localizado el objetivo sin dificultad: mujer de mediana edad, adúltera, falta de fe y egoísta.
La sigo entre el bullicio del tráfico y los destellos de las luces navideñas, no son buenas fechas para convertirme en la sombra de alguien, máxime cuando ese alguien es adicto a las compras, al ocio, a la buena mesa y a todo lo que lleve asociado el mundanal disfrute.
Se me agota el plazo y no avanzo. El jefe se impacienta. Me ha dado 24 horas más y sé que por muchas que me conceda, no le reportaré los resultados esperados. Es tan emocionante ver cómo gira la ruleta en pos de tu número favorito, son tan sabrosos los manjares que ofrecen en los restaurantes que frecuenta… Además, soy su nuevo amante, es tanto el placer que siento entre sus brazos que estoy decidido a colgar las alas y, Dios si lo tiene a bien, que me perdone.


Este enviado divino se ha dejado seducir por los placeres mundanos, que no deben de ser tan malos cuando alguien procedente de un lugar como el paraíso los ha piesto en contraste con lo que conocía y lo ha preferido. Así son las cosas, el paso de ángel redentor al de ángel caído no está tan lejos.
Divertida y muy humana esta misión fallida, o quizá no tanto.
Un abrazo y suerte, Yolanda
Tu relato me ha recordado a la película Cielo sobre Berlín , de la que hicieron años después un remake,City of Angels. En ellas un ángel se ve seducido por la vida mundana porque se enamoran de una humana. Es comprensible que tu Ángel también se vea seducido por todas las tentaciones terrestres.
Me ha gustado mucho el tono de humor con el que está escrito.
Un saludo
Si es que ya lo dice la sabiduría popular: todo lo bueno es pecado. Máxime si eres un enviado del cielo. Pero contra el amor o la pasión, no se puede hacer nada. Y si todo eso va regado con deseos mundanales pues… finiquito de ángel al canto. Lo veo, lo veo. Muy buen relato. Qué gusto volver a leerte.
Es que la vida mundana le gusta hasta al ángel más pintado.
Y si no, que venga Dios y lo vea.
Gracias por hacerme sonreír, Yolanda.
Un abrazo y suerte.
A ver si el cielo resulta que está aquí abajo y los de allá arriba no lo saben… Angelito, ha caído sin darse cuenta.
Muy agradecida por vuestros comentarios!