61. Cópula canicular (Aurora Rapún Mombiela)
La primera gota de sudor cayó encima del labio superior y no resbaló ni se deshizo. Curioso. La segunda, sobre el pezón. Esa sí se resquebrajó. Las otras ya no pudo observarlas. Lástima. El bochorno era insoportable y tenía que apresurarse. Debía borrar las huellas y deshacerse de ella antes de que empezase a oler. Los calores no son buenos para nada.
Ni para deseos, ni rechazos. Ni para mártires, ni verdugos. Ni para los vivos, ni para los muertos.
Hay animales que matan para sobrevivir, limitándose a quitar la vida solo a aquellos a quienes necesitan para que la suya continúe. Sin embargo, dentro de la especie más inteligente del planeta, en ocasiones, hay auténticos monstruos sin escrúpulos, capaces de las mayores barbaridades sin que les tiemble el pulso, a cambio de nada, en realidad. Son ellos los que deberían ser enterrados o, al menos, encerrados para siempre, quedar fuera de la circulación, pues alguien capaz de hacer algo así no tiene redención posible.
Un abrazo y suerte, Aurora
Ay, Ángel, qué razón tienen tus palabras…Un abrazo fuerte.
¡Bravo por tu relato Aurora!
Breve, misterioso, muy bien escrito y no solo una buena historia sino que también lo acabas con una reflexión-
Saludos
Hola, Aurora. Leyendo el relato se me vinieron a la mente muchísimas alimañas que se comen a su pareja después del acto sexual (la viuda negra, por ejemplo), pero también observé que la descripción de el/la protagonista cazadora, justamente «casa» también con un ser humano carente de escrúpulos, que mata en pleno calor y piensa, irónicamente con suma frialdad, cómo disponer del cuerpo…
Muy buena y rápida esta «cópula canicular» que nos presentas…
Besotes😘😘😇😇