61. Gregor (Susana Revuelta)
Aprovechando que es domingo y la familia suele ir a comer fuera, se incorpora Gregor sobre sus patitas traseras, abre la puerta de su habitación y sale tropezando al pasillo. Se le ha olvidado hasta andar, de tanto que lleva metido entre estas cuatro paredes. ¡Con lo viajero que él era! Está harto del encierro, de la frialdad de su hermana, del rechazo de sus padres, de las hojas de col, de la leche agria… Qué a gusto se comería un bistec, demonios.
Nada más entrar en la cocina la ve. Corría por el suelo, intentando escabullirse debajo del frigorífico, pero él consigue atraparla. La parte en dos y chupa el líquido blancuzco. Echa la cabeza hacia atrás, sorbe hasta la última gota del bichejo, lo rebaña bien rebañado y devora el resto de cucaracha. Que no quede nada, se relame viendo al resto huir despavoridas.
Por estirarse un poco se da una vuelta por el piso. Mal hecho. El espejo del recibidor le devuelve una imagen que le provoca una arcada. ¿Pero desde cuándo es caníbal? Abatido, regresa a su cuarto y abrazado a su maletín de muestras cierra los ojos prometiéndose no volver a abrirlos nunca más.
Pobre Gregor Samsa, de profesión viajante de comercio antes de convertirse en insecto. Cuando el hambre o el deseo de variar su dieta le lleva a comerse a un congénere se da cuenta de que ya que no puede caer más bajo. Entonces es cuando emprende el viaje definitivo, el último, pues continuar en su ambiente de antes y en ese estado impuesto que parece permanente es un suplicio que le supera. Todos sabemos que cuando deje de existir nadie le echará de menos.
Buen relato y buen homenaje, Susana.
Un abrazo, suerte y que tengas el mejor de los veranos
Jo, Ángel, pues entre tu comentario resumido y mi intromisión (del verbo entremeterse, «meterse donde no la llaman, inmiscuirse en lo que no le toca», que podía haber sido «entremesión», qué cosas, ¿eh? tiene el idioma) pues eso, «La metamorfosis» de Kafka en un minuto.
Beso grande y hasta pronto.
Después de hacer los deberes y repasar la lección para recordar la metamorfosis medio olvidada, me he quitado el sombrero.
Viajeros/viajantes. Con esta propuesta me acordé de Gregor. Luego ya a ver en qué compromiso le ponía.
Un abrazo, Edita, siempre tan atenta. Gracias.
Susana, tema complicado de resolver pero te ha quedado de lujo. Suerte y saludos.
Ya lo había olvidado y al leer tu historia se me revolvió el estómago. La maleta de muestras me recordó a Gregorio… Muy bien, Susana. Te quedo genial. Un abrazo!
Quizás éste era el único personaje universal (Ulises, Robinson, Colón,…) del cual no imaginaba encontrar ninguna historia en esta convocatoria. Pero aquí está, un viaje a la cocina para descubrir cuanto ha cambiado su mundo.
Me parece un relato muy bien estructurado, sin efectos especiales (sabemos desde el principio de quien nos hablas y qué pasa), pero con excelentes descripciones (qué repelús imaginar a Gregor rebañando «eso», uff!).
Genial. No puedo decir más.
Suerte y abrazos