80. AL ACECHO
Con su nariz y sus mejillas rosáceas, de gente que empina el codo, se le solía ver a la esquina del colegio esperando a que salieran las niñas de babis rosas y mochilas Hello Kitty. Disfrutaba repartiendo caramelos de fresas, aunque ellas se reían de él. Lo que no sabía es que yo también vigilaba.
El día en que una alumna desapareció, era demasiado obvio que fuera el culpable, sin embargo, la policía no investigó más y se lo llevaron preso.
Yo sigo escondido cerca del colegio esperando a que otro incauto venga a repartir golosinas y caramelos de menta.
Relato muy bien construido sobre un cazador de «incautos candidatos a sospechosos». Genera expectativas desde el principio. Dosificas muy bien la información hasta la sorprendente revelación final, que te devuelve al título y a releer el relato. Y verlo con “otros ojos” (ya bien abiertos).
Enhorabuena, Ginette.
Un abrazo y mucha suerte.
No podemos evitarlo, dejamos que las apariencias nos condicionen. Para superarlas y descubrir la verdad sería necesario hacer un esfuerzo, al que por naturaleza, al menos de primeras, no estamos dispuestos. El verdadero depredador, dañino pero inteligente, lo sabe y utiliza esa predisposición para sus fines. Siempre hay alguien a quien echar la culpa.
Un relato en el que juegas muy bien con esa misma psicología, que nos hace dar por hecho que un personaje en concreto ha de ser malvado, cuando en realidad, está oculto en la figura del narrador.
Un abrazo y suerte, Ginette
Hola, Ginette.
Me gusta el relato que propones, y cómo nos lo cuentas.
Espero que tengas mucha suerte.
Abrazo.
Intrigante comienzo hasta ese perfecto y diabólico final. Muy buena apuesta, Gina.
Mucha suerte, preciosa.
Un besote.
Gran relato, atrapa y con final impactante. Las apariencias. Mucha suerte Ginette. Saludos