41. CLAN ORATE
El abuelo me confesó que se lo había dicho Freud, oculto tras el manto estrellado que cubre el crepúsculo. Él, me refiero al hombre que me enseñó a susurrar al oído poemas olvidados a esa luna que vigila nuestros sueños, ya se olía algo porque Conan Doyle llevaba tiempo investigando los movimientos de la familia y el bueno de Kafka, taciturno compañero de noches en vela, se había transfigurado para huir sin mirar atrás. En el camino estaban Kerouak y Lope de Vega gritando que todos a una, pero era tarde y el abuelo prefirió quedarse esperando.
–¿A Godot le pregunté?
–No. Y asomado al balcón de sus ojos un torrente arrastró hasta mi orilla los restos de su naufragio. De ese modo pude ver el hastío, la amargura y la tristeza colgando de las pestañas de un hombre bueno.
……Hoy he estado bebiendo cerveza con Bukowski y fumando con Panero antes de visitar al abuelo. Es mi turno, lo sé. Pero ya es tarde para encontrar la salida al laberinto que conforma la memoria. La protegen molinos, indestructibles en palabras del compañero de sanatorio del abuelo. Un cuervo negro y altivo que busca su ínsula.
Si te digo que me ha gustado el micro me quedo corto.
Enhorabuena Raúl, es de lo mejor que he leído últimamente.
Enhorabuena
Vaya, pues me alegra un montón que te parezca un buen relato. Gracias.
Muy buen relato Raul,aquí hay calidadd.. Además no hablas del minotauro jeje
Suerte con el relato.
Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.
Un relato brillantemente engarzado y que se sale de los enfoques tradicionales. Buena no, mejor apuesta la que nos dejas este mes. Mucha suerte 🙂
Raúl, la estructura del cuento es fluida y la forma de tocar el tema diferente. Suerte y saludos
Enhorabuena Raul, he disfrutado leyendo tu relato. Muy trabajado y con referencias constantes a la literatura. Incluso hay Molinos…
Suerte, un beso