OCT128. APASIONADAMENTE, de Hugo Jesús Mion Rodríguez
De niño, pasaba horas observando el cielo por las noches, maravillado por la majestuosidad y el brillo de las estrellas. La Luna ejerció una seducción tan importante sobre mí, que se convirtió en la Musa principal de mi poesía. Cuando los astronautas invadieron su misterio, sentí una íntima decepción: ya no era mía en exclusividad, como la había sentido desde siempre.
Pero mi atracción fundamental, la que influyó en todos los aspectos de mi vida, fue por la constelación de Orión, en especial por las Tres Marías. Las observaba embelesado, les escribía, hablaba con ellas. Las imaginaba pobladas de extraños seres diminutos, inteligentes y amigables, que noche a noche me invitaban a visitarlos. Mis juegos infantiles giraron siempre en torno a las fantásticas naves espaciales, que me llevaban junto a mis amigos imaginarios.
Después, mi vocación por la Astronomía, mi Tesis, mi Doctorado, todo estuvo marcado por aquella pasión.
Ahora, desde el lugar en que me encuentro, Betelgeuse, siento que estoy muy cerca de cumplir mi sueño.
Vaya, o sea que tanta pasión al final tuvo sus frutos. Ya lo dijo alguién una vez:»la vida no es significado; la vida es deseo»
Así que no me extraña nada que te encuentres en Betelgeuse.
Me gusta tu cuento. Un saludo, Hugo.
Gracias, Inés. Es mi primera experiencia en esta página, así que eres mi primera lectora. Siempre digo: cuidado con lo que sueñas, porque se te puede cumplir…
Sirve para tu relato y para este concurso: una vez que subes, lo difícil es bajar, Hugo. Delicioso texto. Bienvenido.
Gracias, Virginia, por tu bienvenida y por tu lectura. Ya me siento muy cómodo aquí. Y no tiene nada de malo andar por las estrellas…
Acabo de leer que es tu primera incursión en este espacio y te advierto que te enganchará y quedarás prendado de la magia que envuelve este lugar.
El texto me ha gustado, y destaco el «deseo» por sentir todo aquello a lo que nos dedicamos. Se llama pasión, y aplicado a la escritura es sinónimo de entregarse a ella como el mejor de los paraísos terrenales. 😉
un abrazo muy fuerte y mucha suerte Hugo.
Gracias, Laura, por darme ánimos. No me importaría quedarme prendado de esta magia, realmente sería lo mejor que pudiera pasarme. Saludos.
Amigo, ¡Que gusto encontrarte aquí!, te doy la bienvenida y comiencen a temblar, llego Hugo.
Te estuve leyendo, hermoso texto. ¿Donde dices que estas? Betelgeuse, ¿hay red allí?.
Eres universal amigo.
Un abrazo y suerte.
Gracias, Moli. Te vengo siguiendo los pasos, ponte tú a temblar, ja ja. Y sí, amigo, hay red en todo el Universo, viste? Desde aquí tengo una vista privilegiada.
¡Qué lindo Hugo! Me gusta tu historia, una vocación anclada en la infancia, vivida pues con entusiasmo y entrega. ¡Algo que debería inspirar todas las profesiones! Y todos deberíamos dejarnos inspirar y seguir esta fuerza interior.
¡Suerte!
Saludos.
Gracias, María José. Todo deberíamos hacerlo con pasión.
Hugo, parte de tu sueño parece que se ha cumplido. Enhorabuena y suerte.
Gracias, Calamanda, es el sueño del protagonista. Yo, no sé que haría si estuviera en Betelgeuse. Saludos.
Mmmmm…me quedé pensando en lo que dijiste con respecto a que «sería lo mejor que pudiera pasarme»…quedarte prendado de esa magia….
Y yo que pensé que ya estabas prendado de la magia de otras cosas….!
De todas formas, me gustó el cuento, Hugojota.
Hay magias y magias. Unas me tienen prendado el corazón, y otras la pluma.
Hugo, yo de niño soñaba con las estrellas y poder viajar en otros planetas. Lo único que deseaba era ser adulto y trabajar para poder comprar un telescopio. Finalmente me conformé con la gloriosa serie de star trek. Gracias por volverme a mi juventud. Precioso relato y muy real. Un abrazo, Sotirios.
Me alegra que mis letras remuevan sentimientos. Gracias por tu lectura.
Es un riesgo que hay que correr. Gracias por leer y comentar.
Que se cumplan todos tus sueños…bonitas estrellas!!!