404. EL PRINCIPE Y LA LUCIÉRNAGA, de Argiope
Cuando ella entra al bosque por la derecha, él sale por la izquierda. Ella, luciérnaga enamorada, lo busca entre los árboles con la esperanza de verse brillar en sus ojos, de iluminarle la boca. Sueña con esa escena, ella y él frente a frente, recortados contra la luna redonda y ante el mundo. Pero jamás encuentra su mirada. Casi nunca se cruzan sus caminos; y si lo hacen, él, príncipe del castillo dibujado majestuoso al fondo, dueño del bosque entero, pretendiente de princesas y demás, ni tan siquiera repara en su existencia secundaria. Por eso, ella, anhela a diario con desesperación el momento breve en el que estando cerca, aun sin mirarla, él le da la mano para saludar al público al bajarse el telón.
Otra visión del bosque, completamente original, y sobre todo bien narrada, con sorpresa y magia. Muy bueno. Felicidades.