04.Tralará
Va despacio, porque le da mucha pena. Primero besa con dulzura su manita y después acaricia la mejilla sonrosada para despertarle. Él abre los ojos y protesta. No quiere ir al cole.
La madre le hace cosquillas, le dice que, como los pájaros han cantado y las nubes se han levantado, puede ponerse la camiseta de superhéroe. Que aún tiene millones de cosas que aprender, que jugará con sus compañeros en el recreo, que lo pasará chachi piruli. Y que cuando vuelva a casa con hambre de seis semanas, comerán ensalada, naranjitas y limones, como comen los señores.
El niño vuela hacia la escuela, como las liebres por el mar, escudriñando los árboles por si hay agazapado algún lanzador de piedras de los que hacen caer avellanas de los ciruelos.
Ella lo vigila, desgarrada, desde la ventana. No es bonita, ni lo quiere ser, y, aunque sepa leer, escribir y la tabla de dividir, no se casará nunca con un rey que le pague las facturas. Así que, como cada día, se dirige al monte lleno de asquerosas sardinas corredoras donde trabaja e intenta ser la más fea bajo la mirada sucia del barquero.
Va deprisa, harta de contar mentiras.
Ohhh¡¡ Qué maravilla!!!
¡¡¡Ohhh!! ¡¡¡Qué honor!!! Gracias lagarto, me subes la moral. Un besazo.
Qué bueno, Eva, brutal.
Muchas gracias Pablo, eso es que lo has entendido o complementado como lo escribí. Me alegra que te guste. Un abrazo.
Brillante Eva,
Suena a premio
Gracias Fernando por considerarlo así. Aún quedan muchas mentiras por escribir, seguro que maravillosas. Un abrazo.
¡Las canciones de infancia enroladas en el micro! Una composición hecha con maestría, que habla de vidas desgraciadas. Genial!
Gracias Rosa, en principio sólo iba a ser una, pero hay tanta ‘literatura’ en esas canciones.. Un beso
Mentiras piadosas, con la base de amables canciones infantiles, que revelan uma realidad terrible.
Muy buen relato, Eva
Un abrazo y suerte
Talmente. Muchas gracias Ángel. Un abrazo a ti también.
Ainssss… Benditas mentiras de la infancia. La vida es mucho más mejor, no cabe duda. ¡Ole esa mami dura! ¡Y ole tú!
¡Suerte!
Besosss
Ainssss…no sé si era másmejón o no, yo no volvería a la infancia, la verdad…Ole tú por pasarte por aquí reguapa. Ganas de verte . ¡¡Besooos!!
Qué bien hilado, Eva, y cuánto trasfondo en tan pocas frases. ¡Chapeau!
Un besazo.
Gracias Ana, tuve que recortar muchos hilos y flecos de los borbotones que me salían. Un besazo a ti también
Buah, Eva, es brutal, durísimo y muy ingenioso con las canciones infantiles entrelazadas.
Ojalá no tuviera que contar tantas mentiras…
Un abrazo y suerte.
Gracias Rosalía. Ojalá las verdades fueran tan dulces como las mentiras Un abrazo y un beso
¡Qué bueno, Eva! Con toda la belleza del cancionero popular y esa crudeza que a menudo esconde.
Enhorabuena.
Gracias Enrique, me alegra mucho que te guste. El cancionero popular no sé si es bello, pero pegadizo…un rato. No se nos olvida. Un abrazo.
He tardado en comentar. Ya no puedo añadir nada nuevo. Sin palabras. Siento decirte que ya no me sorprendes, siempre igual, siempre en las alturas. Enhorabuena.
Pues gracias por decidirte a hacerlo, nunca es tarde si el comentario es tan exageradamente bueno para mí. Unha aperta, Edita.
Hola, Eva.
Cada vez que tengo un ratito vuelvo a tu relato. Me recuerda el placer que provoca la buena literatura. Con que delicadeza has tejido un relato a partir de esas canciones de le infancia que cantábamos felices y que sirven para destapar las realidades de tu protagonista. Decirte que me ha encantado, y que me encanta cada vez que lo leo, es quedarme muy corto. Solo puedo darte las gracias por escribirlo.
Un beso fuerte.
Hola Pablo. Creo que no hay nada más bonito que pueden decirte como escritor/a que alguien disfruta releyendo lo que has escrito. Gracias por el piropazo. Un beso gordote.
A pesar de transportar a las canciones de la infancia, deja entrever un trasfondo terrible que presenta de manera muy sutil.
Eso es justo lo que pretendía Sonsoles. Gracia por tu comentario.