VERANO CALENTITO 2: UNA PAREJA… DESUBICADA
Y una vez recibidos tooodos los relatos de la primera quincena (gracias)
AQUÍ VA NUESTRA SEGUNDA PROPUESTA DE
ESTE VERANO… MÓJATE, ENTECIANO
Os recordamos que esta convocatoria es EXCLUSIVA para las 21 “PAREJAS ANÓNIMAS” que se han inscrito previamente en el concurso durante el mes de junio.
VERANO CALENTITO 2: UNA PAREJA … DESUBICADA
Looooogicamente: después del 1 viene el 2… Y en esta ocasión serán 2 los actores eróticos de esta sesión, sin importarnos mucho más su naturaleza y condición.
El sexo para dos parece sencillo, pero creo que hemos maquinado unas condiciones adicionales que os van a complicar un poquito el asunto…
Ya sabéis que la CONDICIÓN PRINCIPAL es que el relato busque el erotismo en todo aquello que suceda y estas son las
OTRAS CONDICIONES:
LEELAS TODAS BIEN
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- El suceso narrado implicará a… UNA PAREJA.… sin más especificaciones.
- Uso del HUMOR. NO SERÁ OBLIGATORIO, pero el uso del humor será siempre, además de un bonito homenaje a Epi, un valor extra a tener cuenta en caso de duda para el jurado… pero solo en caso de duda, porque, repetimos no será indispensable su uso.
- No hemos podido resistirnos a lo obvio… ¿Podéis imaginar cuántas palabras serán el tope de esta convocatoria? Efectivamente, EL MÁXIMO DE PALABRAS SERÁN… 69.
- Algo de lo que aparezca será de COLOR MARRÓN (lo que sea debe especificarse) porque este era el color favorito de nuestro querido Alejandro Pozo.
- Y EL TABÚ… el tabú será la cama; en esta convocatoria la escena debe suceder en algún espacio extraño a lo más común, o sea que ESTARÁ PROHIBIDO INCLUIR LA CAMA Y/O EL ESPACIO DEL DORMITORIO.
- El suceso narrado implicará a… UNA PAREJA.… sin más especificaciones.
Pues nada más… Y nada menos, estas son todas las condiciones para la segunda propuesta…
PUBLICACIÓN DE LOS RELATOS
Los relatos se enviarán al concurso mediante el formulario que os enlazamos al final de estas instrucciones. Sólo los relatos recibidos a través del formulario podrán participar. El encargado de recibirlos comprobará que cumple las condiciones y será el responsable de su publicación en la sección de comentarios de esta entrada del blog. Podría tardar en hacerlo hasta 24 horas. El relato será publicado bajo el seudónimo adjudicado oficialmente a esa pareja.
LOS JUECES
El jurado de esta primera convocatoria estará compuesto por 4 miembros: Rosana Alonso, Rosa Gil, Rafa Loscertales y JAMS. Salvo este último (que ha adjudicado y guardado los seudónimos e identidades de las parejas) los integrantes del jurado leerán los relatos desconociendo el nombre de sus autores o autoras.
La misión del jurado será presentar una lista de 3 relatos de todos los presentados para que el Jurado Popular elija a los ganadores definitivos en sus votaciones del próximo mes de septiembre.
El único modo de participar en este concurso es a través del siguiente FORMULARIO o haciendo click sobre nuestro botón dorado…
En el formulario solo se solicita el seudónimo oficial de la pareja participante y el texto del relato.
El plazo para presentar el relato es la segunda mitad del mes de julio, lo que supone que el formulario estará abierto hasta las 23:59 horas de la noche del jueves 31 de julio de 2023.
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Y volvemos a contar con el «padrino» de este concurso, EPI, Alejandro Pozo, que en julio de 2019 (hace en estos días 6 añitos) nos traía esta historia de una pareja de … ¿cinefilos?
DEL ROSA AL AMARILLO, de Alejandro Pozo
Fuimos solos al cine de verano, con una bolsa de pipas y dos bocadillos, nos sentamos al final.
Estábamos hartos de la pandilla, se reían de nosotros porque íbamos juntos a todos lados y esa noche nos escapamos al pueblo.
Sentía su cuerpo cálido pegado al mío, en la pantalla, una pareja parecida a la nuestra nos emocionó.
Una noche, como prenda durante un juego, tenía que besar al chico que le gustaba y me eligió.
Mientras miraba absorto la película, su mano se posó en mi muslo, me estremecí y de golpe me vino el recuerdo de los juegos en el mar, de esos roces al cogernos, de esos pechos pequeños pero duros contra mi espalda y como nos demorábamos en separarnos.
Sentí una erección como tantas veces mientras tomaba el sol boca abajo y ella me miraba sin decir nada. Corría hacia el agua como alma perseguida por el diablo.
Creo que ella también lo notó, se volvió y me besó en la boca.
Se acabó el verano, una carta en el otoño, otra en el invierno y terminó 1963.
01. PLAYA DE LOS MUERTOS, de Sandía
Me dejó y decidí marcharme a la playa. Bajar fue complicado, tanto que las rodillas besaron el suelo. Cuando llegué, vi una sirena de piel marrón que se apiadó de mí. Sus pechos desnudos rozaron mis labios mientras se acercaba a mirar las rodillas desolladas; mordisqueé los pezones y no se alejó; mis manos buscaron infructuosamente su entrepierna, al final, sin querer, acabamos revolcados en una orgía de arena.
02. LOS PROBLEMAS DE LAS PRISAS, de Sudarrina
Acababa de conocerla, estaban en el coche, pero no dudó en despelotarse. Ella, mientras, se quitó las gafas y, bizqueando, se dispuso a hacerle una felación. Estuvo tentado de avisarla de que lo que lamía con ansia era la palanca de cambios. Aunque antes optó por acariciarle el pelo, además de meter los calzones bajo el asiento, agradeciéndole al estrabismo que no se hubiera percatado del enorme palomino marrón.
03. ASCENSOR AL ÉXTASIS, de Abanico
Verla en acción bajo las palmeras me había puesto a cien. La seguí al hotel y entré con ella en el ascensor. La miré, caliente; me sonrió, lasciva. Sin mediar palabra, me rasgó de arriba a abajo mi bañador azul, yo le arranqué a dentelladas su bikini marrón. Al llegar a su planta, ambos gritábamos de placer desbocado y los turistas japoneses que subían con nosotros aplaudían con entusiasmo.
04. MARTIS RELIGIOSA, de Surferos
Desde que regresé de Marte tengo un apetito insaciable. Para aplacarlo lanzo la caña y cito al afortunado en la cápsula de ingravidez. Le recibo con la cremallera del mono de astronauta, el MARRÓN, por debajo del canalillo. Entonces, le dejo hacer y cuando por fin conseguimos acoplarnos le como muy despacito el pene. Todo, enterito. Pobrecillos, que conste que rezo por ellos y por el marcianito que viene.
05. EL AMOR DE MI VIDA, de Calima
En nuestros seis años de relación, jamás hemos tenido la más mínima discusión ni una palabra más alta que otra; de carácter apacible y belleza un tanto exótica, sus ojos marrones elevan al instante mi virilidad. En el plano sexual me encanta su sumisión y que siempre acepta mis imaginativas propuestas, variadas y atrevidas. La complazco con camarones, insectos y lombrices. Es lo que más gusta a los ornitorrincos.
06. BAILE DE GRADUACIÓN, de Caipiriña
Con un dedo juguetón aplica el gloss en los labios de su amiga.
—Perfecta.
Y al recolocarle el tirante… un roce. Un pezón rosado, ahora color marrón, se eriza. Gemidos.
—¿Qué haces…?
La empuja contra el lavabo. Se frotan. Se buscan bajo la ropa.
—¡Llegaron los chicos! ¿Os falta mucho? —grita la madre.
—¡Ya casi…!
Como pueden se recomponen y salen.
En el recibidor aguardan, impacientes, sus dos acompañantes.
07. EL CINÉFILO, de Las Canículas
Me llamaste desde el baño y supe qué querías por la voz pero, en vez de un juguete erótico, encontré barro de alfarería. «Hoy nos lo montamos como en Ghost», dijiste, y haciendo la cucharita nos sentamos en el suelo. Dos horas después, los pegotes marrones nos rodeaban mezclados con otras sustancias pringosas. «¿Tenemos mantequilla?», preguntaste. «Tenemos, Marlon Brando, pero antes del tango en París… nos pegamos una ducha?».
08. EL DÍA QUE VIMOS A LOS BEATLES, de Moreno
Eran las cinco de la tarde en la entrada sur. Yo, con chaquetilla marrón. Él, de pelo negro zahíno. La multitud nos arrastró dentro del coso. Nuestros cuerpos se pegaron, noté su pitón y entré al trapo. Los apretujones favorecieron el envite. Fue una faena corta, pero mereció orejas y rabo. Nadie nos vio, en aquel tiempo habríamos acabado en chirona. Después, relajados, hicimos un paseíllo hasta el graderío.
09. CRUCIS LIGNUN, de Pamela
Fray Carluccio fue el guía de nuestro convento en la visita al Vaticano. Llevaba el hábito marrón de franciscano y sabía latín. Visitamos con él los lugares emblemáticos y tras el oremus me susurró algo de un “crucislingus” en un locus amoenus. Lo seguí y al rato tenía su linguini en mis bajos. Conocí el arrebato místico, pero de la madera de la Cruz de Cristo, ni rastro.
10. IMPACIENCIA, de Sofocos
Me preguntas si ya por fin se lo diré a mi mujer. Callo. Te observo embelesado mientras el vino afloja las palabras y la música aprieta el juicio. Brindamos. Bailamos. Nos besamos. Nos comemos. Nos devoramos. Hace tiempo que perdimos la verticalidad y el vino se empeña en conquistar la alfombra marrón del salón. Sonreímos. Si no insistieras tanto en mi divorcio, Paco, disfrutaríamos más de este amor.
11. SORBETE, de Mojito
Me propuso comernos un helado en un rincón discreto de la playa. Él pidió chocolate, yo fruta de la pasión. La bola marrón anidó en mi ombligo y se derramó por mi vientre. Mis pezones se erizaron. El contraste entre el frío del helado y el calor de su lengua me hizo enloquecer cuando ambos alcanzaron mi entrepierna. Solo confesaré que el mío no lo comí de sus labios.
12. EN UN RINCÓN DEL COBERTIZO, de Achicharradictos
Habían trabajado juntos antes, pero aquel caluroso día de obras saltaron chispas: él exhibió su fuerza, ella sus curvas. Postergaron las ganas hasta la noche. Ella acarició su largo mango marrón, excitándose los dos. Él se vio reflejado en el espejo de su cara, iluminada por un rayo de luna. En la vivienda, los humanos encendieron las luces al caer escandalosamente las otras herramientas arrastradas por esa fogosa pasión.
13. 36.7°C, de Casapuerta
Ya no quema cuando lo vuelco sobre el vientre de Marta, aunque suele estremecerse al primer contacto. Lo extiendo con las manos por su piel. Llevándolo y trayéndolo suavemente. Recreándome en algunos lugares. Observando su pecho agitarse. Hasta atemperarlo a su calor corporal exacto. Es el secreto de nuestro chocolate. De su brillo y aroma. De otras virtudes que muchos le atribuyen. También de nuestra pasión por este trabajo.
14. HOUSTON, HOUSTON, TENEMOS UN PROBLEMA, de Topless
Wilson y Thompson, exploraban ingrávidos la posibilidad de tener sexo flotando. «Contigo el espacio es tan… acogedor,» susurró el comandante desabrochando el cinturón marrón de su traje presurizado. De repente, una violenta sacudida. «¡Anomalía detectada, ebullición de fluidos corporales!
La pasión les hizo desatender la alarma.
El ordenador sólo mostró a la torre de control una mancha similar a la vía Láctea
15. AMORES PERROS, de Soma
Se reconocen en el pasillo del supermercado. Ella clava su mirada altiva sobre el rostro cándido y él responde con ojos sumisos. Entre los accesorios de mascotas ella elige una correa marrón. Se la coloca y le obliga a caminar a cuatro patas. Ya en el coche él lame su rostro, mordisquea sus pezones, baja hasta su sexo mojado y ella gime mientras decide nombre para su nuevo cachorro.
16. LECCIONES EN HORA PUNTA, de Salymar
La cosa es que yo no sabía escribir relatos eróticos… hasta que conocí a Agustín. Me lo enseñó todo. Solo hizo falta que observara cómo se lo montaba en los abarrotados vagones del metro. Meses después, ni uno solo de mis relatos ha excitado nunca a nadie y tampoco tengo claro que se llame Agustín, pero lo que sí sé es que reconocería su piel marrón en cualquier estación.
17. AMOR CADUCADO, de Historia de O`s
Aquel año, en la convención de Princesas Disney, ocurrió algo sorprendente. Blancanieves empezó a coquetear con Caperucita y La Sirenita flirteaba con Bella mientras Rapunzel trataba de seducir a Aurora. Hasta Mulán se atrevió a meter mano a Pocahontas bajo su vestido color marrón.
En las Actas del Congreso se apuntaba como culpable de aquel caos amatorio, al cóctel de la sesión inaugural, que estaba pasado de fecha.
18. SIN TÍTULO, de Los Quemasombra
el siempre había vivido en la calle
en cambio a mi, no dejaban nunca que me diera el aire
el me llamaba pija por llevar un collar con mi nombre
y aunque él no tenia moto, si un mercedes donde quedábamos, y nos calentábamos debajo del motor todos los sábados.
lamiendo sus manchas marrones tan hipnóticas que se volvían eroticas.
19 HECE HOMO, de Sandalia
Era un trabajo de mierda, pero necesitaba la pasta: análisis de heces de ganado. ¡Qué marrón! Mi primer día empezó mal, despertador estropeado, sin ducha, sin desayuno, a carreras, llegué tarde. Mi compañero-tutor, Fran, me puso mala cara. Se fue suavizando y al llegar la hora del almuerzo, ya congeniábamos. Fuimos a lavarnos las manos. Una mirada, un roce y como homenaje a nuestro trabajo un maravilloso anilingus.
20. ENLACE AUDIOVISUAL, de Flama
Estaba tan sexi con su vestido marrón que me mojé nada más verla. Nos besamos y, por la fuerza de la costumbre, acabamos en un enredo de caricias y gemidos, ajenas a la cámara que parpadeaba en la mampara opaca de la limusina.
En el salón de bodas, el novio y los invitados contemplaron boquiabiertos la grabación de la llegada de la novia, acompañada por su mejor amiga.
21. EL ESCLAVO, de El Ventilador
—¡Lee!—, ordena, mientras me baja el slip marrón y descubre mi pene todavía a media asta. Después se lo mete en la boca y empieza a crecer. Apenas puedo balbucear algunos versos de aquel libro. Ella me rodea el glande con la lengua, lo mordisquea, y yo pierdo el hilo del poema.
—¡Dlñee!—, repite con la boca llena… y yo me dejo ir en la última sinalefa.