25. CRÓNICA DEL DESAMOR
Por mucho que te empeñes, el color no va a volver. Le dijo su madre a media tarde cuando, entre lamentos, ella le habló de la relación que un día inició entre la ceguera y el desatino. La sentencia despedazó su corazón como la flecha del arquero suizo. Se ovilló como un gato en invierno y, aunque el reloj se esmeró en marcarle los pulsos, no fue hasta bien entrada la madrugada cuando intentó deshacer los nudos con los que a sabiendas se había inmovilizado.
En su noche de sueños inquietos y delirantes, buscó sin éxito el lugar de su cerebro donde permanecía secuestrado el color de la libertad.


Mucha fuerza expresiva en esta historia de frustración. Pocas sensaciones son más descorazonadoras que la de una entrega total que no tiene correspondencia. Es normal que tu protagonista lo vea todo gris. Solo queda desearle que el tiempo coloree tanta oscuridad que oprime y aprisiona.
Me alegra volver a leerte por aquí, Mercedes. Espero no haber errado mucho con mi pequeña interpretación.
Un abrazo y suerte.
Tú nunca te equivocas, querido Ángel. Un abrazo y buenísimas noches para ti.
Qué alegría leerte también por aquí, Mercedes. Estupendo relato. Suerte con él.
Un abrazo.
Hola, Juan Manuel. Alegría leernos en cualquier espacio.
Un abrazo y mil gracias.
Tengo la sensación de que este relato tiene muchas capas. La más superficial es esa pérdida de un amor, pero lo que desmonta es ese final inquietante y demoledor ese “lugar de su cerebro donde permanecía secuestrado el color de la libertad.” Mucha suerte
Hola, Izaskun. A veces no hace falta que nadie nos meta en ninguna jaula, ya lo hacemos nosotros mismos muy bien. Confundimos la entrega en el amor con el servilismo y luego nos extraña que no nos respeten o nos consideren. Hoy es un buen día para reivindicar el aprendizaje de la libertad para combatir la negrura con la que se viste la desesperanza.
Gracias, Izaskun. Feliz noche.
Hola Mercedes
Un desamor muy bien descrito, y poético. Con los sabios consejos de la madre y la tristeza inevitable aunque, por suerte, tu protagonista se esfuerza por sobreponerse
Suerte!
Gracias, Alberto. Por venir a visitarme y por dejar esta impresión tan acertada sobre la tristeza que provoca el desamor. Se cayó la paleta de colores al cubo de agua y solo quedó blanco sobre negro. Feliz noche.
En verdad la vida se torna gris tras un desamor. Por suerte, los colores pueden volver, en especial si se recupera la libertad.
Un abrazo y suerte.
Hola, Rosalía. Ese debe ser el objetivo, recuperar la libertad que un día le regalaste a alguien. Se dice mucho que alguien robó tu libertad, pero no es verdad,la entregamos con facilidad cuando nos enamoramos.
Feliz noche y gracias por venir.