59 La fotografia
Aquella mañana Longina descolgó el cuadro de la pared y, cuidadosamente, desmontó la parte trasera para sacar, aunque sería más correcto decir desamortajar, la fotografía que había rescatado días después de la noche oscura, gracias a la bondad y complicidad de un hombre bueno en tiempos miserables.
Rosa aún recordaba cuando acompañó a su madre, en un estricto secreto que solo compartió con ella, a un estudio de fotografía que había en otro pueblo para que se la ampliaran.
Cuando la recogió días después, con el mismo cuidado con que la sacó, volvió a enterrarla, pero con él ya amortajado con un traje y corbata pintados, en aquel cuadro en el que le velarían unos ciervos inmóviles en un paisaje campestre.
Y un día se acabó el silencio impune. Aquellos hombres desenterraban y honraban con una dignidad merecida unos huesos injustamente torturados por el odio irracional y revanchista de unos y olvidados y sacrificados por la impostada reconciliación de otros.
Con la foto en la mano, Rosa recorrió el trayecto desde su casa al cementerio. Sólo ella y la custodia de un secreto que ahora también desenterraba de su corazón y gritaba a los cuatro vientos.


He necesitado más de una lectura para asegurarme de que entendía perfectamente la historia, que es muy dura, y conviene recordar para no repetir los errores. Está contada con la misma delicadeza que madre e hija, en épocas y circunstancias distintas, trataron la fotografía de su familiar querido. Muy bien.
(Ya había puesto este comentario, o algo parecido, ayer, pero no sé por qué ha desaparecido.)
Me ha pasado lo que ha dicho Edita, que ya había comentado, pero ha desaparecido (misterios de las cosas modernas). Quería decirte, más o menos, que una fotografía es algo más que un instante congelado, puede ser todo un símbolo, en la historia que has construido, un instrumento para construir dignidad y justicia, para terminar con ese «silencio impune» que aparece en tu texto. Lo importante es, más que repartir culpas, y como ha dicho edita, recordar para no repetir errores.
Un abrazo y suerte, Gema
Lo que ha pasado es que el texto original sobrepasaba el número de palabras y tuve que reducirlo. Al quitar el texto también desaparecieron los comentarios.
Muchas gracias por vuestros comentarios.
Un abrazo
Me gusta mucho. Gema. Una historia tan dura como real, por lo menos ellas pudieron entrar a su ser querido, no solo una fotografía, como muchos otros. Besos y suerte. ❤️
Escribí fatal, no llevaba las gafas encima y veo menos que un retrato. 😂😂😂. Pero me has entendido. ❤️❤️
Gracias Nuria!! Te he entendido perfectamente.,
Un abrazo
Qué triste y que duro tu micro, Gema. En mi familia se sufrió también un dolor parecido en esa zona negra de nuestra historia, cuyas heridas, algunos, no quieren que se cierren jamás. Enhorabuena, guapa, y otro abrazo enorme.
Así es Puri, muchos han sido doblemente enterrados, en tierra de nadie y en la historia.
Gracias guapa por comentar y empatizar.
Un abrazo
Hola, Gema… me uno a los comentarios desaparecidos… algo recuerdo haberte dicho, pero ahora, repasando micros para cerrar el año, veo que no es así. De cualquier manera, un relato sobre una foto en blanco y negro que guarda secretos, errores del pasado que conviene no olvidar para no repetirlos jamás, y una historia que salta de generación, que va de madre a hija. Gracias por este año de micros Entecianos. Un abrazo