Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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empieza el GORDO ENTC2025

¡Feliz día de los entencianos!

comienza el concurso EL GORDO DE ENTC 2025

Los 45 inscritos tendreis de plazo hasta el 31 de diciembre a las 12 de la noche para escribir un relato que

¡concursa para entrar en el libro anual de ENTC!

MÁXIMO 150 Palabras (título no incluido)

Esta tabla marca las 4 condiciones que debes cumplir. Una por cada cifra que elegiste como número.

por ejemplo: dejo marcadas las que corresponden al número 1712 (hoy día del ENTECIANO)

espero que esté clarito pero si no, escríbemos a UnMillonDeEntecianos@gmail.com

 

Deben aparecer las 4 condiciones, bueno que es Navidad, seremos generosos : siendo el escenario real o ficticio (el portal de Belén puede ser el Nacimiento de Jesús de Nazaret o un nacimiento de figuritas de cualquier casa, o el portal de nuestra amiga Belén -soy muy muy generosa-). El narrador/protagonista/o que aparezca mencionado al menos. El tono, bueno, eso se tiene que notar jajaja, y la palabra también tiene que estar tal cual (vale, plurales etc admitidos)

Recordamos que es un concurso anónimo, debeis envíar el relato pinchando en esta imagen de la Grinch grafitera

 

Ya que ha querido el azar, o la magia de la Navidad, que vayamos a leer relatos con todos las propuestas de arriba excepto una, ya que nadie habeis elegido el número 1 como segunda cifra, y por tanto queda desierto el papel de Madre, voy a ejercer de la misma (jiji) haciéndoos una  recomendación: que el título sea lo más original que podais, para que luego sea más fácil votar al número-título con el que participais.

Por cierto, habrá un jurado que elegirá 17 relatos -estamos en modo 17- y después el voto popular decidirá el GORDO que llegará al libro.

 

Nosotros comprobaremos que cumple las bases y lo publicaremos como comentarios en esta entrada.

Y de muestra os dejo un navirrelato con el 1712 = Cena de Nochebuena, Cartero, Humor y Turrón.

 

 

41 Responses

  1. Melisima Melvada

    1712 – Bibi dibobi dibú

    Desde el día que el Cartero Real entregó la invitación para la comida de Navidad, lady Tremaine y las hermanastras estaban a régimen para entrar en sus vestidos de gala ¡ya zamparían en el gran banquete de palacio! Así que la cena de Nochebuena fue un caldito de pollo y a dormir, para estar delgadas y lozanas.
    En cuanto Cenicienta recogió la cocina apareció el Hada Madrina cantando y bailando. Con un giro de varita mágica la mesa se llenó de deliciosos manjares y champán francés. Brindemos, hija mía, este año no tienes un regalo sino dos: mañana volverá la carroza-calabaza para llevarte de nuevo a palacio y segundo, allí no comas turrón, por favor, que lleva un poco de magia de mi amiga Melísima Grinch, algo llamado Evacuol.

    1712 – (Nochebuena – Cartero – Humor – Turrón)

  2. Melisima Melvada

    1597 – Si me ven, si me ven, voy camino de Belén

    La uva disparada contra el primo “frontón” acertó de pleno, y rebotó en una parábola imposible hasta aterrizar en la copa de cava del tío Dativo, “el espita”, que abrió la boca a modo de paraguas inverso para no perder ni gota. El segundo proyectil, la dentadura de la abuela, se sumergió en la ensalada y ,como una ballena de acuario, chapoteó a todos los presentes llenándolos de lechuga, cebolla y pollo. La prima Remedios, guiada por la fuerza de su nombre, trató de poner orden y recibió un mordisco de la abuela en la ensaladera. La“primitiva”—porque nunca toca— reptó por la chimenea en busca del santo del día, pero topó con el Grinch, que reía su fechoría. Nos deseó una feliz cena de Nochebuena al empujarla chimenea abajo. La nube de ollín por todo el salón mezclándose con la tortura de «Mi burrito sabanero», fue su último regalo.

    1597 – (Nochebuena- Grinch – Ciencia Ficción- Uvas)

  3. Melisima Melvada

    8374 – De cómo la imaginación protege la inocencia

    Que ni agua, ni galletas, ni leches, insistía el pesao de Lolo, que los Reyes toman coñac, fuman puros y los camellos necesitan orujo como combustible. Miramos indignados a mi hermana para que interviniera, pero ella seguía enfrascada en su móvil.
    A la mañana siguiente contuve la ilusión de los pequeños mientras Fran bajaba a comprobar que los regalos estuviesen dispuestos. Subió pálido y nos propuso una excursión sorpresa para desayunar roscón en un sitio mágico. Tapamos los ojos de los niños durante el trayecto y fuimos describiéndoles las montañas rojas que subíamos, los árboles felices, los ríos cantarines, los osos gigantes que saludaban desde el arcén, los flamencos amarillos que levantaban el vuelo al pasar… Paramos en una gasolinera y pedimos unos donuts.
    Llamé enfadadísima a Lita para que envolviera de nuevo los juguetes, limpiara los vómitos, y metiera a su marido en la cama a dormir la mona.

    8374 – (la mañana de Reyes – el cuñao – aventuras – regalo)

  4. Melísima Melvada

    9753 – Historia del cartero cotilla con ínfulas de detective y su particular ayudante aspirante a modelo.

    Manolo entra en la administración empujando su carrito amarillo. Tras el cristal de seguridad, Paqui se retoca la purpurina del maquillaje. En la radio suenan villancicos.
    —Paqui, sal, que tengo algo que contarte.
    —Si no es para decirme que he vendido el Gordo, puedes ahorrarte el chismorreo.
    —Pues de eso se trata: este año no va a haber sorteo de Navidad.
    Paqui detiene su mano en el aire. Del pincel caen puntitos brillantes a su escote.
    —¿Perdona? —dice saliendo del cubículo.
    —Mi amigo Ildefonso me ha dicho que el 1712 ha desaparecido de todas las administraciones de lotería. Además, esa bola tampoco está en el bombo. Al parecer, hay implicado un grupo de microrrelatistas…
    —¡Ay, qué disgusto! —el suspiro de Paqui eleva sus senos—. Pero, ¿por qué?
    —Tranquila, juntos lo descubriremos — dice Manolo abrazándola, mientras piensa que, a él, este año ya le ha tocado la lotería.

    9753 – (administración de lotería – cartero – misterio – lotería)

  5. Melísima Melvada

    1976 – SILENT NIGHT

    El timbrazo acalló los comentarios de mi tío acerca de la cena de Nochebuena (que si cuanto mejor cochinillo asado o aún, pavo relleno), los villancicos de mi primo Nico y hasta la persistente tos del abuelo.
    —¡Papá Noel! —anunciamos eufóricos mi hermano y yo.
    Pero para nuestra sorpresa, papá, con el rostro demudado, no solo no abrió la puerta, sino que dio otra vuelta de llave, bajó todas las persianas y a falta de chimenea, bloqueó las rendijas del aire.
    Mamá, por su parte, apagó el televisor y con el dedo índice posado en los labios, nos indicó que permaneciéramos en silencio.
    Sin salir todavía de nuestra perplejidad, nos lo tomamos como un juego. Otra aventura, como la que habíamos vivido la noche anterior, colándonos en la Casa de Santa Claus del Centro Comercial, acompañando a papá con el cuchillo jamonero.

    1976 – (Nochebuena – Papa Noel – Aventuras – Pavo)

  6. Melísima Melvada

    0651 – Sentir que es un soplo la vida

    Todavía mantengo los ojos abiertos, los rizos intactos y las alas enhiestas, aunque nada queda ya de mis brazos, de mis pectorales, ni de mis piernas. Pasa todo tan rápido como un soplido. No soy capaz de alzar la vista para contemplarla, pero imagino que brilla la estrella allá arriba porque ilumina débilmente lo que queda de Jesús: sus bracitos deshechos sobre el pesebre arrasado. Del portal de Belén aguanta la estructura. Ni rastro de José ni de María. Es curioso que se mantenga en pie la mula. El buey cayó hace ya un buen rato.
    Quién sabe cuándo sucumbiré yo. Veo desvanecerse a Jesús mientras una ráfaga de viento arrastra sobre la arena mis rizos arrancados de cuajo. La playa de las Canteras se va quedando vacía porque ya no queda nada que fotografiar. Tan solo un montón de arena bajo el cielo estrellado.

    0651 – (portal de Belén – Ángel – Misterio – Estrella)

  7. Melísima Melvada

    1975 – Las aventuras del abuelo

    La cena de Nochebuena avanza entre reproches antiguos y risas forzadas. Discuten por la política, por un comentario mal dicho, por quién corta el postre. A mí me dejan al fondo, en una silla baja. «El abuelo ya no sigue la conversación», dicen. No importa. Yo observo, calculo tiempos, escucho el viento contra las ventanas.
    Cuando el ruido se vuelve denso, mis nietos se acercan. Les cuento historias de viajes largos, de noches frías y caminos que no admiten errores. Les gusta oírme, aunque crean que mezclo recuerdos.
    Me levanto temprano. «Se va a la cama como los niños», comentan. Nadie nota que bajo el árbol ya están los regalos y juguetes bien colocados. En mi habitación me visto despacio, con la precisión de siempre. Escucho un tintineo a lo lejos y me apresuro.
    Aún me queda medio mundo por recorrer esta noche.

    1975 – (Nochebuena – Papá Noel – Aventuras – Juguete)

  8. Melisima Melvada

    7291 – Menuda la abuela es

    Como cada año, hemos llegado a esa etapa tan desquiciante de las comidas de empresa. En mi restaurante, El puchero de la abuela sideral, estamos hartas ya de aguantar cada día las mismas escenas: la jefa babosa acosando a su becario, la graciosilla del departamento imitando al apocado señor de la limpieza, y la ejecutiva agresiva de turno fardando de los cientos de contratos que consiguió firmar llevándose a sus clientas al espectáculo de machotes traviesos. Pero como anciana que soy, ya tengo una edad para aguantar tantas estupideces, y esta vez no me ha temblado el pulso para usar mi espumadera láser. He cortado a la jefa su mano larga, la graciosilla ha implorado perdón al limpiador, y la ejecutiva ya va camino a su destierro de dos años en la Estrella de la Muerte. Y es que menudas somos las abuelas cocinitas del Imperio Galáctico: cualquiera nos tose.

    7291 (Comida empresa – abuela – ciencia ficción – estrella)

  9. Melisima Melvada

    1987 – La noche que Papá Noel perdió su saco mágico

    La señora Green, que tiene pájaros muertos en la mirada y flores secas en el corazón, me espetó enfadada al verme aparecer, que no creía en mí y que no contaba conmigo para la cena de Nochebuena. Sus palabras gélidas hicieron desaparecer mi viejo saco mágico y perturbaron mis emociones. Luego, mientras disponía un mantel de hojarasca roja sobre la mesa, me rogó que me escondiera en el armario, porque no deseaba que me vieran sus invitados. Desde las rendijas de mi encierro observé un silencioso baile de camisones y un escalofrío recorrió mi cuerpo desprendido. Sentí tal penuria en el estómago que decidí mostrarme, pero ya habían desaparecido las nubes y las estrellas. Sólo quedaban unas uvas doradas que, recostadas sobre espumillones, se me ofrecieron sin recato. Por fortuna, la realidad regresó para tomar el mando y, con modales de anfitriona delicada, me colocó de nuevo sobre la chimenea.

    1987 – (Nochebuena – Papá Noel – Surrealista – Uvas)

  10. Melisima Melvada

    5798 – MelancolI.A.

    Había pasado muchos años atrapado en un bucle espacio temporal antes de llegar a la casa de Papá Noel. Allí vivían también los tres Reyes, despojados de sus coronas y de su magia. Eran solo cuatro ancianos que lo recibieron ilusionados y anhelantes de poder leer unas cartas que llegaban demasiado tarde. Ellos le informaron de los cambios sufridos mientras hibernaba en su nave: ahora los niños pedían a la I.A. nuevos avatares con los que disfrutar en su vida virtual. Atrás quedaron los antiguos juguetes y ellos mismos, olvidados en ese lugar de exilio. En su honor descorcharon la última botella de champán para brindar por un mundo extinguido.
    Gael decidió desconectarse de la máquina multisensorial. Sentía demasiada nostalgia por los recuerdos ajenos de un tiempo que no llegó a conocer. Quizás había sido un error ser cartero real en el metaverso.

    5798 (Casa de Papá Noel-el cartero de los Reyes-ciencia ficción-champán)

  11. Melisima Melvada

    1345 – Madre del amor hermoso

    Ya jubilado, este año mi cuñado iba con todo. Su Portal de Belén estaba decorado como la escena de un crimen, había cinta de acordonamiento rodeando el pesebre vacío, conitos y banderolas aquí y allá, y la escala de medición forense asomando de su bolsillo. Saludos y acomodos trascurrieron con normalidad. Con los aperitivos apagó las luces, encendió velas para regocijo de los pequeños y enojo del abuelo. Pidió silencio y atención. Nadie cenaría hasta que el niño ocupase su sitio. Repartió lupas, brochas, linternitas, nos quitó los móviles y cerró el salón con llave. Conociéndole, Jesús, estaba en la cocina, pero le seguimos el rollo y revolvimos todo a conciencia. Dijo el forense que eso pudo provocarle el infarto. Para mí que María, harta también de las Nochebuenas de mi cuñado, se cansó de que pensase que ella era una figurita de juguete, no una madre.

    1345 – (Nochebuena – el cuñao – policiaco – juguete)

  12. Melisima Melvada

    1807 – El postre

    Acepté la invitación de mi nueva novia para cenar con su familia en nochebuena. Debía ir disfrazado de pastor y pensé que sería divertido. Pronto descubrí lo equivocado que estaba. La atmósfera era extraña. El comedor estaba a oscuras, iluminado sólo con dos velas, con un olor rancio a formol. Los familiares, vestidos de negro, me miraban ansiosos. Comimos un guiso raro con una carne dura cuyo sabor desagradable me era nuevo. Su padre, viendo mi cara, confirmó que era camello. Vi que en el “ belén” sólo había dos y al preguntar por el tercero, señalaron la fuente de la mesa. Sirvieron después una sopa roja donde los tropezones eran manos. Asqueado, descubrí que todas las figuritas del portal eran mancas. Al final, sacaron uvas, antes del dulce. Intenté escapar aterrado cuando empezaron a untarme miel y comprobar que las ovejas del nacimiento estaban sin nadie que las cuidara.

    1807 – (Nochebuena – Camello – Terror – Uvas)

  13. Melisima Melvada

    1272 – Del Cuaderno de Bitácora de Una Guardiana Navideña

    La vitro lleva funcionando a tres fuegos toda la semana. La Nochebuena llega puntual, pero últimamente me pilla algo desfondada. Me apoyo un momento en la encimera antes de continuar.
    Poseer Título de Abuela es maravilloso; aunque los años caen sin pedir permiso: las piernas y la cabeza ya no corren tanto. A ratos, mi cara es un poema amarillento y arrugado: tres brochazos y carretera.
    En el mercado ejecuto maniobras estratégicas para conseguir la carne. Mientras, protejo a capa y espada las últimas tabletas de turrón, del duro. Y, tras arduas negociaciones, consigo los huevos. A estos precios, elaborar tocinillos de cielo es como viajar a la Luna. Pero sin ellos nadie concibe esta Cena. Yo tampoco. Ya salen, resplandecientes en su bandeja como monedas de oro de un tesoro pirata.
    Unas horas después todos han dado buena cuenta del botín. Nadie percibe la heroica hazaña realizada.
    Delantal fuera.

    1272 – (Nochebuena – abuela cocinitas – Aventuras – turrón)

  14. Melisima Melvada

    1974 – NOCHEBUENA EN EL PERLA NEGRA

    Estamos todos; nadie ha faltado a la cena. La mesa rebosa de manjares festivos. Jack Sparrow – mi hijo Jackie – corta el pavo de un sablazo. En la proa, cantando villancicos, seducen las sirenas: decoraron el árbol con erizos de mar y una roja estrella culona. El ron no falta y la exaltación tampoco: el regalo es el tesoro, y sólo lo abrirá quien lo encuentre…
    Soga en mano, pendiendo de los mástiles, se lanzan los corsarios y piratas… ¿Será una brújula? ¿Un sextante? ¿O acaso el cofre del hombre muerto? Vamos a quedarnos con la duda: un enorme remolino engulle al Perla Negra, que parece media nuez en el agua…
    – ¡Kraken maldito! – grita Jack, aferrado al timón – ¿Quieres el último pedazo de turrón? – le espeta – ¡Ven por él!…

    1974 – (Nochebuena – Papá (Noel) – Aventuras – Regalo)

  15. Melisima Melvada

    1978 – SORPRESA DE IDA Y VUELTA

    Me aburren las Navidades. Suelo evitarlas yendo de safari o a cualquier destino exótico. Pero este año cambio esas aventuras por otra de mayor riesgo: sorprender a la familia en la cena de Nochebuena.

    No me esperan. Desde fuera, oigo entre el bullicio disparos de corchos de champán y choques de copas. Envío un mensaje anónimo a mi hermana rogándole que abra la puerta a Papá Noel, demasiado gordo para entrar por la chimenea. Responde. Alucino: la muy inocentona se lo cree. Pretende acostarlos a todos primero empeñada en que no me vean. Llueve. Cuando abre al fin, descubre a un tipo flaco tiritando, con barba postiza y disfraz rojo empapado de aguanieve; a su lado, un saco grande. Se asusta, cierra de golpe y llama a la policía.

    Gracias a la estufa de comisaría, puedo recuperar el habla y explicarme. Los agentes intentan, sin éxito, controlar las carcajadas.

    1978 – (Nochebuena – Papá (Noel) – Aventuras – Champán)

  16. Melisima Melvada

    2413 – Partiendo la pana

    Desde que le tocó la Lotería se sentía más alto y delgado, más guapetón. Por eso cuando, en la fiesta de Nochevieja, vio a la Tere, siempre de toma pan y moja, bailando al ritmo de los Estopa, él se animó, sonriendo con la boca cerrada para ocultar el destrozo hecho por el turrón de la cena, con un gorrito sobre la calva y un matasuegras. Guiñó un ojo, tiró un beso, movió las caderas pero, barruntando que ella se quería ir, dijo: “Estás muy guapa, reina, y lo estarás más cuando el dinero que gané el 22 lo invierta todito en tu persona”. Ella, guapa, lista y de repente enamorada perdida, contestó picarona: “Si yo soy reina, tú eres mi rey”. A él se le hizo el culo gaseosa, literalmente, porque el champán le sentaba fatal; y a ella le hicieron, pasados unos meses, unas tetas.

    2413 – (Cotillón – Rey -Humor – Loteria)

  17. Melisima Melvada

    7777 – LA BATALLA

    Llevarse algo a la boca en la comida de Navidad de la empresa se había convertido en misión imposible. Este año el buffet era más austero que la última nómina: entremeses pasados, sidra tibia y uvas sueltas. Nos batíamos en duelo por una croqueta fría y defendíamos cada trozo de salchichón como si fuese de nuestra sangre. Mientras tanto, en la sala vip, el caviar y el cava corría a borbotones entre los directivos.
    Estaba luchando por un calamar, cuando una legión de carteros con chalecos reflectantes y expresión de lunes irrumpió en la sala. No venían precisamente a recoger las cartas a los Reyes Magos. Empezaron a repartir burofaxes como si fueran hostias. Cuando me llegó el turno, me dijo “firma aquí”. En lugar del boli, le enseñe el tenedor y salieron huyendo. Alcé la copa, brindé “por el futuro” y nos lanzamos al asaltó de la sala VIP.

    7777 – (Comidas de empresa – Cartero – Aventuras – Uvas)

  18. Melisima Melvada

    1949 – Pero mirra cómo ven ven.

    La abuela torció el gesto cuando vio a Fernando, su nieto favorito, llegar acompañado de un desgarbado trasunto de Papá Noel. «Nandito» dijo que se lo había encontrado camino del portal. Y como era Nochebuena… Y hacía semejante rasca …
    Por cierto, vaya horas. Ya estábamos con los turrones y corría el champán.
    Pese a su reticencia inicial la abuela les recibió sacudiéndose los confetis.
    Dotada de una privilegiada nariz percibió enseguida el exótico aroma que emanaba de la raída mochila del invitado. ¡Mirra, es mirra!, exclamó entusiasmada mientras olisqueaba con teatral afectación. Como si hubiésemos escuchado un conjuro todos miramos hacia el belén convertido por los niños en un anárquico misterio. Allí estaba Jesulín, el más pequeño de todos gritando alborozado – ¡Ha aparecido!-, mientras enarbolaba triunfante una figurita de barro. El camello del Rey Baltasar, en paradero desconocido desde la Nochevieja pasada, reposaba mansamente en sus manos.

    1949 – Nochebuena – Papa (Noel) – Policiaco – Confeti

  19. Melisima Melvada

    1336 – UNA FAMILIA PECULIAR

    Mi familia es de lo más habladora y disfrutan con las controversias. Sobre todo cuando nos juntamos el día de Nochebuena. La tía Marta hace el pavo al estilo americano y cada año todos opinan sobre cómo se debe hacer. El tío Félix, el cuñado por excelencia, dice que donde se ponga un buen cabrito que se quite el pavo. En fin, que la polémica está servida y como todos hablan a la vez, no hay manera de enterarse de nada. También se discute sobre qué ver en televisión. Así que este año se ha hecho un sorteo para adjudicar anónimamente quién hará la cena y quien decidirá lo que se verá en televisión. La intriga está servida. Este año repite una amiga mía que el año pasado quedó maravillada con mi familia. Dijo que menos mal que casi todos éramos sordomudos porque si no el guirigay sería de traca.

    1336 – Nochebuena – cuñao – suspense – pavo

  20. Melisima Melvada

    1234 – El regalo del Olentzero

    Son las primeras navidades tras la muerte del abuelo. Aún así, la abuela se ha empeñado en celebrar la Nochebuena en su casa. Cuando hemos llegado ya estaba la mesa puesta. ¡El sitio del abuelo también tiene su cubierto!

    Suena el timbre. Nos miramos unos a otros con extrañeza porque no esperamos a nadie. La abuela sale presurosa de la cocina y se dirige a la entrada. Yo la sigo, pero me quedo expectante unos metros atrás.

    La abuela abre la puerta y entra un desconocido. Hablan bajo, justamente consigo entenderles:

    — Pasa, pasa… cuánto tiempo, deja los regalos por ahí. La casa sigue estando igual que cuando te vestías de Olentzero.
    — ¿Están todos? ¿Mario también?
    — Sí, sí, al fin pudo coger a tiempo el avión. Ya creía que te morías sin verlo. Ahora es cuando más se te parece.

    1234 – (Nochebuena – la abuela cocinitas – suspense – regalo)

  21. Melisima Melvada

    1243 – LA MATRIARCA

    Varios coches policiales rodeaban la casa. Dentro, trece miembros de una familia yacían muertos alrededor de una mesa aún servida con una copiosa cena de Nochebuena. Solo había sobrevivido la abuela, que, temblorosa, repetía que se habían reunido allí para celebrar que tenían tres décimos premiados del Gordo, guardados —según insistía— en el bolsillo de su delantal.
    El teniente Pelayo descartó robo, violencia o accidentes domésticos: no había estufa encendida, ni restos de sangre, ni signos de pelea. La familia era ejemplar, sin conflictos conocidos.
    Al inspeccionar la vivienda con detalle, encontró un cuaderno juvenil. En la última página, una nota reciente decía: “La abuela ve cada vez peor. Hoy echó sal al bizcocho. Ayer, las lentejas eran incomibles. Cualquier día se equivoca y nos echa matarratas en la comida.”
    La abuela, sentada en la cocina, acariciaba su delantal con una sonrisa ausente.
    El delantal no tenía bolsillos.

    1243 – (Nochebuena – abuela cocinitas – policiaco – lotería)

  22. Melisima Melvada

    2005 – ¡Ay del chiquirritín!

    Despedíamos el año con una buena dosis de alcohol, drogas y mucho desfase cuando entre las serpentinas apareció el mismísimo Niño Jesús.
    La música se evaporó y nuestras sonrisas también. Tenía los ojos huecos y traía algo parecido a un juguete, envuelto en papel dorado. Lo dejó en el centro de la pista y sonrió sin labios. El paquete latía. Nadie se movió; ni siquiera los más colocados. El envoltorio se abrió solo; vimos que era un sonajero hecho de huesos diminutos, aún húmedos. Al agitarlo, el Niño inclinó la cabeza y de sus cuencas brotó un murmullo de villancico sonando al revés. Las luces se apagaron para siempre.
    Sé que ahora que estás leyendo esto, estás sintiendo un frío de morgue recorriendo tu espalda. Si te das la vuelta, verás al niño entre algodones ansioso de jugar contigo.

    2005 – (Cotillón – El niño – Terror – Juguete)

  23. Melisima Melvada

    3762 – Mejor, certificadas

    La veo, y mi mente regresa a la carta de mi infancia dirigida a Papá Noel. Mi mano enamorada renunciaba a los regalos y le pedía algo más importante: que ella, Adela, mi compañera de clase, la más bella, me mirara y me sonriera. Recuerdo que también le advertía que no creyera al Chucky si le decía que había sido bueno, porque mentía. La carta nunca llegó, pues Chucky seguía pegándome mientras alardeaba de su bicicleta nueva, y Adela jamás me regaló una sonrisa.

    Pero ahora, en la vejez, siento que sí: el cartero por fin la ha entregado, porque ella me mira y sonríe. La veo en el mercadillo navideño despachando turrones y mazapanes, y mi corazón me grita que endulzará mi vida. Las arrugas han dibujado en su rostro un laberinto donde anhelo perderme, y su sonrisa reluce como siempre; suspiro y, sin miedo, decido seguir su estela.

    3762 – (mercadillo – cartero – romántico – turrón)

  24. Melisima Melvada

    2765 – ¿QUÉ HACE UN CARTERO COMO TÚ EN UN COTILLÓN COMO ESTE?

    Nada más trasponer el umbral, se percató de su error: no debió hacer caso al bromista del abuelo cuando le aseguró que vestido de juguete de acción daría la campanada. Todos le miraban desde el pedestal de sus mejores galas, burlándose de los falsos músculos de su camiseta y de su cartuchera de Madelman de pega.
    Entonces la vio, tan incongruente como él con su uniforme, su gorra y la fláccida saca de Correos al hombro. Otra pardilla convencida de que aquello era una fiesta de disfraces. Vino hacia él; fue rozarse y saltar la chispa. Mientras aquellos pijos coreaban la cuenta atrás al ritmo de las campanadas, ellos descendían los doce escalones que llevaban al aseo, envueltos en una nube de excitación y de serpentinas.
    Y, en lo alto del árbol que adornaba la sala, un angelote de plástico sonreía con la satisfacción del trabajo bien hecho.

    2765 – (Cotillón – cartero – romántico – juguete)

  25. Melisima Melvada

    0408 – EL GRINCH EN MI INTERIOR

    Brindamos con champán y nos dijimos todo eso que se dice y que no significa nada. Yo aguanté estoicamente el discursito del Rey, las preguntas incómodas y los besos de las tías ausentes todo el año. El odio me crecía dentro como un monstruo que quisiera devorar mi sonrisa fingida. Bebí para olvidarme de todos y de mí. Y después… la noche por delante, una especie de nebulosa y esta mañana… un recuerdo siniestro que quiere abrirse paso en mi memoria cuando en las noticias salen imágenes de una zona acordonada por la policía, muy cerca del portal donde vive la tal Belén, esa chica que anoche también me rechazó.

    0408 – ( Portal de Belén – Rey -Terror – champán)

  26. Melisima Melvada

    6744 – EL REGALO

    Quiero tomarme un descanso antes de entregar el último paquete, que aunque tiene un aspecto extraño por las fechas en las que estamos seguro que es un regalo. Me tomo un café en la terraza de un bar al que esta soleada mañana visita un coro de niños cantando villancicos. A pesar del ambiente navideño, saboreando el café y tatareando las melodías, no escapo de las noticias de robos que están circulando por la ciudad y me convierto en un nuevo afectado. En este caso, no ha sido un bolso o un móvil, me han robado el paquete sin darme cuenta. Mientras me quedo sin saber qué hacer, una de las niñas del coro empieza a gritar “al ladrón” señalando a Papá Noel. Un policía lo detiene poco después, mientras le dice que tenía que entregarlo rápido a la persona que se lo había pedido.

    6744 – (Coro de villancicos – Cartero – Policiaco – Regalo)

  27. Melisima Melvada

    2608 – QUE COMIENCE LA FUNCIÓN

    Un ángel entró con los cuartos, y todos los que estaban celebrando la Nochevieja, aplaudieron entre ovaciones.
    » Qué buen espectáculo» corearon algunos.
    Con la décima campanada se apagaron las luces. Quedando la sala en absoluta oscuridad, el ambiente comenzó a enrarecerse, ya no había vítores ni alabanzas. Con la undécima , los ojos del ángel se volvieron rojos y una ráfaga de plumas cayó sobre los asistentes que se agolpaban, con el miedo en el cuerpo, hacia la salida . En la última, retumbó como un trueno quebrando la copas de champán, una voz grave y oscura: » Por no haberme invitado, la niña entrará en un sueño profundo a los dieciocho años’.
    Y desde la barra, el camarero masculló.
    _ ¿De dónde habrán sacado a esta tía? Otra vez lo mismo, ya se ha equivocado de día, de papel y de función.

    2608 – (Cotillón- Ángel -Terror- Champán)

  28. Melisima Melvada

    1060 – YO NO HE SIDO

    Aquella Nochebuena, fuimos toda la familia a cenar a la casa de la sierra. También vinieron mis tíos y mi prima Lenita, de doce años como yo. La de ojos de caramelo y sonrisa de nube. Mientras los mayores se dedicaban a preparar la mesa y los platos, le propuse a Lenita poner los adornos al árbol y montar el nacimiento. Entre bolas, luces, espumillón y figuritas de barro, me extasió el aroma a vainilla de su pelo y los inevitables roces de nuestras manos.
    Sería la flojera por los nervios, un exceso de confianza, las habichuelas del mediodía, no sé, el caso es que un desagradable olor se interpuso entre los dos. Con mis mofletes ardiendo, solo acerté a señalar al caganer que acabábamos de colocar cerca del Portal.

    1060 – (Nochebuena – Niño – Romántico -árbol)

  29. Melisima Melvada

    1325 – Por donde ha venido

    Durante la cena, está nervioso. Como sus padres le han dicho mil veces que con un hijo como él ya basta, estas Navidades se ha pedido un cuñao. Pensó en un juguete de preguntas y respuestas, pero ha escuchado que un cuñao sabe mucho y de cualquier cosa. Además, no necesita pilas ni enchufes. De pronto, oye unos cascabeles. Salta de la silla y corre hacia el salón. Junto al árbol, una caja inmensa, de su misma altura. Rasga el envoltorio y quita la tapa. Dentro encuentra un niño como él que abre los ojos de sopetón y no caya. Le recrimina todo, incluso que lo haya pedido. Afirma que puede columpiarse más alto; que la tierra es plana; que las niñas no están mal, pero… Después de dos horas extenuantes, pone la tapa de nuevo, lo envuelve bien y lo lanza a la chimenea. Para que se lo lleven.

    1325 – (Nochebuena – el cuñao – fantástico – juguete)

  30. Melisima Melvada

    4444 – RAZÓN DE ESTADO

    Tres días antes de Navidad, mi padre murió tras comulgar en sus aposentos. Coronado nuevo rey, presidí en Nochebuena la misa del gallo. Regalé a monseñor Cirilo un gran reserva de mi bodega para la consagración. El oficio se celebraba con normalidad hasta que, convertido el vino en la sangre de Cristo, el obispo llevó el cáliz a su boca y cayó fulminado. La policía hizo varias pesquisas, registró el templo y, tras analizar el líquido que quedaba en el copón, me señaló como su principal sospechoso. Probé mi inocencia, no obstante, bebiendo el contenido de la botella que no había sido consagrado sin sufrir daño alguno. Ya no hay más misas desde entonces. Han culpado a Dios de ambos asesinatos; desde su mazmorra, lo escucho pedirme clemencia. Mientras, limpio el país de quienes cuestionan mi autoridad con venenos y creo los antídotos… mis mejores coartadas.

    4444 – (Misa del Gallo – Rey – Policiaco – Regalo)

  31. Melisima Melvada

    0669 – EN CUALQUIER LUGAR DE UN MUNDO EN GUERRA

    Había llegado el momento. Estaban solos, refugiados en aquella tenada huérfana de animales. Parecía una réplica del portal de Belén, bajo un cielo que se deshacía en copos, como confeti festivo.
    Ella no sintió miedo. Le tenía a él, tan amable e ingenuo que parecía un ángel sin alas. La vida empujaba desde dentro; pronto serían tres y eso los colmaba de felicidad.
    Fuera, resonaba el eco de alguna bomba y el olor a pólvora y miseria se hacía sentir. Dentro, el dolor abría paso a la vida.
    Cuando el bebé asomó la cabeza y la madre se desgarraba de dolor y alegría, un coro de ratas observaba con deleite la escena. Se fueron acercando con sigilo, lamiendo los líquidos amnióticos que se habían derramado del útero. Cuando se dieron cuenta, ya nada pudieron hacer. Un grito salvaje irrumpió en el cobertizo inmediatamente después de cesar el llanto del bebé.

    0669 – (Portal de Belén – Ángel – Romántico – Confeti)

  32. Melisima Melvada

    5555 – INESPERADO MOTÍN EN EL POLO NORTE
    Hay un descomunal revuelo en la casa de Papá Noel. Los renos están expectantes, quizá será su primer enero sin acabar extenuados. Los juguetes se han sublevado: no se dejan envolver ni meter en los sacos del trineo. Los balones rebotan por las paredes, los dados y fichas de los juegos son como una lluvia de confeti, los coches teledirigidos van a gran velocidad entre habitaciones y las muñecas se manifiestan enfadadas. Los elfos no atinan a explicar el motivo a su jefe, muy preocupado por la situación, a dos noches del reparto por todo el mundo. Unos pelos verdes junto al ventanal apuntan al Grinch, quien confiesa haberles contado la realidad de la infancia de hoy en día. Finalmente Rudolf da con una solución: los juguetes incorporarán un inhibidor de frecuencia para inutilizar los móviles de los niños que, de esta manera, jugarán con los regalos.

    5555 – Casa de Papá Noel – Grinch – Misterio – Juguete

  33. Melisima Melvada

    9791 – EL ARTISTA
    El último seis de enero que pasaron en familia en casa de Juanín, debajo del árbol de Navidad no estaba lo que había pedido. Y mira que se lo había dejado claro al cartero de los Reyes Magos del ayuntamiento. Eso y que se había portado superbién. Bueno, al emisario real le susurró que solo bien, que quitase lo de «super», que igual se había excedido. Por si acaso.
    Tuvo que conformarse con un bloc y unos lápices de colores. Y aunque estaba algo decepcionado, se puso a pintar y enseguida se le pasó el disgusto. «Mami, para ti», dijo a su madre alargándole el dibujo. Pero qué difícil de complacer era, pues al verse retratada con estrellas chispeando entre ella y el barbudo de la Administración de Lotería tiró el papel a la basura.
    «Pues a papi seguro que le gusta», se dijo Juanín recuperándolo a hurtadillas del cubo.

    9791 – Administración de lotería – cartero – ciencia ficción – estrella

  34. Melisima Melvada

    2022 – Mi niño

    Este año la caja del trastero pesaba mucho. Y con motivo. Al desenvolverlo comprobamos que el niño Jesús ya no era bebé. Tenía unos quince años, zapatillas de skate, y una camiseta que ponía “Fuck me”.
    Desde entonces se ha comportado como un verdadero energúmeno. Ha dormido durante el día y merodeado durante las noches. Casi provoca un incendio al encender un canuto sobre la paja de su cuna.
    Hoy, durante el cotillón de nochevieja, ha cogido turrón, una botella de cava, y se ha pirado.
    Lo buscamos sin parar. Ya estábamos desesperados, cuando apareció haciendo eses por el camino de cáscaras de pistacho. Mamá lo cogió de una oreja y lo colocó en su jergón con las piernas peludas y los brazos por fuera.
    Después de vomitar sobre el burro, ha prometido que se comportará mejor. Eso porque vio que los reyes están cada vez más cerca del portal.

    2022 – Cotillón – el niño- fantástico – turrón

  35. Melisima Melvada

    1014 – AY DEL CHIQUIRRITÍN

    Esta Nochebuena Carmela ha invitado a su familia aprovechando que por fin ha encontrado trabajo.
    Decora la mesa con tanto esmero que nadie notaría que la vajilla está descascarillada y que las copas son restos de cristalerías comprados de segunda mano. La primera en llegar es su madre, que le regala una figurita para el belén. Se ríen de la ocurrencia y la colocan escondida tras el puente de plástico.
    La celebración va de maravilla, hasta su cuñado se está comportando. Pero a la hora de los villancicos, el niño de su prima, que lleva toda la cena hartándose de refrescos, suelta tal ventosidad que todos enmudecen ante tan tremenda pestilencia.
    Dispuesta a disimular el incidente, Carmela confiesa que el pavo es en verdad pollo, el cava está rebajado con gaseosa, la flor de Pascua es de plástico, pero el caganer que le han regalado no puede ser más realista.

    1014 – Nochebuena – el niño – humor – regalo

  36. Melisima Melvada

    1209 – La noche más larga

    Llueve la miel caliente que tamiza la vieja sobre la piel de la doncella. Las gotas chisporrotean sobre la carne de la joven, que visiblemente amodorrada apenas emite un lamento imperceptible. Después le unta una grasa transparente desde los pies hasta el pubis; rodea las nalgas y la tripa y atraviesa el pecho hasta los hombros. Embadurna también las mejillas y los párpados de un cuerpo que siente algo suyo. Fiel al conjuro, salpimienta y pone la cena en el hogar, rodeada de ramas de laurel y un chorreón del mejor brandy. Pronto, el olor del asado se confunde con el rumor tradicional de algunos villancicos, con las risas y las voces de sus hijos y sus nietos, que la regañan al llegar, por haberse vuelto a quedar, precisamente hoy, sin la sirvienta. Menos mal que cada año está más joven, porque, mañana, tendrá que barrer el confeti ella solita.

    1209 – Nochebuena – abuela cocinitas – terror – confeti

  37. Melisima Melvada

    1964 – Me la cargo. Yo me cargo a la pitonisa, por mis niños que lo hago.

    —Las cartas dicen que este año no tendrás cena de nochebuena en familia, ni Papá Noel o regalos. Muchacha, ¿es que no tienes chiquillos?
    —No. Ni quiero.
    —Ya… Mira, te recomiendo asistir al solsticio pagano, una velada muy romántica en plena naturaleza. Celebraréis el nacimiento de la luz sobre la noche, la promesa de la vida, iluminados con candiles y vestidos con pieles de bestias. Os congregaréis circunvalando la hoguera, brindaréis con absenta, la savia de natura, y danzaréis toda la noche. Al alba, alumbrados por la fertilidad de la luz, restregaréis vuestros cuerpos desnudos con las cenizas de la hoguera y fluiréis libres. ¡Libres!
    Disfruta mucho, querida, ahora que todavía puedes.
    ¡Fluir Libres!! Qué bonito suena, pero lo que la puñetera luz alumbró de verdad fue la semilla de Noel, Natalia y Belén. Adoro a mis criaturas, sí, pero dos tetas no dan para tanto caldo.

    1964 – Nochebuena – Papá Noel – Romántico – Regalo

  38. Melisima Melvada

    1503 – LA VENGANZA ES UN PLATO QUE SE SIRVE EN FRIO

    Le extrañó que su sobrino Jacob le invitara a la cena de Nochebuena, teniendo en cuenta que el Grinch se había encargado de adoctrinarle contra la Navidad desde su más tierna infancia. Aceptó la invitación porque sentía curiosidad por conocer la casa que se había comprado cuando le tocó el Gordo de la lotería. Le intranquilizó la mirada del taxista a través del espejo retrovisor cuando le indicó su destino, pero cuando paró el coche y le dijo que ya no se acercaba más, los peores presagios se apoderaron de él. Caminando colina arriba llegó a la puerta y la encontró abierta. Abriéndose paso entre telarañas y murciélagos llegó a un enorme salón. Las velas iluminaban la mesa dispuesta para la cena pero no había ni rastro de Jacob. Antes de poder moverse sintió en su nuca el cañón de la recortada. ¡Feliz Navidad! Fueron las últimas palabras que escuchó.

    1503 (Cena Nochebuena – Grinch – Terror -Lotería)

  39. Melisima Melvada

    3986 Animalista

    El año pasado me paseé por el mercadillo con una pancarta solidaria en defensa de los pavos, nadie me hizo caso. No contentos con comérselos Navidad tras Navidad, ahora los disfrazan de Papá Noel, con barba blanca y gorrito rojo. ¡Qué humillación! Para ellos, no para mí. Este año, continuando con mi lucha, me planté en medio de los puestos vestido de pavo y me puse a gluglutear como un poseso. El dueño de Mercadona, que pasaba por allí, me agarró de las patas. « ¡Me llevo ese gordo, con él tengo para vender hamburguesas todo el año!», gritó. Aunque cambié el glugluteo por mi clásico ho, ho, ho, no tuvo piedad. Ahora, a punto de entrar en la picadora, lo que más lamento es la victoria definitiva de mis rivales de Oriente. ¡Solo encontraría consuelo si mi desgracia inspirase a la Rosalía para componer una nueva canción!

    3986 – Mercadillos – Papá Noel – surrealista – pavo

  40. Melisima Melvada

    1521 -De casta le viene al galgo

    Envuelto en su chaquetón verde, se paró delante de la puerta de la casa donde, de forma sorprendente, se había detenido la estrella que durante noches había surcado el firmamento. Antes de abrir, vio a su lado a una mujer que cargaba un cesto con frutas, a la que hizo la zancadilla, con lo que tanto ella como su mercancía acabaron en el suelo.
    Luego, ya dentro, escupió sobre la mesa que estaba dispuesta para celebrar la tradicional cena de Nochebuena, en la que, desde tiempos inmemoriales, se conmemoraba que los días empezaban a hacerse más largos. Avanzó hasta llegar a la gente, y arrugó la boca en un gesto de desprecio al ver que, en una esquina, una joven pareja acunaba a un niño recién nacido. Entonces se puso a gritar que los odiaba a todos. Y los vecinos, hartos, echaron a la calle al gruñón señor Grinch Netanyahu.

    1521 – Nochebuena – Grinch – Fantástico – Estrella

  41. Melisima Melvada

    Feliz año nuevo a tod@s, hasta aquí los relatos recibidos para el GORDO. Ahora toca al jurado leer y seleccionar los 17 que pasarán a votación popular. Dadnos unos días

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