Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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92. Las mil y una clases

Doña Enedina estaba corrigiendo un examen de lengua cuando la visitó la muerte. Pensando que los chicos  perderían el curso, solicitó un aplazamiento. Conmovida por la vocación a prueba de guadaña, la muerte aceptó. Volvió un año después, mientras hablaban de la guerra civil. Se sentó al fondo recordando con nostalgia aquellos años de trabajo duro pero gratificante, hasta que olvidó para qué había ido.
Empezó a visitarla cada año. Escuchaba la  lección en un aula  cada vez con más sillas libres. Le gustaba la historia porque revivía los momentos estelares de su carrera. La profesora terminaba cada clase con suspense, creando una expectativa que suponía un año más. Cuando las últimas familias se fueron a la ciudad, Doña Enedina supo que ya no serviría dejar a Colón oteando el horizonte ni a Napoleón a las puertas de Moscú. Borró  el encerado y colocó las sillas. En un fotograma efímero alcanzó a ver las fotos en blanco y negro de los últimos cuarenta cursos. Toda su vida.

11 Responses

  1. Rosalía Guerrero

    Lucas, me encanta esta versión rural de Las mil y una noches de doña Enedina. Por cierto, no conocía ese nombre, qué curioso.
    Un abrazo y suerte.

  2. Ángel Saiz Mora

    Los guionistas de tantas series como hay en la actualidad, en lugar de devanarse los sesos a la búsqueda de algo nuevo, solo tendrían que recurrir a la historia humana para inspirarse, tan llena de pequeñas historias, esas que nos gustan tanto, hasta a la misma muerte, que de desenlaces cruentos con lo que se escriben gran parte de los acontecimientos que han sido sabe un rato.
    Un abrazo y suerte, Lucas

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