02. REGOCIJO (Juan Manuel Pérez Torres)
Aquel año, el árbol de la plaza del pueblo se llenó de pájaros. Que si el cambio climático, que si una segunda primavera, que si las aves migratorias… Se oían trinos de canarios creando melodías con los alegres gorgeos de alondras y ruiseñores, y la algarabía de los jilgueros silvestres se acompasaba con los arrullos y los zureos de las palomas. El canto melodioso del mirlo tranquilizaba a las ruidosas cotorras y el piar de chamarices y verderones proporcionaban ritmo, hermanando timbres y tonos. Hasta el zorzal del bosque se vino al árbol. Los paisanos charlaban conjeturas durante sus partidas de dominó o mientras cantaban las cuarenta en bastos. Decían los más viejos del pueblo que llegaron a verse hasta gaviotas aquel año.
Desde entonces, por estas fechas, se celebran fiestas en el pueblo y adornamos el árbol con luces de colores, ponemos música en las casas y cocinamos pollos, perdices, pavos y pulardas. Rememorando la llegada del primer gorrión a nuestro pueblo, nos ponemos alas en su honor y festejamos la efeméride poniendo un arbolito adornado con luces intermitentes en nuestras casas y montando un pequeño nido al que todos le silbamos y entonamos cancioncillas inventadas.


Que no dejen nunca de trinar las aves, y que tampoco dejemos de apreciarlo.
Un abrazo, suwrte y Feliz Año, Juan Manuel.
Trinan y trinan y vuelven a trinar, las aves en el nido… (Y con tanto trino surgió la trinidad).
Gracias, Ángel. Feliz año y un abrazo.
Es que todos necesitamos algo en lo que creer, y si no lo tenemos nos lo inventamos. Qué más da que sea un niño en un portal, que un árbol lleno de pájaros…
Un abrazo y suerte.
Las montañas que mueve la fe están bien pobladas de árboles y de pájaros. Y, a veces, también jaulas. Gracias Rosalía, feliz año nuevo.
Así se escriben las leyendas. Es muy paradójico que se celebre la llegada de los pájaros comiendo pájaros.
Muy bien llevado el relato y muy bien titulado.
¡Enhorabuena!
Gracias, Almudena, por tu lectura y tu amable comentario. Me encanta que te guste.
Un abrazo y suerte con el tuyo.
Precisamente hoy, he grabado con el móvil una tremenda bandada de gaviotas desde una ventana de mi suegra. Cada primer domingo de mes, se repite la historia. Son tantas y tan próximas, entre la gente, y estando el mar a varios km, que sorprenden y dan casi miedo; recuerdan la película de Hitchcock. (En realidad, vienen a recoger restos de una feria mensual en la calle). En tu caso, es justo lo contrario: se recuerdan y festejan como una bendición. La parte “de película” está en esa forma tan curiosa de celebrarlo: comiendo aves.
También hay en eso algo de Berlanga ¿no crees?
Gracias, Edita, suerte con el tuyo y feliz año.
Me ha gustado mucho la ambientación que has creado en el relato, me he visto en ese pueblo, en una de esas casas celebrando la festividad creada por la necesidad de fe. Qué bien traído. Enhorabuena y mucha suerte.
Muchas gracias, Beatriz, tu opinión es importante para mí. Feliz año y mucha suerte. Abrazo.
Qué bien escrito, qué alegoría tan acertada. A resaltar esa celebración comiéndo avves para rememorar la llegada de las aves.
Enhorabuena.
Saludos
Qué bien que te guste, Gabriel. Gracias por leer y comentar. Un saludo y mi deseo de felicidad para el 26.
Qué alegre y consolador es tu cuentito, Juan Manuel. Consuela y levanta el ánimo en estos tiempos, de nuevo, tan oscuros. Ojalá las amenazantes sombras no logren vencer nuestra alegría y nuestras ansias de paz. justicia y bienestar. Un abrazo y suerte, guapo.
Todo lo que sea necesario para mantener una fe sana. Todos necesitamos algo de jolgorio.
Un abrazo, Puri. Y feliz año.
El hermoso origen pagano de tantísimas festividades, festoneado con el repiqueteo y el gorjeo de las palabras que brotan de una pluma hábil y cálida, como la de Juan.
En efecto, Susana, los orígenes de las celebraciones, casi siempre son paganos, hechos puntuales que, por razones de necesidad de fé, se instauran en el populacho.
Gracias por leer y comentar. Un abrazo y feliz año.
¡Qué belleza! He tenido miedo de que entre tanto pájaro hicieran diana en mí, cosa que acostumbran.
Perdón por la broma, tu texto tiene una facilidad de lectura envidiable, para el tema tan difícil que plantea.
Me gustaría pasar una fiesta en ese pueblo.
Felicidades por el relato, y suerte.
Muchas gracias, Hugo, por tu amabilidad. Verdaderamente, ese pueblo en fiestas es una jarana, tu comentario, un motivo de fiesta para mí.
Un saludo fraterno en letras.
Yo me quedo con la estupenda descripción de todas las aves. Una maravilla.
Un abrazo
Gracias, Gema, otro abrazo para tí.
Lo importante es adorar todo lo que venga del cielo, sea un pollo o un pillastre. Hermosa vuelta de tuerca, alegoría de las que dejan regusto. Bravo. ¡Suerte!
Gracias, Raúl, me encanta que te guste, todo un cumplido por tu parte.