Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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91. Madrid s. XXI

Como las rapaces que han perdido el filo de sus garras porque ya solo esperan la carroña del atropello, las cigüeñas que no migran han alargado sus picos al acecho de progenitores distraídos e indecisos. Impresionan con sus libreas, impávidas, encaramadas a cientos sobre las farolas de la M-50, dispuestas a servir bebés.

A María, estragados cuerpo y alma con aguas milagrosas, cócteles de hormonas, sacrificios inconfesables, velas inverosímiles, amuletos diversos, luz de luna y oraciones a San Ramón, se le deshilacharon la esperanza y las ganas con los años.  Atrapada en el atasco, le tiemblan las manos sobre el volante  y apenas levanta la mirada  hacia el ejército de pájaros que observa el  discurrir lento de los vehículos.  Fantasea con recuperar el anhelo, esta vez sola, y prescindir de las ventajas de ser dueña absoluta de sus días.

No recuerda haber leído ningún caso de embarazo por las cigüeñas desesperadas, ni se explica el posible mecanismo. Quizá sea todo una leyenda urbana. Aun así, casi sin pensarlo, fija la vista en un ejemplar cercano  y susurra  «aquí estoy».  El ave extiende las alas y alza el vuelo.

Antes de llegar a casa compra, ilusionada, un test en la farmacia.

11 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    Un ejemplo de que nunca hay que perder la fe, que siempre hay una última esperanza para, al menos, mantener ilusiones. Un relato escrito con mimo y maravillosamente, pura prosa poética.
    Un abrazo y suerte, Eva

    1. Rosa Gómez Gómez

      Es una combinación inquietante de pájaros y deseos de embarazos humanos. Pintas un medio muy inquietante. A mí me da mal rollo todo: tanto la cigüeña que va en busca del “bebé”, Como ella que se va a hacer un test de embarazo. Desde luego no es una historia de Disney. Esta atrapa más!

    2. Rosa Gómez Gómez

      Es una combinación inquietante de pájaros y deseos de embarazos humanos. A mí me da mal rollo todo: tanto la cigüeña que va en busca del “bebé”, Como ella que se va a hacer un test de embarazo. Desde luego no es una historia de Disney. Esta atrapa más!

      1. Eva García

        Hola Rosa, gracias por comentar. A veces se tiene fe en cosas que dan mal rollo como dices… Si te ha atrapado, espero que no sea una pesadilla. Un abrazo.

    3. Eva García

      Edita, aquí los pronósticos son como los del tiempo, más vale mirar por la ventana jajaja. Gracias por tu apoyo siempre, me haces sentir especial. Unha aperta forte, forte.

  2. Muy bueno, Eva.
    «Impresionan con sus libreas, impávidas, encaramadas a cientos sobre las farolas de la M-50, dispuestas a servir bebés.»
    Esa frase es oro: cierras los ojos y lo visualizas perfectamente.

    Enhorabuena y suerte.

    Saludos

    1. Eva García

      Muchas gracias Gabriel. No hace falta que cierres los ojos, la imagen es real. Yo lo he visto en la M-50 y en tramos de la M-40 e impresiona. ¿¡Qué demonios hacen todas esas cigüeñas, decenas y decenas, subidas a las farolas, una tras otra!?. Por cierto, aprovecho para decirte que me encanta tu relato finalista. Un saludo.

  3. Rosalía Guerrero

    ¡Buala, me volaste la cabeza! A mi también me dan mal rollo esas cigüeñas en las farolas de la M-50, y más sabiendo que es real. Sin embargo, a tu protagonista le parecen el mejor de los augurios.
    Un abrazo y suerte.

    1. Eva García

      Puritito Hitchcock, Rosalía.Si alguna vez pasas por allí, mira hacia arriba… están ya tan integradas en el paisaje… yo no me podía creer que mi marido y mi hija no las hubieran visto. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

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