Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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31. Alimentando refranes

Soy el último mono en esta oficina de mierda. Por mi legendario despiste, siempre me endosan las peores tareas. No le caigo bien a nadie, mi jefe me desprecia y cuenta los días para poder despedirme. Así que, me digo, ¡de perdidos al río! Y, ante el asombro de mis colegas, me ofrezco voluntario para el encargo.

Mi abuelita siempre decía que tuviera fe, que yo había nacido con una flor en el culo, por lo que espero, de esta manera y con un poco de suerte, poder ganarme el favor de todos.

Es un hecho que ahora me miran distinto.

Despierto con renovado humor y afianzo la idea de tomarme el recado casi como una especie de feliz excursión. Tendré tiempo de conocer la ciudad y, quién sabe si de toparme con alguien afín… Son quimeras, lo sé, pero a lo mejor en la otra oficina alguien descubre mi gran potencial.

¡Pues a tomar por el saco mis expectativas! No sé en qué burbuja vivo…

He perdido el vuelo y, en el undécimo día de septiembre de 2001, puedo constatar que sigo siendo un imbécil…

Y que el mote de “desastre”, en ocasiones, se me queda pequeño.

6 Responses

  1. Se me ocurren algunos refranes que no le vendrían mal: “No hay mal que por bien no venga”, “ No por mucho madrugar amanece más temprano”… Pero hay un refrán en gallego que creo que le va muy bien a este desastre de personaje, que al final, gracias a su forma de ser, se libró del tremendo accidente del 11 S: “O que está de Deus non o leva o demo” (que significa algo así: lo que está bendecido por Dios, no puede el demonio estropearlo). Claro que el pobre hombre solo salvó la vida; el despido, igual no. El personaje con su forma graciosa de hablar de sí mismo se hace querer.

  2. Ángel Saiz Mora

    Lo que a veces nos parece una contrariedad, en realidad es un capricho del azar, o vaya usted a saber, que evita males mayores que ni imaginamos. Tu protagonista se siente desgraciado por haber perdido un avión, sin sospechar que hubiera supuesto el fin de su existencia terrena, por dura que fuese en ocasiones. En el lado opuesto está la sagacidad de la abuela, que sabe ver más allá, o lo que es lo mismo, tiene fe en la buena suerte de su nieto.
    Un abrazo y suerte, Susana

  3. Hugo Gonzalez

    Hola, Susana:
    ¡ Qué contrariedad haber perdido el vuelo!
    ¡Qué relato más fresco! Como te dijo Edita al personaje se le coge cariño. ( menos en la oficina)

    Me gusta la elipsis que haces “ Es un hecho que ahora me miran distinto.“ si lo he entendido bien, ahí le echan del trabajo, ¿ verdad?
    Y la abuela … más sabe el diablo por viejo que por diablo.

  4. Rosalía Guerrero

    Mira, pues al final sí que tenía una flor en el culo (me encanta esa expresión). Muy divertido y con un buen giro final.
    Un abrazo y suerte.

  5. Gema

    Me alegro mucho de que hayas decidido salvar a tu personaje y le hayas cancelado el vuelo, jajaja.
    ¿No sería estupendo tener ese poder como autor e impedir aquella tragedia, que los que no se subieran a los aviones fueran los responsables de aquello? Al menos has salvado a uno.
    Un abrazo

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