37. PROBABILIDADES
Cada lunes se acerca al quiosco con sus boletos en la mano y el corazón en vilo, esperando que la máquina le diga que tiene seis aciertos. Seis números que la libren del dolor de huesos que le provoca vivir; que le permitan disfrutar de sus últimos años, viviendo como una reina; que le ayuden a dejar a sus hijas con el futuro arreglado.
—Nena, ¿qué crees que es más fácil, acertar seis en la primitiva, o que un meteorito impacte en la Tierra? —le pregunta a Conchi, la lotera.
—Fácil: hacerte rica es una probabilidad entre catorce mil, y nuestra extinción definitiva, dinosaurio style, una entre trecientas mil —le contesta una chica con gafas de empollona que espera su turno en la cola.
—Pues por eso sigo jugando —comenta en voz alta—, porque espero que me toque algún día.
Mientras tanto, Conchi revisa los boletos en el escáner. Cero euros.
—¿Lo de siempre? —pregunta. Y ella asiente con la cabeza.
Cuando sale a la calle mira al cielo. Si las estimaciones son correctas, una roca enorme impactará en tres semanas. Espera que, por una vez, la ciencia se equivoque.


Hola Rosalía
Un tipo original de fe(y no por ello menos usado) es la fe en la suerte. En especial en España, nos aferramos a las Loterías con bastante asiduidad. Invertir en ilusión se nos da mejor que aprovechar la suerte que tenemos de que (aun) no nos hayamos extinguido, jeje.
Genial tu relato (me encanta ese Dinosaurio style). Un abrazo y enhorabuena!
Muchas gracias, Alberto. Mi padre se murió creyendo que algún día le iba a tocar la lotería y creo voy por el mismo camino: tengo fe.
Otro abrazo para ti!!
Que toque la lotería es poco probable, que caiga un meteorito letal, también, pero ambas cosas son posibles, cálculos arriba o abajo. El problema es que el azar, caprichoso, hace lo que quiere y sin ninguna lógica.
Todos estamos en las estadísticas, nos guste o no, casi cualquier cosa puede suceder, pero que no nos toquen desdichas graves.
Un abrazo y suerte, Rosalía.
Si nos tiene que tocar algo, que nos toque la primitiva, y así nos jubilamos ya.
Un abrazo y muchas gracias por comentar, Ángel.
Yo sinceramente 0 fe en los juegos de azar. Cojo algún cupón de vez en cuando y casi lo miro cuando va a caducar, jajaja. Pero en lo que sí creo , a tenor de los acontecimientos pasados y presentes , es en que no hace falta que caiga un meteorito para extinguirnos , ya hacemos méritos suficientes aquí en la tierra.
Me ha gustado tu relato. El último párrafo es un micro perfecto.
Un abrazo
Rosalía, desde luego has elegido un tema bien real. Aunque hay de todo: los que, como yo, sabemos que nunca jamás nos va a tocar, y los que como tu prota tienen fe en que algún día…Estos últimos por lo menos tienen esa ilusión semanal. ¡Y soñar no cuesta nada!
Me gustó la expresión «dinosaurio style», aporta una nota cómica al relato.
Aprovecho para darte la enhorabuena por ese premio a la regularidad. ¡Genial!
Muy buen relato, Rosalía.Según empezaba a leer me estaba viendo a mí mismo de camino al lotero. Ese ratito en el que esperas que el boleto esté premiado, aunque sepas casi seguro que va a ser que no, es «impagable».
Enhorabuena!
¿ Se pueden poner emoticonos de aplausos?
El final me ha dejado… ¡Me ha encantado.!
Como no veo ningúna roca enorme en el cielo acercándose, mañana echo la lotería. Gracias.