39. Cuatro esquinitas tiene mi cama
El de la aureola dorada ha vomitado sobre la colcha, y el de las alas azules ha aprovechado la coyuntura para endiñarle un navajazo. Los otros dos (el querubín y el serafín) están peleándose a jarronazo limpio por un mísero gramo de heroína.
Eso sí, al verme despierta, enseguida disimulan y regresan a sus puestos.
—¡Ya estáis otra vez! ¡Así es imposible dormir! —les grito, intentando parecer furiosa.
Pero ellos saben cómo calmarme: primero me piden perdón, alegando que las noches se les hacen demasiado largas; luego me traen leche calentita o me preguntan si quiero la cuña; y por último me masajean los pies con esa sensibilidad que solo ellos poseen.
Mientras me adormezco, les aviso de que a la próxima les cambio por cuatro seguratas, que ellos al menos no lo llenarían todo de plumas. Al oír eso, siempre estallan en lágrimas plateadas, me besuquean los antebrazos y me repiten que por favor no los eche. Que la cosa está muy mal, señá Emilia, que ya ni en el cielo es fácil encontrar un trabajo digno y un techo donde cobijarse.


Me ha encantado. Sobre todo el cierre, con esa puñalada certera a estos tiempos que vivimos.
Espero que mis cuatro angelitos no sean como estos, me tentaría quedarme despierto toda la noche.
Muy negro y muy bueno.
Saludos y buena suerte.
Genial, Alberto, muy divertido. El tema angélico tratado de manera original, acorde con los tiempos. Y coincido con Gabriel, buenísima la última frase.
Un abrazote.
Quién dice que esos seres celestiales, mucho menos angélicos de lo que nos contaron, no actúan co.o este pendenciero cuarteto? La fe en ellos no es incompatible con su proceder, a ver quién es el valiente que se atreve a desafiarlos en su labor de celosos guardianes.
Muy divertido, Alberto
Un abrazo y suerte
Menos mal que la cama no tiene más esquinitas.
Texto muy divertido, Alberto.
¡Vaya piezas que están hechos esos angelitos! Aunque al final no puedo evitar sentir un poquito de compasión por ellos. Me ha encantado, Alberto.
Un abrazo y suerte.
Madre mía, qué mal está el asunto. Jajaja, muy gracioso tu texto angelical. Mucha suerte y un abrazo fuerte.
Coincido con todos en que es un texto con mucha ironía y un toque sociológico insertado muy bien en ese final.
Un abrazo
Me encantan estos ángeles de la guarda actualizados. Cumplen con su tarea de cuidar a una mujer, dependiente? Y aunque no lo fuera. Siempre me reconfortó y me ilusionó tener a estos 4 protectores en las esquinitas de mi cama.