Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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52. MOMENTOS CRUCIALES (A. BARCELÓ)

Todo el tiempo del mundo se detiene en un instante. En mi cerebro la amígdala se pone en guardia, el sistema límbico trabaja a pleno rendimiento y activa el hipotálamo y la corteza prefrontal. Soy un bloque de hielo, he conseguido minimizar al máximo los síntomas físicos de cualquier situación propia de lucha o huida, mi respiración y mi pulso son prácticamente normales y apenas transpiro. Mis neuronas dan la orden exacta a mis músculos y la acción se produce. He tenido que luchar contra todos mis miedos para conseguirlo, pero me avergüenza confesar que lo he hecho sin fe. Espero que no me obliguen a renegar de este acto, pues para bien o para mal mi voto ya descansa en el fondo de la urna.

13 Responses

  1. ¿Es idea mía o el que votó es un neurólogo? Pregunto por el detalle con el que describe lo de la amígdala, el sistema límbico, la corteza prefrontal, etc…. Antes de llegar a la palabra final del micro, «urna», pensé que se trataba de alguien sufriendo un ataque de pánico,o algo así… Comparado a votar irresponsablemente (que no fue el caso), que el protagonista lo hiciera sin fe es apenas un detalle, aunque a él lo avergüence, pero creo que a eso llevan las malas experiencias políticas, a votar de esa manera, con muy pocas esperanzas de cambio…

    Así son los momentos cruciales, ponen a prueba la fe…

    Me ha parecido muy interesante tu abordaje de la propuesta del mes, querido Barceló.

    Un beso grande,
    Mariángeles

    1. Ángel Saiz Mora

      Cada vez cuesta más sacar un poco de fe para acudir a votar. Muchas veces se acaba haciendo por costumbre, por obligación cívica, para evitar un mal mayor, pero sin convencimiento ni confianza, con la esperanza bajo mínimos. El cuerpo lo sabe y reacciona. Pese a todo, tu protagonista lo supera.
      Original y bien contado, tocayo.
      Un abrazo grande y suerte

      1. Barceló Martínez

        Hola, Ángel.
        Cómo no perder la fe con todo lo que estamos viviendo. Es inevitable pensar si cuando vas a votar, independientemente de la opción que elijas, no estarás contribuyendo a empeorar las cosas. Yo siempre he dicho que ahora que disfrutamos de este derecho, me siento en la obligación de aprovecharlo, por los que antes que yo no lo han tenido, pero cada vez me cuesta más y lo tengo menos claro.
        Un cálido saludo.

    2. Barceló Martínez

      Hola, Mariángeles.
      Lo primero, pedirte perdón por la demora en contestar.
      Podría haber sido un neurólogo quien cuente esta historia, pero la verdad es que mi intención era representar una persona que se preocupa por estudiar el porqué de las cosas. La idea era forjar un paralelismo que dé a entender que seguramente también habrá buscado ese porqué para ejercitar su derecho al voto y, aún así, no está muy seguro de que votar sea una buena opción.
      Gracias por tu comentario, un cálido abrazo.

  2. Estoy de acuerdo con Ángel, un relato muy original, que a estas alturas y con este tema no era nada fácil a priori. Y mantienes muy bien la incógnita hasta la ultimísima palabra. Lo de votar sin fe… tal como está el panorama no me extraña nada, la verdad.
    Un abrazo, Ángel.

  3. Esa frase final, “mi voto ya descansa en el fondo de la urna”, provoca contestarle: “Que en paz descanse”. A ver quién es el valiente, que alguno habrá, que tiene fe en que valga para algo lo que hacemos o dejamos de hacer con la panorámica actual. Bien elegido el enfoque del tema.

    1. Barceló Martínez

      Hola, Edita.
      Esto que cuento me produce tristeza y desasosiego, pues tener fé en nuestros servidores públicos, en su buena intención, en su proactividad en favor de todos y todas debería ser lo normal, no lo contrario.
      La de político tendría que ser una profesión que todos admirásemos, pues de ellos depende que todo funcione.
      Un cálido saludo.

  4. Rosa Gómez Gómez

    Estoy de acuerdo con todos, un final que te deja pensando. Has conseguido mantenernos en tensión y deseando saber a dónde nos llevabas. Más que Neurólogo, Psicólogo, porque has jugado con la mente del lector y lo has arrastrado al fondo de esa urna.
    Me alegra volver a leerte.

    1. Barceló Martínez

      Hola, Rosa.
      Yo también me alegro de cruzar estas palabras contigo.
      Ando muy liado, perdona la demora en contestar.
      Sí esa era un poco mi intención, no tanto despistar, sino invitar a pensar.
      Un cálido saludo.

  5. Gema

    Muy buena descripción de síntomas y con una terminología médica rigurosa y exhaustiva.
    Y un final inesperado. Creo que a tu votante se le alterarán las constantes incluso después de haber votado jajaja.
    Un abrazo

  6. Rosalía Guerrero

    Desde luego, con el panorama actual solo podemos votar sin fe y con la nariz tapada. Qué lastimica…
    Un abrazo y suerte.

  7. Nuria

    Ayyy amigo Àngel, yo ya he perdido la fe en esas cosas.
    Un relato muy bien llevado que, hasta las últimas palabras, no deja ver bien su intención. Un abrazo enorme. ❤️❤️

  8. Jesús Navarro Lahera

    Qué bien has mantenido la tensión narrativa durante todo el micro, querido Ángel. Hay que ver qué poca fe ponemos ya en algo tan simple como depositar nuestro voto en una urna. Un abrazo y mucha suerte.

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