59. Amoríos en la sacristía (Jesús Navarro Lahera)
Todos los hombres comentaban, con un brote de celos tan infundado como evidente, el desmedido fervor devoto que había despertado la llegada del nuevo cura. Y es que esa mañana, al igual que todas las del último mes, la fila de mujeres que se estaba formando había alcanzado ya la puerta de la iglesia, donde silbaba despreocupado un chaval vestido de monaguillo. Allí se podían ver tanto a las jóvenes como a las maduritas del pueblo, e incluso muchas venidas de diferentes puntos de la comarca. Las feligresas acudían por decenas a diario para confesarse. Muchas llevaban vistosos peinados, faldas muy cortas y escotes generosos, mientras que otras, las menos atrevidas, solo lucían coloretes en las mejillas o los labios pintados. Sin embargo, de una manera u otra, todas trataban de llamar la atención del párroco, sin sospechar que él, tras la misa, dejaba que su ayudante le quitara no solo la casulla.


¡Ay, picarón! Más que fe, lo que despierta ese nuevo párroco son otras pasiones más terrenales. Uno de estos días le van a pillar in fraganti y se va a quedar sin rebaño, jajaja. Eso, si no se tropieza antes con el puño de algún marido mosqueado.
Un abrazo, compi.
Muchas gracias, Ana María… este párroco da la absolución y alguna cosa más, aunque no parece que a sus feligresas… Un abrazo
Hay gente con un encanto especial, está claro, capaz de atraer el interés allá donde vayan. Mientras no disminuya esa fe en tu protagonista (sin entrar en más detalles) esa iglesia seguirá llena.
Un abrazo y suerte, Jesús
Muchas gracias, Ángel. Este protagonista creo que va a tener la iglesia llena. No sé por qué, pero me da a mí que si el monaguillo falla, se va a pasar a tener pecadillos con las feligresas…. qué de vicio… Un abrazo
¿Por qué lo llaman fe cuando quieren decir atracción? Ja ja ja. Muy gracioso y bien llevado.
Muchas gracias, Edita. Los caminos del señor son inescrutables… 🙂
Oye, es que un cura de buen ver te da la oportunidad de alegrar la vista sin que te tachen de descarada. Yo también me quedaría embelesada mirándolo, ¡y hasta me inventaría los pecados que no tengo!
Un abrazo y suerte!
Ay, ay, ay, Rosalía… te veo haciendo cola con las feligresas…. aunque el cura parece que solo tiene ojos para su monaguillo… aunque igual cualquier día cambia de parecer y…. la que se liará si lo pilla algún marido celoso…
Un abrazo
Llevaba más que un secreto bajo la casulla el curita… 😉 ¡Pobres feligresas, todas pintaditas y arregladas, haciendo cola en el confesionario! Haciendo un paralelismo laico, me hicieron pensar en una cola de fans esperando a que el pop-star de sus amores les firmara un autógrafo… «De ilusiones también se vive», dice el refrán…
Una fe muy terrenal y un micro muy bueno, Jesús, te felicito.
Un beso grande,
Mariángeles
Muchísimas gracias, Mariángeles. Este cura es una caja de sorpresas… si la casulla hablara… jajaja
Un abrazo muy grande
Jesús, al leer tu relato me he acordado de un anuncio donde hay un pedazo de tío bañándose en el mar que tiene a las féminas babeando fuera, claro que al salir y ponerse en alzacuellos se les queda una cara a todas digna de selfie. 😂😂😂. Este además de buenorro y carismático, tiene algún secretillo más por ahí. Muy bueno y con un final muy «Made in Jesús». Enhorabuena y suerte, querido amigo. ❤️❤️
Muchísimas gracias, Nuria. No he visto o recuerdo el anuncio, pero sí, es la versión de él pero en iglesia de pueblo, jajaja. Eso sí, parece que al cura le gustan más cositas, además de dar la absolución y decir la misa… Un abrazo
Es verdad, Jesús, no es habitual ver a un sacerdote «guaperas» y si además se le supone una buena oratoria, pues no me extraña que aumente la clientela, tanto femenina como masculina por lo que nos descubres con ese final tan picarón. El marketing ayuda.
Muy ingenioso y hasta divertido tu relato.
Un abrazo
Muchísimas gracias, Pilar. Me alegra mucho que te haya gustado este micro picarón. Este cura tiene bastantes virtudes, a la vista y, según he oído decir al monaguillo, ocultas bajo la casulla. Jajaja.
Un abrazo
Cada uno busca alivio donde puede o al menos lo intenta. Unas fans muy animosas. Mejor que no sepan nada.
Muchas gracias, Rosa. Como suelo decir, quién aumenta su sabiduría, aumenta su pesar… mejor que sigan en la inopia de los gustos ocultos del cura…Un abrazo
Un hombre de fe desviada…, pero que llena la parroquia. Ya habrá tiempo para escándalos, de momento que siga el circo. Muy chulo ese giro final que, sin decir, aclara. ¡Suerte y abrazaco, Jesús!
Muchísimas gracias, Raúl. Me encanta tu ya habrá tiempo para escándalos, y ese que siga el circo. Al final, este hombre ofrece un servicio de calidad a la comunidad, además de ilusión, y a algunas personas afortunadas hasta más… Un abrazo grande
¡Qué bueno , Jesús!
Una fe igual de válida que las demás.
Un relato ameno y divertido que da para pensar. Como escribe Raúl, ya habrá tiempo para escándalos.
Un abrazo y suerte
Muchísimas gracias, Hugo. Un micro divertido, algo gamberro, y que busca dar que pensar, como siempre trato de hacer, a la vez que arrancar una sonrisa. Un abrazo