Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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86. EL MEJOR AMIGO

Volver de una guerra no siempre está exento de crueldad. Tras años fuera, no sabemos con qué nos vamos a encontrar: el hogar destruido, la familia ausente, los amigos dispersos, las calles vacías. Así durante lustros navegó Odiseo, con la fé puesta en el regreso, a pesar de los embates de Poseidón y los encantos de Calipso, de la amenaza de Polifemo y del canto destructor de las sirenas. Tras muchos peligros, consiguió por fin arribar a la amada Ítaca, donde tendría que enfrentarse aún a trabajos y fatigas hasta reconquistar su lugar como señor y esposo.

Todo esto me contaba mi abuelo, sentados ambos al amor del fuego, en aquellos tiempos casi igual de homéricos en que aún no había irrumpido la presencia perenne de la televisión.

Pero a mí, por entonces, me resbalaban muchos de los azares del héroe, quizás por ya sabidos. No me ocurría lo mismo con la escena de Argos, que para mí era símbolo supremo del regreso y triunfo excelso del que vuelve, por encima del poder, la riqueza y, en mi mente infantil, de esposas por fidelísimas y expertas con la rueca que fuesen.

6 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    No hay mayor fidelidad que la del mejor amigo del hombre. Los antiguos griegos ya lo dejaron dicho, como tantas otras verdades. Un detalle de una gran obra universal llena de ellos, que llega al corazón de un niño más que todos los demás.
    Un abrazo y suerte, Antonio

    1. antoniotoribios

      Gracias, Ángel. Entre tantos héroes y dioses, pensé que había que dar un poco de protagonismo un viejo perro. Un abrazo.

  2. Rosalía Guerrero

    Ser un héroe es duro a veces, como en el caso de Odiseo, irreconocible tras tanto tiempo lejos del hogar. Suerte que tenía a Argos para reconocerle. Dicen que la gente con pelitos en la ropa es más feliz. Quizás tengan razón.
    Un abrazo y suerte.

    1. antoniotoribios

      Pues sí, Odiseo no tenía padre ni madre, pero al menos sí tenía «perrito que le ladre»… Gracias, Rosalía, por tu aportación. Un abrazo.

  3. Esta historia me gusta, además, porque habla de perritos. Soy de las que creen, que quien no ha conocido el amor de un perro, tiene un cachito de su corazón dormido 😉
    Un abrazo y mucha suerte, Antonio.

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