Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

Single Blog Title

This is a single blog caption

97. Penitencia

Desde entonces no ha vuelto a conducir. De hecho, evita salir de casa tanto como puede. Tiene los ojos hinchados. Duerme poco y llora mucho. Mira vídeos del pequeño donde están felices y risueños, jugando, cantando, riendo… ¡Esas palabras le quedan ahora tan lejos! Bebe café para no dormir, bueno, para eludir las pesadillas. El café que aquel día decidió no tomar porque tenía prisa por dejar a Mario antes de su reunión. El café que podría haberle ahorrado el tormento en que se ha transformado su vida.

Y repite, cual mantra, la pregunta sempiterna: ¿cómo puede ser que no viera ese enorme camión en el carril contiguo?. Y de nuevo la imagen que persiste en sus retinas, esa mitad derecha del vehículo convertida en chatarra. Y ese deseo imposible de que fuese la mitad izquierda la devastada…

Sería muy fácil usar una caja de pastillas y acabar de una vez. Pero es católica. Tener prohibido matarse es parte de su castigo y sabe que luego merece pasar toda la eternidad en el infierno. Mientras espera su muerte, reproduce en bucle las escenas con su hijo y lo llora a mares.

8 Responses

  1. Rosa Gómez Gómez

    Un drama de los gordos. Y encima no puede ahorrarse ni un minuto de martirio. Y , aunque esto sea un relato, podría haber sido real.
    No se merece ese sufrimiento gratuito.
    Pura desesperanza!

    1. Realmente perder un hijo es un drama de los gordos, pero si además es «culpa» de la propia madre… no lo quiero ni imaginar.
      Muchas gracias por pasarte a comentar, Rosa.
      Un abrazo,
      Carme.

  2. Enrique Mochón Romera

    Una historia para no dormir. Bastante dura es la vida, a veces, para que además nos dicten lo que podemos o no hacer con ella, o para que nos obliguen a sufrir un dolor infinito por miedo a recibir después un castigo eterno.
    Mucha suerte con tu propuesta, Carme.
    Un abrazo.

    1. El caso es que para muchas personas, católicas convencidas de todas las normas y mandamientos, puede ser algo inamovible, va con su «fe». Ella cree merecer todos los sufrimientos por ese despiste en la conducción: primero en vida (sin poder suicidarse) y luego el infierno eterno.
      Es una situación en la que nadie querría estar, con o sin fe.
      Muchas gracias, Enrique, por pararte en esta historia y dejarme tu comentario.
      Un beso,
      Carme.

  3. Ángel Saiz Mora

    Tu pobre protagonista está en un bucle sin salida. Tiene fe en que si se quita la vida para no sufrir será aún peor que seguir haciéndolo, que esa terrible penitencia en vida, pues tendrá consecuencias postreras y eternas. Las religiones son interpretativas, a veces se plantean como consuelo, cuando se explica que todo sucede por algún motivo, y que existe el perdón. Esta mujer podría empezar por perdonarse a sí misma, pero hablar y ver las cosas desde fuera es mucho más fácil que sentirlas en propia carne.
    Un relato desgarrador y una situación tan compleja que pondría a prueba a cualquiera y a cualquier creencia.
    Un abrazo y suerte, Carme

    1. Yo creo que ya no considera quitarse la vida, pues lo tiene prohibido por el quinto mandamiento. Y la consecuencia eterna la espera igualmente. Creo que es una creyente no-interpretativa, sino «al-pie-de-la-letriva».
      Lo de perdonarse a sí misma diría que es muuuuuuy difícil pues se considera culpable de la muerte del hijo.
      Muchas gracias, Ángel, por tu comentario. Nos vemos pronto y te doy el abrazo en directo!
      Carme.

  4. Rosalía Guerrero

    Madre mía, Mari Carmen, me has dejado en stock, no me puedo imaginar tanto dolor y tanta culpa, y sin la posibilidad de acabar con ese sufrimiento.
    Demasiada penitencia.
    Un abrazo y suerte.

    1. La verdad es que es mejor no imaginar esa situación, con dolor y culpa a raudales. Difícil papeleta para quien se encuentra con un giro de guión como este en su vida.
      Muchas gracias, Rosalía, por entrar a comentar.
      Un beset (aviat en directe!)
      Carme.

Leave a Reply