Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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97. Penitencia

Desde entonces no ha vuelto a conducir. De hecho, evita salir de casa tanto como puede. Tiene los ojos hinchados. Duerme poco y llora mucho. Mira vídeos del pequeño donde están felices y risueños, jugando, cantando, riendo… ¡Esas palabras le quedan ahora tan lejos! Bebe café para no dormir, bueno, para eludir las pesadillas. El café que aquel día decidió no tomar porque tenía prisa por dejar a Mario antes de su reunión. El café que podría haberle ahorrado el tormento en que se ha transformado su vida.

Y repite, cual mantra, la pregunta sempiterna: ¿cómo puede ser que no viera ese enorme camión en el carril contiguo?. Y de nuevo la imagen que persiste en sus retinas, esa mitad derecha del vehículo convertida en chatarra. Y ese deseo imposible de que fuese la mitad izquierda la devastada…

Sería muy fácil usar una caja de pastillas y acabar de una vez. Pero es católica. Tener prohibido matarse es parte de su castigo y sabe que luego merece pasar toda la eternidad en el infierno. Mientras espera su muerte, reproduce en bucle las escenas con su hijo y lo llora a mares.

2 Responses

  1. Rosa Gómez Gómez

    Un drama de los gordos. Y encima no puede ahorrarse ni un minuto de martirio. Y , aunque esto sea un relato, podría haber sido real.
    No se merece ese sufrimiento gratuito.
    Pura desesperanza!

  2. Enrique Mochón Romera

    Una historia para no dormir. Bastante dura es la vida, a veces, para que además nos dicten lo que podemos o no hacer con ella, o para que nos obliguen a sufrir un dolor infinito por miedo a recibir después un castigo eterno.
    Mucha suerte con tu propuesta, Carme.
    Un abrazo.

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