102. VOCACIONES
Mi bisabuela, doña Mariana, se gastó la fortuna de sus padres en la construcción de la ermita de la Virgen de los Desamparados, convencida de que así se ganaría un puesto en el cielo, como le había prometido el párroco del pueblo.
La abuela Milagros ofreció tantas novenas a San Ramón Nonato que, tras dos décadas de infructuosos intentos de tener descendencia, dio a luz una niña el mismo día que se cumplían nueve meses de la muerte del abuelo.
Mi madre era de comunión diaria y confesaba incluso los pecados que no había cometido. Una tarde, al salir de misa, sufrió una mala caída y falleció en gracia de Dios, rodeada de beatas que se persignaban al verla agonizar con un sonrisa beatífica.
Desde niña, yo rezaba pidiendo ser bendecida por la fe inquebrantable de mis antecesoras, incluso pensé en meterme a monja para alcanzarla. Hasta que descubrí mi verdadera vocación.
Hace años que no voy a la iglesia, pero todos los días invoco con fervor a la providencia divina cuando entro en el quirófano. Mientras cojo el bisturí le imploro que guíe mi mano para extirpar el maligno que se ha apoderado del cuerpo de mis pacientes.


Creer en algo que va más allá de nuestras limitaciones puede llevar a las personas, que se saben no perfectas, a dar la mejor versión posible de sí mismas, para beneficio propio o ajeno. Con fundamento, o sin él, bien está lo que tiene buenas consecuencias, sea construir un templo para quien tenga necesidad de recogimiento, o intentar aliviar enfermedades.
Un abrazo y suerte con este relato en positivo, Asun
La ciencia y Dios, peligrosa pareja. Prefiero pensar que el conocimiento es quien guía a esta galena, de otro modo me echo a temblar si el resultado está en manos de la providencia… Qué buen relato, Asun, qué final más abierto a las propias creencias de cada uno. ¡Abrazaco y mucha suerte!
La última frase me parece lo mejor del relato. El conjunto, redondo.
Pues parece que al final sí fue bendicida con la misma fe, pero en este caso resulta mucho más útil a la sociedad.
Un abrazo y suerte.