19. Diógenes sin querer
El olor era insoportable. A duras penas avanzaban los bomberos por aquel mar de desperdicios e inmundicias. Hemos recibido una queja por parte de sus vecinos, informaba, a través de la mascarilla, el funcionario que encabezaba la expedición. He sido yo quien ha llamado, aclaraba un anciano con pintas de náufrago. Estoy harto. Me dejan su basura y ya no sé cómo decirles que no soy el conserje, que tan solo me apellido portero.


Jajajaja, humorístico con final imprevisible. Nadie que se llame Portero debería habitar en una planta baja.
Enhorabuena, Raúl, suerte y abrazo.
Cierto. En un último piso sin ascensor se pensarían dos veces dejarle la basura. Muchas gracias, Rafa.
Muy divertido, tocayo. Qué paso más fino de síndrome personal a síndrome colectivo, el de quienes ven al portero como el cubo de todo. Mucha suerte. ¡Abrazaco!
Y aún le acusarán de no reciclar como es debido. Muchas gracias, tocayo.
Hace poco me pasó, en un supermercado, confundir a una joven con uniforme de trabajo con una empleada del local. Somos así.
Muy divertido, aunque el señor Portero no pensará lo mismo.
Un abrazo y suerte, Raúl
Seguro que la joven se lo tomaría mejor que nuestro amigo. Muchas gracias, Ángel.
Ja ja ja. No sé, no sé… Esa pinta de náufrago… A ver quién está peor. Sin tener nada que ver, me trae a la memoria una anécdota surrealista que protagonicé en un piso céntrico de Madrid (en casa de un hijo convaleciente de una operación, atendiéndolo durante unos días porque la nuera trabajaba) por ignorancia del sistema basuril (yo vivo en zona rural) que no sirve para contar. Daba para un microrrelato de risa.
Anímate a convertirla en microrrelato. Me encantaría leerlo. Muchas gracias, Edita.
Verdad o no, me has descolocado. Esperaba aún viejito abandonado y me encuentro con el portero. Aunque si tenía la pinta de náufrago, una de dos: o es él quien acumula basura y se hace el tonto. O es cierto que son los vecinos y el hombre está desesperado de pedirles que paren. En todo caso, original.
Buen apunte, Rosa. Muchas gracias.
Muy bueno, Raúl.
Hay apellidos que necesitan ser explicados.
Doctor Mata, por ejemplo.
Enhorabuena y suerte.
También hay vecinos con muy mala leche.
No me gustaría tener que ponerme en manos de ese doctor. Hablando de manos, nuestro amigo debería haberse dedicado a jugar al fútbol. Muchas gracias, Miguel.
Muy bueno, Raúl. Nombres o apellidos «inadecuados» pueden jugar malas pasadas y, en el caso del señor Portero, su apellido, en esa comunidad, parece que tiene mal arreglo. Un abrazo y suerte.
Espero, al menos, que la comunidad de vecinos le pagara un sueldo. Muchas gracias, Puri.
Ah, ¡pobre hombre! Me produce ternurica ese naufrago entre basura ajena. Muy divertido ese sorprendente giro final.
Un abrazo y suerte
Como buen náufrago pensó en enviar un SOS dentro de una botella pero, de seguro, ésta se confundiría con los otros cascos de cristal abandonados.
Muchas gracias, Rosalía.
Jopetas. Pobre tipo.🤣 Menudo desorden le generan esos vecinos degenerados. Tal vez por eso los porteros van desapareciendo. Suerte y abrazo, Raúl.
No se valora suficiente su trabajo. Pisar el fregado por parte de insensibles vecinos da para otro microrrelato.
Muchas gracias, Rafael.
Menuda pena me ha dado este tipo. !Qué frustración!
Gracias por este momento tan gracioso e intenso en tan pocas palabras.
Muchas gracias a ti, Hugo.