21. CIENCIA AFLICCIÓN
Sí, cariño, lo sé. Hoy, la inteligencia artificial y el metaverso han puesto la soledad en peligro de extinción. Todo está al alcance: compañía, experiencias y recuerdos diseñados a medida. Me hace gracia que me llames nostálgico cuando hablo de relaciones de hace siglos, de cuando sentir no era opcional.
Tú lo sabes, he compartido vida con seres de todo tipo. He perfeccionado paisajes y ajustado pantones de atardeceres. He modulado el sonido de las olas al romper. He decidido cuánto tarda en caer la lluvia para optimizar el petricor. He viajado a galaxias lejanas, aprendido lenguas en segundos y modificado mi cuerpo para adaptarme a cada avance.
Incluso esquivé la última actualización que pretendía eliminar cualquier fallo, cualquier incomodidad… cualquier emoción imprevisible.
Y aun así, hay algo que no he podido recrear. Ni programar. Ni simular.
Echo de menos el vértigo de no controlar lo que siento. El temblor, la duda, la espera.
Sí, tú me ajustas a la perfección el pH del sistema digestivo. Pero echo de menos que me duela el estómago de tantas mariposas. Y tener el valor de decir que ya no siento nada por ti.


El coraje de evitar la supuesta perfección, para preferir el sentir, oara no dar cerrojazo a los últimos vestigios de humanidad que le quedan a este personaje. Una decisión valiente, puede que minoritaria, una rebelión contra el sistema, la de intentar ser él mismo, aunque se quede solo en ese empeño.
Un futuro distópico diferente, una historia original y bien contada.
Un abrazo y suerte, Sergio
Gracias Ángel, por tus siempre bien ponderados comentarios que, sin duda, aportan más matices al texto.
Gran y título para un profundo mensaje.
Gracias Rosa por tu comentario
Me ha gustado mucho el protagonista que me ha recordado , no sé si es referencial por tu parte, a alguna película de ciencia ficción.Ese replicante de Blade Runner que aunque ha visto naves ardiendo más allá de Orión desea seguir viviendo o a Hal 9000 de 2001 odisea del espacio que experimenta sentimientos casi humanos. El final es el colofón perfecto y coherente .
Un abrazo
Hola Gema. En origen no, pero me encanta esa interpretación que haces. Sin duda, enriquece el texto. ¡Gracias!
Me ha encantado tu relato, Sergio.
El poder absoluto deshumaniza.
El día que la Ciencia lo pueda todo, el ser humano desparece.
Enhorabuena por la magia cuántica de tu relato.
Un abrazo.
Muchas gracias Miguel Ángel por tus generosas palabras. Abrazo.
Me gusta esta distopía. De paso, mientras disfruto leyendo tu historia de “ciencia aflicción” pienso inevitablemente en los misiles disparados con inteligencia artificial o los millones que se emplearán en conquistar la Luna o Marte, para disfrute de unos pocos mientras medio mundo se muere de hambre o de guerra.
Gracias Edita, ojo que cada vez va a ser más frecuente La onomatopeya al repetir «IA, IA, IA» de forma rítmica, imitando el rebuzno de un burro..
Sergio, me ha encantado. Al fin y al cabo nuestras debilidades nos hacen más humanos. Y, además, con ese toque romántico al final para cerrarlo. Genial.
Un abrazo y suerte.
Muchas gracias por tus palabras, Rosalía. Un abrazo.
He leído que ya hay bodas de humanos con avatares. Al paso que vamos, necesitaremos coraje para convivir con otro ser humano en lugar de con máquinas. Muy bueno y actual, Sergio
Gracias por comentar Liliana. Espero que, por suerte, sea algo minoritario. Abrazo.
Sergio, me ha parecido un micro muy original y melancólico, con esa ciencia ficción tan pulida que acaba echando de menos lo más humano: la duda, el vértigo y las mariposas. Me gusta mucho cómo llevas el coraje a atreverse a sentir —o a dejar de sentir— sin poder programarlo todo. Suerte y un abrazo.
Muchas gracias Nuria. Abrazo