21. CIENCIA AFLICCIÓN
Sí, cariño, lo sé. Hoy, la inteligencia artificial y el metaverso han puesto la soledad en peligro de extinción. Todo está al alcance: compañía, experiencias y recuerdos diseñados a medida. Me hace gracia que me llames nostálgico cuando hablo de relaciones de hace siglos, de cuando sentir no era opcional.
Tú lo sabes, he compartido vida con seres de todo tipo. He perfeccionado paisajes y ajustado pantones de atardeceres. He modulado el sonido de las olas al romper. He decidido cuánto tarda en caer la lluvia para optimizar el petricor. He viajado a galaxias lejanas, aprendido lenguas en segundos y modificado mi cuerpo para adaptarme a cada avance.
Incluso esquivé la última actualización que pretendía eliminar cualquier fallo, cualquier incomodidad… cualquier emoción imprevisible.
Y aun así, hay algo que no he podido recrear. Ni programar. Ni simular.
Echo de menos el vértigo de no controlar lo que siento. El temblor, la duda, la espera.
Sí, tú me ajustas a la perfección el pH del sistema digestivo. Pero echo de menos que me duela el estómago de tantas mariposas. Y tener el valor de decir que ya no siento nada por ti.

