27. Cónclave
—Mamá, estoy embarazada.
—¡Dios del cielo! —exclamó la madre de Ana— No habría esperado esto de tu novio, hija, le tenía por un chico responsable.
—Es que no ha sido Ramón, mamá. Fue un repartidor de Amazon que no he vuelto a ver ni supe cómo se llamaba.
—Pero hija ¿cómo has podido…? Dirás a Ramón que la criatura es suya, por supuesto, ¡y os casaréis de inmediato!
—Mamá, ya sabes que Ramón es muy católico. Se ha empeñado en respetarme hasta el matrimonio. ¡No le puedo atribuir la paternidad!
La familia de Ana, que también era muy católica, se reunió en cónclave. La niña iría a estudiar a Inglaterra y, en el momento oportuno, abortaría. Volvería a final de curso con un diploma bajo el brazo y la barriga lisa.
Han pasado dos años. Ramón está prometido con una estudiante de último de magisterio que conoció al salir de misa. Aquel chico tan simpático que vino a entregar un paquete cuando los padres de Ana estaban fuera de casa, ahora reparte para Glovo en otra ciudad. Ana trabaja de dependienta en una céntrica zapatería de Nottingham y vive en un pequeño apartamento con su hijita Eva.

