65. HACER LA EUROPA
Ni en su pueblo ni en su país del sur del mundo había oportunidades para él. Como muchos otros jóvenes, se sentía expulsado. Recién cuando tuvo dinero suficiente para comprar el pasaje, les contó a los padres su decisión: quería desandar el camino de sus abuelos, volver a los orígenes.
En el aeropuerto apeló a su fortaleza para que no lo conmovieran las lágrimas de su madre. Ella lo llenó de medallitas de la Virgen y de preguntas: «¿Dónde vas a parar? ¿De qué vas a vivir? ¿Cuándo te volveremos a ver?» Se despidió con un: «No se preocupen por mí, todo va a andar bien, me voy a arreglar. Apenas pueda, vengo a verlos.»
Caminó por la manga sintiéndose dueño del mundo. La novedad de su primer vuelo hizo que las doce horas de viaje pasaran rápido. A medida que avanzaba por Barajas, lamentó no tener un teléfono o una dirección adonde ir. En la cabeza resonaban las dudas de su madre. La incertidumbre y el miedo le aflojaron las piernas. Instintivamente buscó en el bolsillo las medallas, las apretó bien fuerte y apuró el paso como si alguien estuviera esperándolo con los brazos abiertos.


Sin duda, emigrar sin tener a alguien que te espere al otro lado debe ser una experiencia durísima, a pesar de la ilusión por comenzar una nueva vida. Hace falta mucho coraje.
Después, todo depende de las personas con las que te vas encontrando: si tienen buen corazón y te ayudan, o lo tienen lleno de odio y son incapaces de ver más allá de un pasaporte.
Un abrazo y suerte.
La emigración al revés. Posiblemente los abuelos fuesen gallegos. O no, auque los llamarían así casi seguro. Si antes era dura, dos generaciones después lo sigue siendo, no hemos avanzado nada. Realista, natural, creíble, emocionante….
Tener que dejar la propia tierra por necesidad es una opción triste y valiente. De «hacer las Américas» a «hacer la Europa», el problema es el mismo en cualquier época y lugar. Donde antes había prosperidad puede que las tornas cambien. Comprensible la preocupación de esa madre y el anhelo del joven. Actual y de toda época.
Un saludo y suerte, Mónica
Tu relato describe muy bien el coraje de buscar una vida mejor lejos del país de origen y el miedo , el desamparo y la incertidumbre a la que se enfrentan .
Un abrazo
Qué manera más bonita de explicar la emigración, Mónica. La esperanza y la alegría al salir y el temor a la incertidumbre al llegar. De verdad espero que a tu protagonista le vayan muy bien las cosas. Me tiemblan a mí también las piernas solo de pensarlo. Mucha suerte y un abrazo.
Un mundo de posibilidades de que le vaya: bien, regular o mal.
Le deseo lo mejor. Has sabido visualizarlo y plasmarlo en pocas palabras.
Muchas gracias por sus comentarios y buenos deseos.
Hola Mónica
Me gusta ese gesto de aferrarse al talismán de las medallitas.
Un acto de coraje el de migrar, sea cual sea la causa y el destino.
Mucha suerte y un saludo