Esta Noche Te Cuento. Concurso de relatos cortos

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41. Miout! (Francisco Javier Igarreta)

Corrían tiempos de incertidumbre y no quiso dejar nada al azar. Schrödinger preparó concienzudamente todos los elementos. La caja metálica, el dispositivo radiactivo, el matraz con veneno, el martillo y, por supuesto, el gato. Una contribución desinteresada de Einstein.

Llegado el momento del experimento, el felino se mostró reacio peleando con uñas y dientes. Apenas vio el extraño artefacto, una súbita piloerección en el lomo le puso en alerta, allí había gato encerrado. Poco dispuesto a contribuir a una posible redundancia cuántica emitió un maullido desgarrador y echó a correr. La estridencia ultrasónica de su maúllo provocó la ruptura del frasco y la dispersión del tóxico.

Pendiente de la evasiva actitud del michino, Schrödinger sucumbió a los mefíticos efluvios del veneno y pasó a la posteridad. Muerto, pero paradójicamente vivo.

8 Responses

  1. Ángel Saiz Mora

    La incertidumbre de lo que puede ocurrir con un experimento, más si es cuántico, puede abrir otras vías que no se habían tenido en cuenta, como la nula colaboración de uno de los elementos, con fatales consecuencias para el autor/observador que, sin embargo, muriendo se hizo inmortal, el más inesperado de los desenlaces.
    La ciencia trata de explicarlo todo, de encerrar la realidad entre parámetros medibles, pero todo puede cambiar en un momento.
    Un abrazo y suerte. Javier

  2. Rosalía Guerrero

    Jajajaja, qué buena versión del experimento de Schrödinger. Esta vez el minino se ha librado y él está vivo y muerto a la vez.
    Un abrazo y suerte.

  3. Gema Herráez

    Desde luego así pudo comprobar Schrödinger su propia teoría. Quizás, quien sabe, vivió en otro plano del espacio-tiempo otra vida.
    Buena fabulación.
    Un abrazo

  4. No puedes ir al laboratorio a realizar superposiciones cuánticas sin haber merendado como Dios manda. Luego pasan estas cosas. Es el observador el que paga el pato. Y con razón. Con frecuencia, la falta de ignorancia lleva a estas situaciones indeseadas. La incertidumbre me agobia cuando salgo de la mecánica clásica. Enhorabuena Francisco Javier. Todo incierto. O no.

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