31. NO TE CREO (Javier Viraje)
Pretender calcular el peso de la culpa equivale a querer saber a qué huelen las nubes. El sentimiento de culpa no tiene peso por la misma razón que el saber no ocupa lugar. Lo que no es consistente, ni en tiempo ni en forma, queda siempre fuera de todo sistema de medición. Esas cosas las fui aprendiendo de niño, arrodillado ante la celosía del confesionario en el que cada domingo (y fiestas de guardar) le relataba al padre Octavio mis pecados.
─Defina pecado ─le dije un domingo al padre Octavio.
─Hijo, pecar es ir en contra de la Ley de Dios ─me respondió─, y añadió, en función de la gravedad de la ofensa así habrá de ser la penitencia que la repare, el peso de la ley pondera el peso de la culpa.
Hoy sé que el sentimiento de culpa es una connotación moral inculcada desde niños a través de una ley impuesta, pero también sé que el peso de esa ley únicamente recae en quienes creen en ella.

