HASTA QUE SE DEMUESTRE LO CONTRARIO
Con su gato Mishi, que no participó en los hechos según parece, mantiene una tensa relación desde entonces, y la sospecha le impide mirarlo como antes, porque se figura que, pese a haber quedado libre de cargos, pues las plumas no se hallaron en su canastilla ni en su hocico, podría haber urdido el siniestro plan que le costó la vida a la gata del vecino, autora material del homicidio del periquito de la portera, una amable señora que le dio a probar esa nueva marca de pienso vigorizante para que lo perdonara por lo de la castración.


Vaya peligro tiene ese pienso. Me temo que Mishi tiene muchas cosas que ocultar.
Un abrazo y suerte.
Ahí nadie está libre de culpa. Y no sabemos nada del periquito.
Un saludo