89. Acromatopsia inducida (fuera de concurso)
Desde que desapareció Wanda, vivimos en blanco y negro. Solo alguna vez, cuando llegamos a casa y los agapornis revolotean a nuestro encuentro, una estela irisada queda suspendida en el pasillo, hasta que se disipa como el vaho caliente de un reactor. Cada noche hacemos el amor igual que siempre: las mismas caricias, la misma forma de besarnos, las mismas posturas de siempre y otras nuevas para, cuando alcanzamos un orgasmo, recuperar los fuegos de artificio, la consonancia añil de los violines, el ulular dorado que emana del placer. Sin embargo, no conseguimos más que una polvareda cenicienta, el cándido chirriar de una tiza sobre el encerado, la asonancia gris del desencanto. Si paseamos por el parque, el centelleo aceitunado de la clorofila ha dejado su lugar a un matiz plomizo que contamina el envés y el haz de cada hoja; el fulgor pajizo que ayer atravesaba la espesura para iluminar la yerba fresca, hoy la tiñe de una pátina ligera de carbón. El mismo mar nos devuelve las botellas que lanzamos pidiendo su regreso, el papel mojado en el que no hay nada escrito, porque nunca supimos qué decirle, la efigie de sal en la que convertimos su recuerdo.


Una pareja vive marcada por una pérdida. Desde entonces, ni son los mismos ni ven el mundo de igual manera, envuelto en elndesencanto de no poder rellenar un hueco.
Un relato que merece leerse vatias veces para paladear su prosa poética de primera.
Un abrazo, Juancho
Muchas gracias por tus palabras, Ángel. La vida es una caja de sorpresas y en cualquier momento, cuando menos te lo esperas, puede ocurrir algo que la cambie por completo. Lo que no es una sorpresa es que nos muestres la esencia de lo que lees con un par de retazos. Enhorabuena y feliz 2026. Un abrazo enorme!!
Qué bien juegas con los colores, querido Juancho, qué visual resulta todo, es un auténtico placer para los sentidos leerte. Yo, de mayor, quiero escribir como tú.
Una pena que esté fuera de concurso, aunque supongo que será porque ya has cubierto tu cupo en el libro, y muy merecidamente.
Besazo.
Muchas gracias por tus palabras, Ana María. Desde luego no te hace ninguna falta escribir como yo, porque ya escribes maravillosamente bien. Por suerte o por desgracia cada uno tenemos un estilo, una voz, y muchas veces es casi imposible luchar contra eso. Yo lo hago y casi nunca consigo vencer. También a mi me gustaría muchas veces escribir con la frescura y la espontaneidad con la que lo hacer tú, pero se ve que mi cabeza no puede recorrer ese camino.
La verdad es que me doy por más que satisfecho con colar dos cuentos en el libro anual, si sigo publicando es por puro egoismo, porque disfruto enormemente publicando en ENTC.
Te deseo un feliz año!! Un beso enorme!!
La vida puede ser en color o en blanco y negro, dependiendo de las circunstancias. A esta pareja la vida se le ha vuelto gris, pero tu micro es un pasada, como siempre. Qué lástima que esté fuera de concurso.
Un abrazo.
Muchísimas gracias, Rosalía, por la lectura y por tu generoso comentario. Sí, la vida puede cambiar de rumbo en cualquier momento y de la forma más inesperada. Esperemos que las nuestras sigan su curso sin contratiempos y si cambian sea a mejor, que también podría darse el caso. Como le decía a Ana María, ya con dos relatos en el libro anual estoy más que satisfecho, cuantos más quemamos en el libro mucho mejor, creo que es una de las reiquezas entecianas.
Feliz año y un abrazo grande!!
¡Qué bien escribes, lagarto!
La desaparición de Wanda (con mal pronóstico seguramente, como es el caso de muchos africanos que se lanzan al mar) se ha llevado los colores de la vida de sus padres.
Gracias por seguir escribiendo en cada convocatoria aunque ya estés «fuera de concurso», es un regalo que nos haces a los lectores del blog.
Un beso,
Carme.
Hola, Carme, muchas gracias por la lectura y por tus, siempre, más que generosos comentarios. Lo que es un regalo es que me leais; como le decía antes a Ana María, si sigo escribiendo después de tener ya completo el cupo de relatos en el libro, es por puro egoísmo, porque me encanta escribir en ENTC y porque me decís cosas tan bonitas que me generan cierta dependencia.
Un beso enorme y feliz año!
Regalazo Juancho. Uno de esos textos tuyos que arañan por dentro a pesar del aparente colorismo que lo disfraza. Precioso y cruel, como el mar. Gracias por compartirlo. Un abrazo.
Hola, Rafa! Muchas gracias, por la lectura y por tu generoso comentario. Pues como le he dicho a Carme, el regalo es que me leáis y si encima de decís cosas tan bonitas, pues me siento como un niño el día de reyes.
Feliz año y un fuerte abrazo!!